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Full text of "Ilocos norte: Descripcion general de dicha provincia"

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ILOCOS ^ORTE 



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Camilo MiLLÁN *f ¡/, i/ar.uíí'va 



I 



ILOGOS Nom 



DESCRIPCIÓN GENERAL DE DICHA 
PROVINCIA 



zLc/co SX^^XÜO 



MkMhk 

Imprenta de "El Eco de Filipinas'* 

Dulumbayan, 4 (Santa Cruz) 

IBOl 



PRESERVATION 
COPY ADDED 
ORIGINAL TOBE 
RETAINED 



AN 2 41995 ^^ a ^ 



nERNAim Mtmai 




GOBIERNO GENERAL DE FILIPINAS. 

SECRETA BÍ A 

Negociado 2.° 

El Excmo. Sr. Gobernador General se ha 
servido decretar con esta fecha lo siguiente: 

t Vista la instancia promovida por don 
Camilo Millán y Villanueva, en solicitud 
de autorización para publicar en forma de 
libro la Monografía de la provincia de llocos 
Norte, este Gobierno General viene en acce- 
der á lo solicitado.» 

Lo que traslado á V. S. de orden de S. E. 
para su conocimiento y fines correspon- 
dientes. 

Dios guarde á V. S. muchos años. Ma- 
nila 5 de Agosto de 1891. 

A. Monroy. 



Sr. D. Camilo Millán y Villanueva. 

797205 



Quedan reservados los 
derechos de propiedad. 



Al Excmo. e Ilmo. 

SR. D. JOSÉ GUTIÉRREZ DE LA VEGA 

Cran Cruz de la Real Oidcn Americana de Isaoel 
la Catolice; Gran Cruz de !a Orden del Santo Se- 
pulcro; Comeodadoi de número de la Real y distin* 
guida Orden Espinóla de Carlos III; Caballero del 
h«bito español de San Juaa de Jerusalén; de la Or^ 
den Militar de la Espuela de Oro, y de la Orden 
Pinina, de Roma; Condecorado con la Medalla de Piu 
IX concedida á los cuatro ejércitos ctóli eos coligados 
en 1849; con la Medalla del Ayuntamiento de Gra- 
nada por acuerdo especial de dicha Corporación; con 
la Medalla del Muiicipio de la Habana, por Su Ma- 
jestad, h propuest . extraordinaria y súplica del mismo 
(Cabildo; con Acta de Honor del Ayuntamiento de Se- 
villa de 6 de Octubre de 1S64; Gentil Hombre de 
Cámara con ejercicio de Sus Majestades la Reina Doña 
Isabel II, los Reyes D. Alfonso XII y Ü. Alfonso 
XIII; Archita 'J'emisio entre los Arcade* Romncos: in- 
dividuo de la Academia Tiberína de Roma; de la 
Academia Ernica de Alatri; de la Academia Arqueo- 
lógica de Aleñes; Socio de Honor de la Sociedad 
Española de Higiene! Académico Treeminente de la 
Real Academia Sevillana de Buenas Letras, y de otras 
varias Corporaciones; Tefe Supeiior de Administración 
Civil; Jefe Superior de Hacienda pública; Gobernador que 
ha sido de las provincias de Granada, de Madrid y de la 
Habana, como también Director General de Loterias 
del Reino; Director General de Administración Civil 
de la Isla de Cuba; Director General de Hacienda de 
la misma Isla; Director General de Administración Ci- 
vil de las Islas Filipinas; Consejero de Estado, y Di- 
putado á Cortes por varias provincias; autor de muchas 
obras; periodista distinguido; cultivador incansable de 
las letras y afortunado propagador y protector de ellas, 
dedica es a Monografía como débil muestra de con- 
sideracióQt respeto y cariño. 

El Autor, 



llocos lorte (1) 



Descripción general de la provincia — su extensiónr 
superficial — limites — puertos— ríos — arroyos — este- 
ros — curiosidades naturales. 

Desceipción geseral de la pbovdícia. — 
Situada ésta en el extremo Norte occiden- 
tal de la Isla de Luzón, todos sus pue- 
blos disfrutan de una temperatura templada 
que no excede á la sombra de 33® cen- 
tígrado en las horas de mayor calor du- 
rante los meses de abril, mayo y junio^ 
y que suele descender á 11' centígrado 
en las madrugadas de diciembre y enero. 

Consta de ocho pueblos situados á lo 
largo de la costa occidental y separados 
en ella por una distancia que varía en- 



(1) Estos datoi se refieren á enero de 1888. 



v^ 



— 4 — 

tre uno y och3 kilómetros y son. áe Sur 
Á Norte, BadoCy Paoay, San Nicolás, Laoag, 
Bacarra, Pasúquin, Nagpartián y Bangui 
•del de Vintar situado siete kilómetros al 
NE. de Laoagy del de Batac entre los de 
San Nicolás y Badoc y de cinco pueblos 
situados al Oriente de la Cabecera, lla- 
mados San Miguel, Dingrás, Banná, Pid- 
ilig y Solsona, los cuatro últimos en el 
extenso valle que forma con sus estriba- 
ciones la gran cordillera del Norte; cuya 
•cima más elevada está á 2240 metros so- 
bre el nivel del mar y dista unos 22 ki- 
lómetros de Banna. 

La conformación ovográñca de la isla 
produce á esta provincia la inmensa ven- 
taja de que los temporales ciclónicos que 
-en su trayectoria inicial debieran pasar 
por ella, al Jtropezar con la fragosidad de 
las cordilleras, varíen de rumbo bien re- 
curvando al N. hasta salvar la isla por 
Cabo Engaño, bien al S. para remontar 
■el cauce deljío Caycayan desde la Isa- 
bela hasta Bontoc y Lepante, descendiendo 
luego al mar de China por Tagudin, Na- 
magpacan y Bangar, siendo muy raros 
aquellos cuyo vórtice pasa por la provincia. 
La única población que indudablemente 
úébe sufrir mucho con los ciclones, es la 
igorrota situada en las escabrosidades de 
la cordillerra y en sus vertientes orien- 
tales, ó sean las Rancherías conocidas con 



— 5 — 

los nombres de Calanasan y Apáyao, por* 
que las de Garnaden, Paor, üguis, Tiban- 
gran, Bugayong, Cabitaoran, Patoc y Pad- 
san ya se encuentran al pie de las ver- 
tientes occidentales y libres por lo tanto 
de la fuerza de los ciclones que no con- 
siguen salvar la cordillera. 

Extensión superficial. — No difícil, sino 
imposible es precisar la extensión super- 
ficial de la provincia por cuanto son des- 
conocidos sus limites orientales; pero con- 
siderando como tales la cresta de la gran 
cordillera del Norte desde punta Lacay- 
cay hasta monte Pagsan, no oj^stante que 
las Bancherías de Calanasan en número 
de 35 y las de Apayaos radican de la 
parte de allá en sitios no explorados, ten- 
dremos que la extensión superficial es de 
3.050 kilómetros cuadrados, correspondien- 
do á cada uno de los 15 pueblos las que á 
continuación se expresan: 



A Bangui . . 


48 


A Pasuquin. 


. 21 


A Nagpartian . 


180 


A Bacarra . 


. 12 


A Laoag. . . 


60 


A Salsona . 


. 180 


A Vintar . . 


150 


A S. Nicolás. 


. 4 


A S.Miguel . 


4 


A Batac. . 


. 150 


A Dingras . . 


530 


A Paoay. . 


. 70 


A Banni, . . 


230 


Y á Badoc. . 


. 480 


A Piddig . . 


120 







LÍMITES.— Los límites de la provincia 
son: por el N. y el O. el mar de China, 



— 6 — 

por el E. la provincia de Cagayán, si bien 
•dichos límites no están determinados; y 

{lor el Sur las provincias de El Abra é 
locos Sur. 

Puertos. — La provincia sólo tiene un 
puerto que es el de Currimao, y éste no 
■és practicable sino desde noviembre á ju- 
nio, por estar abierto á los vientos del 
SO., así es que desde junio á noviembre 
tiene que utilizarse el de Salomague en 
la provincia de llocos Sur. Hay varias 
ensenadas como son la de Gan en la ju- 
risdicción de Paoay, la de Dirique al Súr« 
del Cabo Bogeador y la de Bangui; pero 
ninguna de ellas ofrece abrigo ni segu- 
ridad en los malos tiempos. 

Entre Paoay y Laoag existe un her- 
moso lago llamado de Nanguyudan, de 
diez á doce millas de bogeo y de 9 á 13 
metros de fondo, separado de la costa por 
unos tres kilómetros de montículos de are- 
na; y creyendo que dicho lago pudiera 
convertirse á poco coste relativamente, en 
un magnífico puerto interior, el Gobierno 
civil practicó hace nueve meses, auxiliado 
por el Sr. Ingeniero de montes del dis- 

Jrito, las mediciones necesarias para de- 
erminar el desnivel que pudiera existir 
entre las aguas del lago y las del mar, 
resultando de ellas que aquel se encuen- 
tra once metros sobre el de ésta; pero debe 
hacerse constar que la medición se hizo 



— 7 — 

con un teodolito roto y quemado, con la 
cruz del retículo sustituida con otra de 
abacá; que las perchas fueron de caña, y 
que no permitiendo la opacidad del cristal 
distinguir las miras, hubo que sustituir es- 
tas por banderolas, circunstancias todas que 
J)udieron influir mucho en el resultado de 
a operación, por cuyo motivo sería conve- 
niente reproducirla con mejores elementos. 
El fondo del lago es pura arena y bas- 
taría que la nueva operación no acusase 
un desnivel tan grande para intentar la 
obra del puerto. Con que resultase alguna 
elevación entre la superficie del mar en 
bajas mareas y el fondo del lago, habría 
lo suficiente; porque el fondo de arena 
limpia de éste y su lisura, garantizan la 
facilidad del dragado y en poco tiempo y 
sin gran coste se obtendría para el puerto 
la profundidad que se quisiera en la ex- 
tensión conveniente. 

La apertura del canal entre el lago y 
el mar no habría de ser- difícil ni cos- 
tosa, y al reducirse las dimensiones de aquél 
por la nivelación de las aguas, habría de 
quedar en seco una extensa llanura en la 
que inmediatamente se establecerían huer- 
tas y plantíos convirtiéndose en pueblo 
grande el barrio que hoy está en la orilla 
S. y que pertenece al pueblo de Pacay. 
Este proyecto entraña suma importancia 
por las ventajas que en el porvenir ha- 



— 8 — 

brla de reportar al comercio de la pro- 
vincia; por la seguridad que en el puerto 
en cuestión habrían de encontrar los bar- 
cos en casos de temporal; por su posición 
estratégica respecto á China y al Japón 
en casos de guerra para nuestra armada 
nacional, y por no haber puerto alguno 
que merezca el nombre de tal en las 22^ 
millas de costa que separan á Sual del 
puerto de Aparri, razones que aconsejan no 
desistir, por el somero y deficiente estu- 
dio hecho hasta hoy. 

Ríos — Los más importantes y que úni- 
camente merecen el nombre de tales son 
los cinco siguientes: Cauit ó rio de Laoag^ 
Bolo, Río de Bacarra, Río de Badoc y 
rio de Pasúquin. El Cauit nace en las ver- 
tientes occidentales de la gran cordillera 
Norte y en las del S. del monte Bimun- 
gan, jurisdicción del pueblo de Solsona;. 
corre al SO. uniéndosele varios afluentes 
hasta salir al llano por la bocana ó abra 
en la jurisdicción de Dingras en la que se 
le unen los ríos Burnay, Pagsan y Nag- 
sabaran; atraviesa la jurisdicción de San 
Miguel y pasando por entre San Nicolá» 
y Laoag, desemboca en el mar á ocho 
kilómetros de este último pueblo. Et 
Bolo nace en las vertientes septentriona- 
les del monte Bimungan; se le unen va- 
rios afluentes nacidos en las vertientes de 
la cordillera Norte, del Caraballo y del 



— 9 — 

monte de la Quebrada y siguiendo siem- 
pre su curso en dirección al NO. va á 
desembocar en el mar á dos kilómetros de 
Bangui; El Badoc, conocido también con 
el nombre de Casilian, nace en las ver- 
tientes occidentales del monte Taratara, 
corre paralelamente á la cordillera en di- 
rección ;NNE. tomando agua de varios 
afluentes hasta llegar á Tibangran en cuyo 
punto tuerce al O. y va á desembocar 
en el mar á dos kilómetros de Badoc El 
Pasuquin tiene su origen en las vertien- 
tes occidentales de la cordillera que une 
el monte do la Quebrada al monte Bi- 
mungan y se desliza tortuosamente hacia 
el SO. hasta desembocar en el mar junto 
á Pasuquin. El Bacarra nace en la ver- 
tiente SO. del monte Bimungan y co- 
rriendo al SO., tomando al paso el agua 
de varios afluentes, atraviesa la jurisdic- 
ción de Yintar próximo á dicho pueblo, 
entra luego en la de Bacarra y desem- 
boca en el mar á cinco kilómetros de di- 
cho pueblo. 

Akroyos. — En la jurisdicción de Laoag 
existe el llamado Danrao que nace en la 
misma jurisdicción, y recogiendo en ella 
el agua de los arroyos llamados San Mateo, 
Bengregang, Calsit, Bulangón, Tupec y 
Barit, las lleva al río de Bacarra. Los 
anteriores arroyos tienen su origen en el 
término del pueblo excepto el de San 



lO 

Mateo que nace en el de San Miguel, 
En la jurisdicción de San Nicolás no hay 
ningún arroyo: en la de Bacarra el Caata- 
ban que es el mismo Danrao procedente 
de la jurisdicción de Laoag. En )a de 
Pasuquin los llamados Parang y Bilatag; 
en la de Nagpartian los llamados Abis 
y Dirique; en la de Bangui Jos denomi- 
nados Baruyen, Gabacanan, Caunayan, Pan- 
sian, Bamban y Buagao; en la de Vintar 
los llamados Gadaclan, Cailcan, Panga- 
blan, Palali, Daluyoc, Madarivaoa, Dangla, 
Sapa, Maquiquidor, Saricao, Cabayo, Ba- 
langabang, Tungel, Mapanniqui, Boot, Yan- 
tirangtay, Lubong, Cabisoculin, Maraba- 
nos, Paninaan y Pacdir. En la jurisdicción 
ííe San Miguel Jos llamados Cabaritan 
Maquilo, Guidday, Balungao, Dimmanao 
San Gregorio y Bir-ayon. En la juris- 
dicción de Piddig los llamados Auao y 
Caluyan afluentes del Cauit y Nalmesan, 
Siddong, Dibulo y Saguetseb sub-afluen- 
tes del mismo por venir á desembocaí en 
los arroyos Anao y Paluyan. En la ju- 
risdicción de Solsona los llamados Gasgas, 
Binoan, Sinaligan y Malabaga afluentes 
del Oauit y'los Bambanay, Quios y Tap- 
tapél, afluentes también del Cauit, pero 
que suelen quedar secos en los meses de 
enero á mayo. En la jurisdicción de Din- 
gras los llamados . Macoton, Cura, Tina, 
Gasgas, Madimgón, Madantag, Burnay, 



Cison, Padsan, Hading, Mapaus, Bongo, 
Birucao, Tao-oatava, Caíungboyan, Cuser, 
y Boa. En la jurisdicción de Bannd lo3 
llamados Cadaclan, Bongo, Nabasan, Ma- 

Íaos y Lading, En la de Batac el arroyo 
'agdanuman. En la de Paoay los llama- 
dos Callaguip, Currimao, Tipcal y Ta- 
rangoton; y por último: en la jurisdicción 
del pueblo de Badoc los arroyos Bucab 
y Tibangran, que uniéndose al Norte de 
la Rancberia de Uguis, constituyen desde 
dicho punto el río de Badoc. 

Esteros. — En Laoag el Butting, Manon- 
gato y Grabo. En San Nicolás el Oaig-ti- 
la-lungbuyan. En Bacarraj Malampa, Du- 
madara, Malilitao, Paninaan Macupit, Nag- 
tataloan, Apaleng, Mantalao, Bugas, Caoa- 
can, Caataban, Gadaratan, Bangsirit y 
Cabaranbanan. En Pasiiquin Carlean, Tu- 
luagan, Matigmin, Maquimama, Dadaeman, 
Dilop, Capagayan y Dinalsuan. En Nag- 
partiaUy Pussuao, Buraan y Baribarit. En 
Bangui Daquel (a) Danom, Nagubugan y 
Aras-as. En Vintar Mamirpir, Dupias, 
Alalo, Masinguin, Barotbot, Masugay, Ul- 
layugao, Canadem, Tupnae, Dibuneg, Di- 
oair, Anabab, Masadsadac, Curaoi, Dingli, 
Casgayan, Maunoay, Patag, Maababiqui, 
Misbo, Bimmaribar, Bacbacalen, Mada- 
lumpinas, Macaboboísec, Calasugan, Nana- 
boan, Ilupes, Cabutnoñgan, Nabooñgan, 
Manapuap^ Curarapuit, Madongdoñgon, Pa- 



12 

lugapiguen, Mangalucup, Baróngbong, Tina, 
Mapa, Naguinbabalayan, Dimunep, Di- 
parsa, Barongobong, Visaya, Como, Mai- 
raorao, Unisep, Ester, Agapang, Botbot- 
nong, Cunig, Bago, Namoroc, Bulbulala, 
Tamadagan, Gumarang^ Alili, Ananasi, 
Matbag y Lubuac. En San Migruelj Bi- 
naratan, Baliñgasay y Ágamid. En 8oU 
8ona Nambaran, Maigat, Simput, Pirapi- 
ran y Malingadan. En Banncí, Gurgui, 
San Esteban, Pias, Barbarangay, Dispensa, 
Sumlaat, Pulipul, Calayab, Cálao, Tibu- 
zan, Casiraan, Baid, Bicbica, Maboos, Pal- 
palicong, Bual y Mangcarmay. En Batac 
el Oaig, en Caoay Dili, Laoa y Galpac, 
y por último: en la jurisdicción del pue- 
blo de Badoc, los tres esteros llamados 
Santa Cruz, Pagdanuman y Apatus. 

Todos los esteros mencionados Ueran 
sus aguas á los ríos arroyos ó semente- 
ras, ó son desagües de estas, y muchos 
de ellos quedan en seco desde diciembre 
á enero hasta mayo ó junio. 



'(p::^. 



II. 

Idea de cada uno de los pueblos de la provincia — 
distancia que los separa de la cabecera — medios 
de comunicación con ella. 

Idia db los pueblos. — LAOAG. Cabe- 
cera de Ja provincia y el más importante 
de todos los pueblos de ella por su nu- 
meroso vecindario. Linda al N. con Ba- 
carra, al NE. con Vintar, al E. con San 
Miguel^ al O. con el mar de China y al 
S. con San Nicolás y Paoay. Dista de Ma- 
nila 545 kilómetros. Consta de 178 cabe- 
cerías. Su caserío de materiales ligeros, pues 
no llegan á 20 á las casas de materiales só- 
lidos, está jdistribuido en hermosas y rectas 
calles en sentido E. á O., cortadas por otras 
perpendicularmente formando manzanas. 
Cada una de sus infinitas encrucijadas tiene 
cuatro imbornales de ladrillo para el paso 
de las aguas^ lo cual evita que el firme 
de las calles sufra sensible deterioro ni 



— 14 — 

aún con las grandes lluvias. Situado el pue- 
blo á orillas del rio Cauit, el más cau- 
daloso de la provincia, á ocho kilómetros 
de su desembocadura en el mar, no tiene 
otras aguas potables que las del mismo; 
pero en breve pasará un canal por el cen- 
tro de la población con inmenso beneficio 
de sus habitantes y mayor facilidad para 
la extinción de los incendios. (1) 

BACARRA. Linda al N. con Pasuquin, 
al E. con Vintar, al O. con el mar de 
China, y al S.conLaoag. Consta de 69 cabe- 
cerías. Su caserío es de materiales ligeros, 
excepto una docena de casas de mate- 
riales sólidos y se encuentra distribuido 
en calles rectas y regulares con buen piso 
de terraplén. Situado el pueblo sobre la 
margen derecha del río de su nombre á 
5 kilómetros de su desembocadura, no apro- 
vecha como potables sus aguas, utilizando 
al efecto las de las hermosas acequias que 
cruzan la población. 

PASUQUIK. Linda al N. con Nagpar- 
tián y Bangui, al NE. con Bangui, al O. con 
el mar de China y al S. con Bacarra y Vin- 
tar. Consta de 30 cabecerías. Su caserío 
es de materiales ligeros y se encuentra 
regularmente distribuido en calles rectas, 
siendo nuevo en su mayor parte por ha- 



(1) Desgraciadamente no se ha realizado.— Nota 
del Autor. 



berlo destruido en el año último dos gran- 
des incendios; Situado el pueblo sobre la 
margen izquierda del rio de su nombre 
á orillas del mar^ utiliza para todo sus 
aguas. 

NAGPARTIAN. Linda al E. con Ban- 
gui, al N. y al O con el mar de China 
y al S. con Pasúquin. Consta de 11 ca- 
becerías. Su caserío es de materiales li- 
geros y no tiene una distribución muy 
regular. Se halla situado sobre la meseta 
que forman los piomontorios del Cabo 
Bojeador entre este y Punta Negra, surtién- 
dolo de aguas un riachuelo ó arroyo que 
pasa por su lado. 

BANGUI. Linda al N. con el mar de 
la China, al E. con el pueblo de Clave- 
ría de la provincia de Cagayán, al S. con 
los de Piddig y Pasúquin y al O. con 
Nagpartián. Consta de 35 cabecerías. Su 
caserío es de materiales ligeros y se halla 
regularmente distribuido en calles bastante 
rectas. En su término y en la falda sep- 
tentrional del Caraballo, entre el monte 
Patapat y Punta Lacaytacay, está situada 
la colonia agrícola de Pasaleng, reciente- 
mente formada con cuatro cabecerías. El 
pueblo está emplazado á la orilla del mar 
y á un kilómetro de la margen izquierda 
del rio Bolo, surtiéndose de las aguas de 
este y de algunos manantiales más próximos. 

VINTAR. Linda al N. con Pasúquin, 



— i6 — 

al O. con Bacarra, al SO. con Laoag, 
al S. con S. Miguel y al E. con Piddig. 
Consta de 40 cabecerías. Su caserío es 
de materiales ligeros, excepto alguna que 
otra casa de piedra y está bien distri- 
buido en calles rectas y perpendiculares 
entre si, distinguiéndose de los demás ^ 
pueblos por la uniformidad y buen estado 
en que tiene siempre sus cercos de caña. 
Situado sobre la margen izquierda del rio 
que más abajo toma el nombre de Ba- 
carra, tiene las mejores aguas potables de 
la provincia, conducidas al pueblo por me- 
dio de una hermosa zanja. 

SAN MIGUEL. Linda al N. con Vin- 
tar, al E. con Piddig y Dingras, al S. con 
San Nicolás y al O. con este mismo pue- 
blo y la cabecera. Consta de 48 cabece- 
rías. Su caserío es de materiales ligeros 
y está repartido en calles no todas re- 
gularen y rectas. Situado sobre la margen 
derecha del río que más abajo toma el 
nombre de Cauit ó de Laoag, no tiene 
otras aguas potables que las del mismo, 
que son buenas. 

PIDDIG. Linda al N. con el de Bangui, 
al E. con el de Solsona y la provincia 
de Cagayán, al S. con el de Dingras y 
al O. con los de Vintar y San Miguel. 
Consta de 37 cabecerías. Le están afectas 
las Rancherías denominadas Calanasan y 
Negritos, formada la primera, al parecer, 



— 17 — 

por 35 ranchos diseminados al E. de la 
gran cordillera en una extensión consi- 
derable y en sitios imposibles de precisar 
por no ser co nocidos, así es que, el do- 
minio de dichas Rancherías es puramente 
nominal. Situado al pueblo sobre la mar- 
gen derecha del arroyo Burimanga afluen- 
te del Cauit, utiliza para todo sus aguas^ 
si bien prefieren sus habitantes, para be- 
ber, la de una cristalina fuente que tie- 
nen muy inmediata. 
/^ SOLSONA. Linda al N. y al O. con 
Piddig, al E. con la provincia de Caga- 
yán y al S. con Dingras. Consta de 22 
cabecerías. Su caserío es de materiales li- 
geros mal distribuido en calles irregula- 
res. Situado al pie de las vertientes de la 
cordillera y en la margen izquierda del 
arroyo Bagbag afluente del Nagsambaran 
en terreno bastante bajo, la humedad en 
él es constante y grande la abundancia 
de aguas. 

DINGRAS. Linda al N. con Piddig y 
Solsona, al O. con San Miguel, al SO. 
con Batac, al S. con Banná y al E. con 
la provincia de Cagayán. Consta de 55 
cabecerías. Le están afectas las ranche- 
rías de Cabitaoran, Paor, Cadsan y Patoc, 
situadas al pie de la vertiente occiden- 
tal de la gran cordillera y á distancia 
respectivamente de 14, 16, 15 y 17 ki- 
lómetro». Su caserío és de materiales li- 



— i8 — 

leeros excepto algunas casas de piedra 
j está regularmente repartido en calles. 
Situado sobre la margen izquierda del 
Nagsambaran, tiene aguas potables abun- 
dantes. En su jurisdicdón se halla esta- 
blecida la colonia agrícola de Baraebac 
compuesta de 3 cabecerías al pie de las 
vertientes occidentales de la cordillera^ al 
S. de Solsona. 

BANNA. Linda al N. con Dingras, al 
S. con Badoc y la provincia de £1 Abra, 
al O, con la de Cagayán y al SO. con 
Batac. Consta de 14 cabecerías. Su ca- 
serío es de materiales ligeros, está en 
bastante desorden, pudiéndose decir que 
la carretera que forma la principal calle 
del pueblo es la única que merece el nom- 
bre de taL Situado sobre una pequeña 
eminencia sobre la margen izquierda del 
Nagsambaran, no carrece de aguas pota- 
bles en abundancia. 

SAN NICOLÁS. Linda al N. y al O. 
con Laoag, al E. con San Miguel, al S. 
con Batac y al SO. con Paoay. Consta 
de 63 cabecerías. Su caserío es en gene- 
ral de materiales ligeros, pero tiene bas- 
tantes y buenas casas de piedra con te- 
chumbre de hierro y está bien distri- 
buido con calles rectas y regulares. Si- 
tuado en una extensa llanura sobre la 
margen izquierda del río Cauit y á un 
kilómetro de él, utiliza para todo sus 



— 19 — 

aguas, así como las de una zanja, recién 
construida, que tomándolas del arroyo Aga- 
mit á 5 kilómetros de la población, la« 
lleva por ^i medio áe esta. 

BATAC. Linda al N. con San Nicolás, 
al S con Badoc, al E. con Banná, al NE. 
con Dingras y al O. con Paoay. Consta 
de 94 cabecerias. Su caserío es de ma- 
teriales ligeros casi sin excepción y á está 
repartido bastante irregularraente, á ex- 
cepción de las dos calles formadas sobre 
la carretera en dirección de San Nicolás 
y Paoay. -Situado el pueblo en terreno 
bastante bajo es atravesado por el arroyo 
llamado Pagdanuman cuyas aguas utiliza 
para todos los usos. 

PAOAY. Linda al N. con Laoag por 
la costa, al NE. con San Nicolás, al JS. 
con Batac, al O. con el mar de China 
y al S. con Badoc. Consta de 60 cabe- 
cerías. Su caserío es de materiales lige- 
ros repartido en calles bastante regulares. 
Situado sobre el camino que desde Batac 
va á la costa y á la margen derecha de 
un pequeño afluente del arroyo leal, no 
carece de aguas potables. En la jurisdicción 
da este pueblo se encuentra el puerto de 
Curriraao. 

BADOC. Linda al N. con Batac y Paoay, 
al E, con la provincia de El Abra, al 
O. con el mar de China y provincia de 
llocos Sur, y al S. con la expresada pro- 



— 20 

vincia. Consta de 48 cabecerías. Su case- 
río es de materiales ligeros con alguna 
que otra casa de piedra y esta regular- 
mente repartido en calles. Le están afec- 
tas las Rancherías de Uguis, Bugayongj^ 
Tibangran y Garnaden, situadas las tres 
primeras al SE. de Badoc en las vertien- 
tes occidentales de la Cordillera que forma 
los límites con El Abra, y la última so- 
bre el camino de herradura que une á 
Badoc con Banna, rancherías que distan 
respectivamente de la matriz 8, 16, 12 y 
14 kilómetros. Situado el pueblo á doa 
kilómetros S. deT río de su nombre y 
próximo al mar, se surte de las aguaa 
de aquel por medio de una zanja que 
atraviesa la población. A este pueblo per- 
tenece la pequeña isla de Badoc que dista, 
milla y media de la costa y sólo sirve 
para refugio de pescadores. 

Distancia de los pueblos á la cabe- 
cera. - La distancia que separa á cada 
pueblo de la cabecera es la siguiente: 



S. Nicolás . 3 klms. 


Bangui . . 


55 


Ij^ 


Batac. . .17 


Vintar . • 


7 




Paoay . . 20 1(2 


San Miguel 


8 




Badoc. . . 37 


Dingras. . 


17 




Bacarra. . 7 


Banná . . 


33 




Pasuquin. . 16 


Piddig . . 


17 




Nagpartián 40 


Solsona . . 


25 


)l2- 



21 

M«Di08 DE COMUNICACIÓN. — La comuni- 
cación con los pueblos de San Nicolás, 
Batac, Badoc, Bacarra, Pasuquin, Nagpar- 
tián y Bangui se efectúa por la carretera 
general del Norte de Luzón que en Fi- 
lipinas puede considerarse como de pri- 
mer orden; pero la última sección de ella 
«ntre Pasuquin y Bangui viene á ser un 
camino vecinal cómodo y bueno en tiempo 
de secas, pero incómodo para carruajes en 
^poca de lluvias, tanto por ser acciden- 
tado cuanto porque el entretenimiento de 
los 27 1 (2 kilómetros que hay desde el li- 
mite jurisdicional de Pasuquin hasta Ban- 
gui^ pesa casi todo sobre Nagpartián que 
es el pueblo más pequeño de la provin- 
cia. De Laoag á Vintar hay una hermosa 
calzada, y los pueblos de San Miguel, Pid- 
4ig, Solsona, Dingras y Banná, situados al 
Oriente, están ligados también á la cabe- 
cera por calzadas tan buenas como la ca- 
rretera general. El de Paoay tiene un ra- 
mal de carretera que partiendo de Batac 
muere en Currimao. 



III 

Terreno dedicado al cultivo en cada pneblo. 

Dificultad suma ofrece todo lo que sea 
apreciar con exactitud extensiones super- 
ficiales en este Archipiélago, tanto por la 
carencia absoluta de peritos agrimensores 
en cada pueblo, cuanto por la confusión 
que necesariamente ha de derivarse de las 
reducciones á que dan lugar las distintas 
unidades empleadas al efecto; 7 si á esto se 
agrega la imperfección de unas mediciones 
hechas a ojo indudablemente, pues para 
más no ha habido tiempo, puede deducirse 
la confianza que deben inspirí r cuantos da- 
tos se consignan sobre medidas superficia- 
les. Los facilitados por los pueblos arrojan. 

Laoag . . 4 hects de seca, y 2054 de rega. 

Bacana. . 3137 » 2058 

Pasuquin . 329 » 223 

Nagpartián. 10 * 104 

Bangui . . 2500 » 1700 



24 — 



Vintar . . 1542hect.8d 


e seca, y 2629 


S. Miguel . 1200 
Piddig . . 674 
Solsona. . 800 > 


1000 
225 
í » 


Dingras. . 6830 j 
Banná . . 104 j 


2124 

208 


S. Nicolás . 70 


1964 


Batac . . 1371 i 


421 


Paoay . . 1590 ; 
Badoc . . 1232 


> 695 

907 


Totales . 21393 y 


16312 



Según los referidos datos, de las 16312 
hectáreas de secano en cultivo pueden tras- 
formarse 6904 en regadío en los siguien- 
tes pueblos. Laoag, San Nicolás, Bacarra, 
San Miguel, Vintar, Nagpartián, Paoay, 
Dingras y Banná. 

El medio más fácil y menos costoso de 
conseguirlo es el de autorizar el empleo 
de la prestación personal posible en la 
construcción de presas y aperturas de zan- 
jas, con un pequeño auxilio de cien pe- 
sos por kilómetro de zanja que mida 
tres metros de ancho por dos de profun- 
didad, á fin de atender en el campo á 
la manutención de los trabajadores. 



IV 



Clase de cultivos existentes é iiníicaeión razonada 
de los qne conviene establecer ó desarrollar. 

Cultivos existentes. — Figura en primer 
lugar el del palay, que en la cosecha 
que se está recolectando, producirá unos 
quinientos mil cavanes de arroz: sigue el 
tabaco que ha dado en la última cosecha 
unos 35.000 quintales. Figura en tercer 
lugar el raaiz por 50 000 cavanes; el al- 
godón por 2500 quintales en limpio; él 
aceite de Tauataua, Palomaria etc. por 
3200 tinajas; plátanos por 130,000 raci- 
mos; caña de azúcar por 4200 picos, si 
bien la mayor parte se elabora en vino 
Básig y alcohol; el café cuya última co- 
secha ha sido de unos 200 picos; los mon- 
gos por 1200 cavanes; el tintarrón de 
añil por 536 tinajas; el camote por 3200 
cestos; el cacao por 13 picos y algunas 
mangas y hortalizas. 



— 26 — 

Conviene desarrollar. — En primerlu- 
gar el Café por existir buenos y abun- 
dantes terrenos al efecto y darse en ellos 
muestras de una calidad muy aceptable. 
Las activas gestiones del Gobierno 
han dado por resultado la plantación de 
cien mil ponos en diversas localidades y 
la preparación del terreno para el tras- 
plante de tres millones más^ cuyos semille- 
ros se encuentran en el mejor estado. En 
segundo lugar el Cacao que se dá muy 
bueno en Solsona, Dingras y Banná si 
bien en cantidad exigua. Se ha hecho ya la 
plantación de 9200 pies y está preparán- 
dose el teireno para el trasplante de otras 
312.000 que están en semillero. En tercer 
lugar el Algodón^ cuya cosecha, si el tiempo 
ayuda, será este año doble que los ante- 
riores, pues pasa de 21 millones el nú- 
mero de plantas que se han sembrado, so- 
bresaliendo entre todos los pueblos el de 
Badoc, que tiene las dos terceras partes; 
en cuarto lugar los mongos por la mu- 
cha salida y buen precio que tienen or- 
dinariamente; y en quinto el camote por 
idéntica i:azón que los mongos; todo ello 
sin disminuir en lo más mínimo las ac- 
tuales plantaciones de palay. 

Conviene establecer. — El abacá que 
indudablemente ha de darse bien en las 
jurisdicciones de Bangui, Bacarra, Vintar 
y pueblos de Oriente por sus condicio- 



— 27 — 

nes climatológicas, y al efecto tiene pe- 
didos aquel Gobierno al de Camarines Sur 
algunos cavanes de semilla para intentar 
la prueba. 






Bendimientos por unidad de sembradura. 

El producto medio por hectárea, según 
los diferentes eultiros, es el siguiente: 



Palay 


30 cavanes. 


Tabaco 


30 fardos. 


Maíz 


9 cavanes. 


Algodón 


1 quintal después de 




limpio. 


Aceite de Tauataua 


2 tinajas. 


Plátano 


500 racimos. 


Azúcar 


8 picos. 


Café 


10 picos. 


Mongos 


5 cavanes. 


Tintarrón 


10 tinajas. 


Camote. 


250 cestos. 


Cacao 


6 picos. 



^A. jOk» Jk* Ji^ JL JL JL JL JL JL Jkj JL JL ^ JL 



VI 



Gastos que cada clase de cultivo origina — precio 
medio de la venta de cada uno de los frutos 
obtenidos ó cosechados. 

Gastos de cultivo. — El importe de los 
gastos de siembra^ cultivo y recolección 
por hectárea, cuando estos trabajos los 
ejecuta por sí solo el mismo propietario 
indígena^ es de 

$ 6*50 en palay. 

» 5^50 en tabaco. 

» 4W en maíz. 

» 5*20 en algodón. 

• 6,50 en aceite de Tauataua. 

» 6,25 en plátano. 

» 10*50 en azúcar. 

» 6*00 en café. 

» 3*10 en mongos. 

» 6'75 en tintarrón. 

» 4*00 en camote. 

» 4*50 en cacao. 



— se- 
para la designación de estos gastos se 
ha tenido presente el número de jornales 
que exige el cultivo de una hectárea de 
cada especie valorándolos en un real fuerte 
cada uno, que es 4 lo .que asciende el 
gasto diario de una familia pobre en esta 
provincia, compuesta del matrimonio y 
dos hijos, gasto en el que van incluidas 
las tribulaciones, primeras materias para 
el vestido y recomposición de su hahay; 
esto es, pfs. 45'62 4i8 al año; y si bien 
es cierto que no todo el año se ocupa 
el labrador en las faenas del campo ni 
se descuentan en el anterior cálculo los 
días festivos, tampoco se computa más que 
un jornal por familia siendo así que las 
mujeres trabajan tanto como sus maridos 
y que los hijos contribuyen desde cierta 
edad al trabajo común. 

El propietario que necesita el concurso 
ajeno para las faenas agrícolas, rarísima 
vez paga un jornal sino que establece el 
inquilinato ó sea un convenio con los tra- 
bajadores repartiendo la cosecha por mi- 
tad, habiendo también muchos que ceden 
las dos terceras partes á los inquilinos; 
pero estos tienen en cambio otras obliga- 
ciones para con el dueño, como la de apor- 
tarle materiales para la construcción ó 
reparación de su casa y fincas, servirle 
de operarios en sus obras etc.^ etc. 
Peecio medio de venta.-— El precio me- 



— 33 — 

dio de venta de las diversas producciones 
en cada pueblo, viene á ser el siguiente: 

$ 0^50 cavan de palay. 

» V2b quintal de tabaco. 

» 1^00 cavan de roaiz. 
de 6 i 8'00 quintal de algodón limpio. 

» 3^00 tinaja de aceite de Taua- 
taua. 

» 0^06 2[g racimo de plátanos. 

» 1'124[8 pico de azúcar. 

» 10^00 pico de café. 

» 1*50 cavan de mongos. 

» 2*00 tinaja de tintarrón. 

> 0^25 cesto de camote. 

» 25^00 pico de cacao. 



* 



*'%* 



vn 

Pr<^io de los jornales. 

El jornal de un trabajador del campo se 
puede regular en un real ó sean pfs. 0,12 4[8 
según queda expuesto en el epígrafe an- 
terior. 

El de los peones de carpintería, albañile- 
ría, etc. varían entre pfs. (yi24i8 y pfs. 0'25. 
• El de los maestrillos entre pfs. O'oO 
y pfs. V25. 

El de 1 as hilanderas y tegedoras, sim- 
plemente obreras, en pfs. 0'12 4[8. 

El de las maestras varía entre pesos 
0'50y pfs. 1. 



-^i^ 



VIH 

Extensión de los terrenos destinados á monte. 

Lo mismo ocurre con la apreciación del 
área de los montes que con la de los te- 
rrenos en cultivo y más aún, por cuanta 
lo abrupto de la superficie en aquellos^ 
lo inexplorado de las primeras vertientes 
de la gran cordillera y lo impenetrable 
á la vista de ciertos lugares, no solo di- 
ficultan ^0 que hacen imposible deter- 
minar una verdadera aproximación. El ramo 
de Montes, por la idoneidad de cuanto» 
funcionarios lo componen y por la índole 
de su institución, es el llamado á cono- 
cer un día^ con exactitud cuanto con la 
riqueza forestal se relaciona y el que hoy 
debe tener sobre ella datos tal vez máa 
aproximados; pero no debiéndolos íacilitar » 
á nadie oficial ni particularmente sin or- 
den del Ingeniero inspector, según su Re- 
glamento en Filipinas, y no habiendo acor- 



-38- 



•dado el Gobierno general que para este 
caso los faciliten i los Jefes de pi:Qnn- 
cia, según impetró aquel Gobierno cinl en 
14 del mes anterior, el cálculo de cuantos 
terrenos forestales existen en aquella pro- 
vincia está basado en los facilitados por 
los Gobernadorcillos de los pueblos, en el 
conocimiento práctico que del terreno de 
la provincia ha adquirido el Jefe de la 
misma en sus excursiones cinegéticas y en 
un laborioso estudio hecho sobre el mapa 
de la Isla de Luzón publicado por don 
Enrique D'Almonte en 1883, de todo lo 
cual resultan. 

Del Estado 204.137 hectáreas pertene- 
ciendo: 



A Bangui . . . 
A Nagpartián. . 
A Pasuquin . 
A Paoay . , . 
A Vintar . . . 


. 420OO 
. 14081 
18428 
. 2630 
. 2660 


A Piddig . . , 


. 7851 


A Solsona . . . . 


15694 


A Dingras. . . 
A Banná 


33190 

17749 


A Batac . . . . 


8954 


A Badoc . . . . 


40900 



Los pueblo?? de Laoag, San Miguel, San 
Nicolás y Bacarra carecen de montes per- 
tenecientes al Estado. Figuran como mon- 
tes los terrenos inexplorados. 



— 39 



Dbl común de los pueblos. — No existe 
legua comunal determinada en ningún pue- 
blo de la provincia^ y no obstante ha- 
ber circulado á todos ellos las disposicio- 
nes vigentes para el caso^ remitidas im- 
presas por la Dirección general de Ad- 
ministración civil, ningún pueblo ba so- 
licitado aún la demarcación de su legua 
comunal y si bien en mucho» de ellos no 
seria difícil determinarla, si la pidieran, 
en algunos seria imposible por no existir 
terrenos realengos en sus jurisdicciones, 
desde el punto de vista de los derechos 
^e propiedad por mera ocupación, respe- 
tados en este Archipiélago. 

Del común de los pueblos. — No exis- 
ten leguas comunales. 

De particulares 9641 hectáreas perte- 
neciendo: 



A San Nicolis. 

A Bacarra . 
Pasuquin . 
San Miguel 
Vintar . 
Nagpartián 
Paoay. . 
Piddig. . 



A 
A 
A 
A 
A 
A 



1807 

4937 

55 

300 

1542 

5 

695 

300 



Los pueblos de Laoag, Solsona, Badoc, 
Bangui, Batac, Dingras y Banná, carecen 
de terrenos de monte de propiedad par- 
ticular. 



— 40 — 

De corporaciones. — Ninguno. 

Ocurre algo verdaderamente, inexpli- 
cable en lo que afecta á la propiedad 
rústica en este país: envuelta en un ver- 
dadero caos, casi pudiéramos asegurar que 
la propiedad no existe: el dominio real por 
adquisición directa al Estado, verdadero 
propietario según la Bula Pontificia y an- 
tiguas leyes de India ^, lo tienen muy po- 
cos: el dominio real por derecho de pres- 
cripción, lo tienen de hecho bastantes; pero 
siempre que ocurre la necesidad jde acre- 
-^ditarlo hay que proceder a una informa- 
ción testifical que no en todos los casos 
puede ser verdadera y que en muchos dá 
lugar á litigios laboriosos, y por último: el 
dominio usufructuario por el derecho de 
ocupación ó posesión, es el más generali- 
zado; pero como este dominio no es real 
y el verdadero propietario de los bienes que 
se usufructúan es el Estado, ocurre con ellos 
frecuentísimamente, lo que á nuestro modo 
de ver, no tiene explicación. 

Se elige un individuo en un pueblo para 
que ejerza el cargo de Cabeza de baran- 
gay y los bienes que presenta así como 
los de sus fiadores, para garantir el cargo, 
son bienes del Estado, usufructuados por 
ellos. Desfalca el Cabeza; se procede por 
la Administración pública á la venta de 
los bienes hipotecados, y si estos no bas- 
tan y carecen de más, á los de sus elec- 



-'41 — 

tores^ que 86 encuentran en igual caso, j se 
verifica la anomalía de que el Estado ena- 
gene sus propios bienes para resarcirse 
de deudas agenas. 

Ocurre también^ y esto es aún más inex- 
plicable, que ante la jurisdicción ordinaria 
se entable un pleito por deudas entre dos 
particulares; que se embarguen los bienes 
usufructuados por el deudor, como bienes 
de su particular propiedad; que se vendan 
en subasta pública, y que el Estado se 
quede sin ellos y sin renumeración alguna 
por ellos, pasando á ser del dominio real 
del que los adquiere en subasta por me- 
dio de acta solemne, 

Escusado es insistir en los abusos á que 
se prestan los anteriores medios que, ex- 
plotados por sistema, como tenemos en- 
tendido que ha ocurrido ya en alguna pro- 
vincia, anularía todo lo legislado sobre 
composición de terrenos y privaría al Es- 
tado de su propiedad legítima sin resar- 
cimiento alguno. 

En 1880 y en ocasión de estar desem- 
peñando el Gobierno de Iloilo, escribimos 
una extensa memoria sobre la propiedad 
rústica y urbana del Archipiélago y la 
remitimos de oficio al Gobierno general, 
quien después de oir á la Intendencia ge- 
neral de Hacienda, Dirección general de 
Administración civil y Consejo de Admi- 
nistración, la remitió, en enero del año si- 



— 42 — 

guíente, al Ministerio de Ultramar; Me- 
moria en la que, después de poner de ma- 
nifiesto todas las visisitudes porque había 
pasado la propiedad en Filipinas, y cuál 
era su estado en aquella épica, se pro- 
ponían los medios más fáciles de Uegai á 
8u legitimación obligatoriamente en un 
breve plazo; pero habiéndose extraviado, 
al parecer, dicha Memoria en el ministe- 
rio, hubimos de entregar á mediados de 
1881 al Jefe de Sección del mismo, don 
José Sainz de Baranda, por encargo ex- 
preso del Ministro, la única copia que de 
ella conservábamos, y al tratar de bus- 
carla en 1884 el Sr, Conde de Tejada de 
Valdosera^ no pudo ser habida, razón que 
nos obliga á omitir en este sitio un ex- 
tracto de la misma, ó por lo menos, sus 
principales conclusiones, limitándonos á 
consignar lo involucrado que está cuanto 
á la propiedad se refiere; la mixtificación 
á que se presta la venta por la Amninis- 
tración publica y por la jurisdicción or- 
dinaria, de los bienes usufructuados; y la 
necesidad imperiosa de llegar pronto á 
una legitimación de la propiedad, como 
medio único de la creación de un Banco 
hipotecario que, con la garantía de aquella, 
preste á razonable interés, disminuyendo, 
ya que no matando,la usura, y fomentando 
por tal manera el desarrollo de la agricul- 
tura y consiguientemente el del comercio. 



IX 



Especies que pueblan los montes y productos 
forestales diversos. 

Especies. — Ateniéndonos siempre i los 
datos suministrados por los pueblos y en 
el supuesto de que en ellos no sea co- 
nocida una misma especie con distintos 
nombres, tenemos que las especies fores- 
tales en los montes de cada pueblo son 
las siguientes, por el orden de su abun- 
dancia. 

Dingras, 



Molave. 


Bañaba. 


Legay, 


Pañganangcaen 


Basangal. 


Pacac. 


Panglumbuyen. 


Marapacac. 


Pisec. 


Bingao. 


Duyong. 


Palugapig. 


Narra. 


Dampra. 


Obien. 


Apnit. 


Sahigen. 


Níquel. 





— 44 — 




Pamquin. 


Parimajin. 


übieD, 


Molave. 


Ipil. 


Anaguep. 


Basañgal. 


Narra. 


Indang. 


Turalao. 


Oris. 


Paiiglongbuy( 


iU. 




Nagpartidn. 


Molave. 


Oris. 


Narra. 


Basug. 


Pamalaton. 


Talapnongen. 


PaiJglonubuy 


en. Aligainen. 


Corioet. 


Obien. 




Bangui, 


Molave. 


Aligamen. 


Narra. 


Anaguep. 


Palogapig. 


Taraeatac. 


Panglongbuví 


»n. Basañgal. 


Ipil 


Ébano ó Bal-satinao. 




Vintar, 


Molave. 


Taculao. 


Seggay. 


Doyong. 


Sal ungen. 


Apnit. 


Narra. 


Barosingsing. 


Basug. 


Pisec. 


Dampra. 


Balingagta. 


Indang. 


Banaaba. 


Ligamen. 


Ipil. 


Minuiaan. 


Obien. 


Panglongbuyen, Anaguep. 


Pameelaten. 


Batocaner. 


Taraeatac. 


Calapini. 


Dueg. 


Palogapig. 



— 45 





Badoc 


Sagat. 


Mannaoibrao. 


Seggay. 


Orizan. 


Callot. 


Aro-ó. 




Sobona. 


Sagat. 


Bangar. 


Salñgen. 


Longboy. 


Obicn. 


Aro-ó. 


Legaay. 


Ipil. 


Duñgon. 


Banglat. 


Taracatac. 


Doyong. 


Panglongbuyen. Fanganagcaen. 


Barasigal. 


Pao-can. 


Palogajug. 


Talingaan, 


Neguit. 


Pangal-lagaoen 


Pisec. 


Pangapatotfn. 


Anaguep. 


Lig*amen. 


BalÍDgagta. 


Pansayaoasen. 


Mabolo-baquir. 


Alocon, 


Lannuti. 


Damontes. 


Búlala. 






^ Batac. 


Apnit. 


üamanchile. 


Anteiig. 


Manga. 


CalantíJ. 


^ _- . Bunga 


LoDgboy. 






Paoay. 


Longboy. 


Lagundi. 


Guayaba. 


Candarumas. 



46 — 





Batmd. 


Molave. 




Garisquis. 


Seggay. 




Pagurapír. 


Bañaba. 




Auteug. 


Duyong. 




Abar. 


Anuit. 




Danupra. 


Pangbloogbuyen. 


Basangal. 


Ada-an. 




Pamectaten. 




Piddig. 


Duyong. 




Pisec. 


Anteng. 




Lar u mayen. 


Carisquis, 




]>aTnpra« 


Pangblongbuyen. 


Narra. 


Pangapatuten. 




Molave. 


Caluniquet. 




Obien 


Taracatac. 




Bangar. 


Manimpi, 




Panga. 


Longboy. 




Pangasumba'en 


Búlala. 




Palogapig. 


Lagaíc. 




Balingagta. 



Los pueblos de Laoag^ Bacarra, San 
Miguel y San Nicolás, no producen es- 
pecie alguna digna de mención. 

Productos forestales. — A pfs. 76'43 7[ 
ascendieron los ingresos realizados-' en la 
Subdelegación de HacieLij por dlcHo con*' 
cepto en el año económico de 1886*1887 
y á pfs. 38^23 5[ en los seis meses de 
julio á diciembre últimos. 



Precio» que alcanzan las especies forestales. 

Nadie vende maderas en la provincia 
y no es posible precisar, por lo tanto, 
el valor en mercado ijel metro cúbico 
de cada una. El q/i^ ne^sita maderas 
solicita licencia para'^fn-'^íorle, mediante ^ 
el correspondiejite pago" de derechos por 
pié cúbico según los grupos á que per- 
tenezcan, j utilizando sus inquiJinos, ¡a 
gente de su ca^ ó por medio de un 
contrato con una cuadrilla de trabajado- 
res, se verifica la corta y condución al 
punto en que son necesarias las maderas^ 
y mientras que en unos casos tal vez 
no exceda el coste y costo de un metro 
cúbico de pfs. 4, hay otros que pasa de 
diez ó doce pesos, según las distancias, 
las dificultades de arrastre y otra por- 
ción de circunstancias. 



-48- 

La leña, de la que tanto consumo se 
hace en un país en que el carbón es 
deQeonocido, fluctúa según las localidades 
entre 0*10 y 0*12 li2 el quintal; pero et 
poca la que se venae por cuanto la ge- 
neralidad de la población la corta y aca- 
rrea para si en la cantidad necesaria. 

No sabemos que los naturales utilicen 
las gomas y resinas que en tan gran 
cantidad deben producir los montes. 



4?^ 



XI. 

Terrenos incultos. 

Los terrenos baldíos que existen en la 
provincia, según los datos que se han 
podido recoger, suman 38.618 hectáreas 
distribuidas en la siguiente forma: ^ 

Bangui 1800 

Nagpartián . , . . 1000 

Pasuquin 813 

Bacarra 2368 

Laoag 4142 

Vintar 1542 

San Miguel .... 1600 

Pi^dig 2350 

Solsona 1260 

Dingras 921 6 

Banná 3613 

San Nicolás .... 437 

Batac. 3524 

Paoay I59O 

Badoc 3363 

4 



S A..' 



XII. 

Terrenos destinados á pastos. 

Los terrenos destinados á pastos su- 
man 13.559 hectáreas distribuidas en la 
siguiente forma: 

Nagpartián .... 2800 

Pasuquin 752 

Vintar 3085 

San Miguel .... 400 

Piddig 400 

Solsona 246 

Dingras 2000 

Banná 1326 

San Nicolás .... 279 

Batac ) 87 

Badoc 2084 



xni 

Industria pecuaria. Ganados, su especie, número y 
valor en venta. 

La industria pecuaria que un tiempo 
llegó & bastante altura produciendo un so- 
brante considerable para la exportación á 
otras prorincias, decayó desde el momento 
en que la acción oficial levantó su mano 
y suprimió las estancias de ganados ca- 
ballar, carabailar y vacuno en 1883, es- . 
tancias que en número de 31 y conve- 
nientemente situadas, sufrían anualmente 
la inspección del Jeíe de la provincia. La 
noción del propio interés entra por muy 
poco y apenas si es comprendida por alguno 
entre 1^ habitantes de esta provincia, 
& pesar de su índole un tanto menos apá- 
tica y dos tanticos más ahorrativa que 
la de los demás del Archipiélago, y ha 
de pasar mucho tiempo antes de que di- 



— 54 — 

cha noción venza á la idiosincracia na- 
tural del indio, 3249 cabezas de ganado 
caballar, 5066 de caraballar y 6512 de 
vacuno, arrojó la existencia en las estan- 
cias al verificarse la última visita en 1883, 
sin contar con todo el demás ganado que, 
con destino á la agricultura, al arrastre 
y al consumo, habla en los pueblos de 
la provincia, y posible es que hoy, á pe- 
sar del corto tiempo trascurrido, el ga- 
nado haya sufrido una minoración igual 
á la mitad de lo que las estancias re- 
presentaban. 

Datos hay, y bien recientes por cierto, 
sobre la industria pecuaria de la provin- 
cia, ó sean los facilitados á la Comisión 
central para la Exposición celebrada en 
Madrid; pero estos datos, como los faci- 
litados antes para la reforma provincial 
y municipal y los adquiridos después por 
los oficiales temporeros nombrados para 
su comprobación, tienen por origen los 
tribunales de los pueblos y todo el mundo 
sabe cómo se confeccionan en ellos y lo 
aventurado que es tomarlos en conside- 
ratiión ni aiiu como cálculo medianamente 
aproximado, y prueba evidentísima de 
ello el resumen general de los referen- 
tes á la producción del palay facilitados 
por los pueblos, resumen que arroja una 
cosecha anual de 141.390 cavanes ó sean 
70.000 de arroz, siendo así que en la 



— 56 - 

cosecha anterioi: quedó un sobrante para 
Ja exportación de 50.000 cávanos .de 
arroz, cubierto el consumo de la provin- 
cia que no baja de 400.000, y que. en 
la cosecha que se está recolectando, el 
sobrante excederá de 100.000 cávanos, 
lo que supone un millón de cavanes de 
palay recolectados. 

Los datos oficialmente recogidos sobre 
la industria pecuaria, salvo el error que 
pudieran tener por las razónos expues- 
tas, arrojan una existencia de 17.664 ro- 
ses vacunas^ 26.108 caraballares, 12.625 
caballares, y 30.766 de cerda, y si bien 
no puede figurar todavía como industria 
la cria del lanar, no bajan de 2500 ca- 
bezas las que existen hoy en los diver- 
sos pueblos de la provincia 

La dilatada extensión de ésta en sen- 
tido paralelo á la gran cordillera, la dis- 
tancia de 22 á 55 kilómetros á que la cordi- 
llera se encuentra del mar en la linea Norte 
Sur, distancia cubierta hasta el llano en 
que están situados los pueblos, de es- 
tribaciones en sentido porpendicular á la 
misma formando valles y depresiones ac- 
cidentadas con magnífico terreno para 
pastos, y las extensas zonas baldías que 
en sus jurisdicciones tienen todos los pue- 
1)lo8, se prestan de un modo admirable 
al desarrollo de toda clase de ganados, 
y como industria derivada, al curtido de 



-56- 
8US pieles, que hoy no hacen más que- 
solearse para dedicarlas á la exportación. 

El valor medio en venta es el si* 
guiente. (1) 

Un carabao^ seis pesos. 

Un vacuno, cinco pesos y medio. 

Un caballo, seis pesos. 

Un cerdo, cuatro pesos. 




(1) Itecordamos que estos datos se refieren á 
enero de 18 88 y que, desde entonces y por efecto 
de la epizootia, han sufrido alteración notable. — 
N. del A. 



XIV, 

Bienes poseídos por comunidades religiosas. 
Ninguno. 



^cé^^k<écé<>á^>á<^á^^á^ 



XV. 

Censo de poblaciÓD. 

La población, según el censo de Lo 
de enero del año anterior, arrojaba 147.380 
habitantes en los 15 pueblos y 2285 en 
las 13 rancherías afectas á los mismos; 
pero si el censo, en lo que se refiere 
á los pueblos, deja mucho que desear en 
exactitud por los medianos elementos que 
hay para su formación, el alejamiento 
de los barrios, la diseminación de las 
casas entre los bosques, y lo imposible 
de la comprobación, en lo que atañe á 
las rancherías, no merece fé ni crédito 
alguno especialmente en las que habitan 
la parte agreste de las montañas, pu- 
diendo muy bien asegurar que éstas no 
consignan ni la décima parte de sus ha- 
bitantes. 

Tal cual aparece en padrones, el censo 
de 1.0 de enero de 1887 era el siguiente: 



— 6o — 



PITBBLOS. 



Habitantes. 



Laoag 35227 

Bacarra 14067 

Pasuquin. . , , . 5546 

Nagpai-tián .... 1844 

Bangui 6037 

Vintsr 7123 

S. Miguel. . . ; . 10308 

Piddig 6594 

Solsona 3169 

Dingras 9072 

Banná 2281 

S.Nicolás .... 11410 

Batac 14362 

Paoay 11283 

Badoc 9057 147380 



EANCHBBIAS. 






Uguís. . . 
Tibangran . . 
Garnaden . 






245 
101 
160 


Bügayong . 
Paor .... 






75 
146 


Cabittaoian. 






100 


Patoé. . . . 






117 


Padran . . . 






75 


Calanasan . 






103 


Apayao . . . 
Pamiori . . 






430 

436 1988 



Total . 



149368 



— 6i — 

Dispuesta por R. O. la formación de 
un censo general que ha debido verifícai*8e 
en la noche del 31 de diciembre último 
y circuladas las disposiciones al efecto, 
no llegaron, sin embargo, 4 Laoag las 
cédulas hasta la mañana del mismo día 
31, y si bien aquella tarde quedó hecha 
la distribución por pueblos y fueron en- 
tregadas las cédulas á los mandatarios de 
los mismos, hasta el día siguiente no pu- 
dieron llegar á su destino, y fácil es com- 
prender que su repartición, primero por 
cabecerías y luego por vecinos, ha de ha- 
ber empleado bastantes días y que las 
operaciones no solo han de revestir in- 
exactitud notoria^ sino que también han 
de sufrir justificado retraso. 

£1 padrón vecindario, independiente del 
anterior, formado en l,o del actual y 
que solo comprende la población de de- 
recho, arroja según los resúmenes, único 
dato que hemos podido examinar Ja po- 
blación siguiente: 

PUEBLOS. Habitantes. 



Laoag 37359 

Bacarra 13808 

Pasuquin 5403 

Nagpartián. . . . 1872 

Bangui 6102 

Vintar 7544 



— 62 — 



PUEBLOS. 


Habitantes. 


S. Miguel 


9624 


Piddig. . . 






6700 


Solsona . . . 






3037 


Baiiná. . . . 






2234 


S. Nicolás . . 






11222 


Batac . . . 






14168 


Paoay. : . . 






11483 


Badoc. . . , 






9127 


Dingras . . , 






9213 148896 


RANCHERÍAS. 






Uguis .... 


. . 245 


Tibangran . 






101 


Garnaden 






146 


Bugayong . 






: 76 . 


Paor . . . 






146 


Cabittaoran'. 






75 


Patoé . . *. 






115 


Padran . . 






65 


Calanasan . 






150 


Apayao . . 






376 


Pamian . . 






435. 1930 



Total 



150826 



Si comparamos este censo con el del 
año anterior y tenemos presente el in- 
cremento anual, que más adelante se 
consignará del dos y medio por ciento, 



-63- 

debido al notable (^^^i^i^^l <}ue existe eu- 
tre los nacimientos y defunciones^ vere- 
mos que la diferencia de ambos censos 
no corresponde á dicho incremento, por 
cuanto la población debiera aumentar en 
urios 3.000 habitantes por año; pero la 
razón de ello está en la costumbre de 
la emigración á otras provincias de esta 
misma isla^ arraigada de antiguo en los 
alócanos; tanto es asi, que hay pueblos en 
Pangasinán^ Zambales, Nueva Ecija, Tarlac, 
la Laguna y otras provincias, en que domina 
el elemento ilocano y algunos que están 
casi exclusivamente formados por hijos 
de dicha región. 






*g^« '^^' *g^. «g^» <g^« tÁ^w «g^« «g^« ag^- «/J"^. áCr^. ÉC^m éA^^ éÁKm í^Sa 



XVÍ 

Caminos y pu' ntes: su estado: materiales de que es- 
tán construidos los últimos. 

Caminos. — Como dijimos ya en otro lu- 
gar, la comunicación entre los pueblos 
y la cabecera se efectúa por calzadas 
que se pueden denominar de primer or- 
den en Filipinas, excepto el trozo de ca- 
rretera general comprendido entre el pue- 
blo de Bangui y el límite jurisdiccional 
entre Nagpartián y Pasuquin que viene 
á ser un camino vecinal cómodo y bueno 
en tiempo de secas, pero incómodo para 
carruajes en época de lluvias, tanto por 
lo accidentado, cuanto porque su entrete- 
nimiento en una extensión de 22 kilóme- 
tros gravita exclusivamente sobre Nagpar- 
tián que es el pueblo más pequeño de toda 
la provincia y no cuenta más que con once 
Cabecerías. 



— 66 — 

Desde Batac á Paoay y puerto de Cu- 
rrimao, unos nueve kilómetros, existe otra 
calzada que tiene un tránsito inmenso en 
los meses de noviembre á junio, pues 
por ella se verifica toda la importación y 
exportación de productos. Entre Bacarra 
y Vintar media un camino vecinal para 
el tránsito de carruajes en todo tiempo^ 
y desde Bangui á Clavería, primer pueblo, 
por el N., de la provincia de Cagayán,. 
hay una vereda por la que, cuando el 
tiempo lo permite, pasan peatones y aún 
caballerías conducidas del diestro, si bien 
estas suelen despeñarse algunas veces. Las 
diez ó doce leguas de distancia entre am- 
bos pueblos; la poca importancia de estos 
en lo que afecta á su censo de población; 
lo difícil y escabroso de muchos pasos 
como son la Camaranes, el Patapat y el 
Calvario, ó sea el extremo Norte de la 
gran Cordillera que termina entre punta 
Lacaytacay y punta Pata; el cortísimo 
tráfico que por dicha vía habría de ha- 
cerse por ser similares los productos de 
las provincias de llocos Norte y Caga^ 
yán; la facilidad que el servicio de 
vapores-correos ofrece para .la comunica- 
ción entre ambas; las muchas embarca- 
ciones menores que, aprovechando las ca- 
lladas, cruzan desde Bangui á Clavería 
y desde Clavería á Bangui, y por último, 
lo costosa que seria para el Estado la 






-67- 

apertura, i>o de un camino carretero, ano 
i^implemente de herradura en buenas con- 
diciones, y lo más costoso aún de su en- 
tretenimiento, aconsejan desistir, por ahora, 
de semejante obra y aplacar si^ estudio 
para cuando, más adelante, puedan las 
circunstancias determinar su conveniencia. 
Los temporales del año último han ve- 
nido á demostrar la necesiíjad de variar 
1h dirección del trozo de calzada, que desde 
el pueblo de San Miguel coi?duce al bi- 
furque de las que se dirigen por una parte 
á Piddig y Solsona y por otra, á Pingras 
y Banná, si ha de evitarse su destruc- 
ción é interrupcción. á cada fuerte avenida, 
como por tres veces sucedió en la úl- 
tima temporada de aguas^ Desde la me- 
seta quje forma lo alto del Cuni debe 
tomarse al E, hasta dar con el ,K;io Nagsa- 
baran dc:. Piddig en el mis|:po punto 
en que se encuentra hoy establecido el 
puente provisional, con lo que se acor- 
taría algo la distancia entre San Miguel 
y Piddig y no se alargaría más de medio 
kilómetro la que media entre Saij Mi- 
guel y Dingras, desapareciendo de este 
modo el constante peligro de la destruc- 
ción de la calzada por las progresivas 
invasiones del rio. Se conseguiría además, 
con ello^ la gran ventaja de acortar en 
dos ó tres kilómetros la distancia que se- 
para á Piddig de Dingras, por cuanto 



— 68 — 

•desde el puente provisional citado se uti- 
lizaría hasta Dingras una calzada que an- 
tiguamente existió y cuya reparación 
principal serla la construcción de dos puen- 
tes de madera, sin gasto para el Estado, 
utilizando solo para ello la prestación 
personal. A este efecto ordenó el jefe de 
la provincia al Gobernadorcillo de San 
Miguel que hiciera el estudio previo y 
viese si los terratenientes por cuyas po- 
sesiones ha de atravesar la nueva calzada, 
querían ceder gratuitamente la servidum- 
bre, con objeto de emprender las obras 
por la acción del servicio personal en la 
actual temporada de secas, ó incoar con 
oportunidad el expediente de expropiación 
forzosa por causa de utilidad pública 
si se negaban á la cesión; pero el Go- 
bernadorcillo citado, no comprendiendo 
tal vez, dichas instrucciones, ha hecho el 
estudio de un trazado distinto é inacep- 
table, consistente en una gran curva que 
partiendo desde lo alto del Cuni vá á pa- 
rar al antiguo camino, sin la ventaja siquiera 
■de evitar el expediente de expropiación 
forzosa. 

Siendo el valle de Dingras el granero 
de la provincia y saliendo de allí la ma- 
yor cantidad de arroz para la exporta- 
ción, está indicada la conveniencia de un 
camino carretero que, partiendo de la 
calzada que une á Dingras con Banná, 



-69- 

vaya á Batac directamente, camino que 
tendrá unos 16 kilómetros, de suerte que 
la comunicación entre los pueblos de Orien- 
te y el puerto de Currimao se verificaría 
con un ahorro de 17 á 18 kilóraetros,^ 
al evitar el gran rodeo que hoy da por 
Laoag. Al efecto existen instrucciones^ 
para que los gobernadoi cilios de Batac 
y Dingras, puestos de acuerdo, hagan el 
estudio de dicha calzada y den cuenta del 
resultado a la mayor brevedad posible. 

También se ha ordenado al gobernador-^ 
cilio de Vintar que haga el estudio de un 
camino vecinal entre dicho pueblo y el de 
S. Miguel, tratando de utilizar en lo po- 
sible los restos del que existió en otro 
tiempo. (1) 

La comunicación con las Rancherías de 
la parte occidental de la Cordillera, se 
efectúa por caminos de herradura, que en 
ciertos sitios no son más que veredas, y 
dado el enlace que estas tienen entre sí,^ 
resulta que los pueblos de Banná y Ba- 
doc pueden comunicarse por el pie de la 
Cordillera, atravesando las Rancherías de 
Paor, Garnaden y Uguis, si bien con 
infinitos vadeos de ríos y arroyos, según 
hemos podido ver por nosotros mismos. 

Puentes. - Los que existen en esta pro- 



(1) Todas estas mejoras quedaron en proyecto. 
N. del A. 



— 70 — 

vincia, bien oon carácter permanente, bien 
con carácter provisional, son los siguien- 
te*. 

LAOAG: Uno permanente sobre cada 
uno de los arroyos Bulangon, TupeK), Ba- 
rit y S. Mateo, todos ellos de piedra y 
descubiertos, y dos provisionales sobre el 
río de Laoag, construidos con madera y 
caña, siendo bueno el estado de todos. 

SAN NICOLÁS: Un puente perma- 
nente de piedra y madera cubierto de caña 
y cógon sobre el estero Oaig-ti-Calum- 
buyan en la carretera general entre San 
Nicolás y Batac, en mal estado, y otro 
también permanente, de piedra y descu- 
bierto, sobre el mismo estero, en un ca- 
mino antiguo que se dirige á' la 3arra 
de Laoag, y al pueblo de Paoay por* el 
Lago de Nanguyudan: este puente está 
en malísimo estado. 

BACARRA: Dos puentes permanentes 
de piedra, uno cubierto sobre el estero 
Bangsirit en la calzada que va á Pasu- 
quin, cuyo puente lleva el nombre de 
«l'ríncipe de Asturias» y el otro, sin cu- 
brir, sobre el estero Mantalao en la mis- 
ma carretera, ambos en mediano estado, 
y cinco puentes provisionales de madera 
y caña, tres sobre cada uno de los 
brazos del río de Bacarra y los otros dos 
sobre el camino de Vintar en los desa- 
gües de las sementeras. 



- 71 — 

PASUQUIN: Dos puentes permanentes, 
■uno todo de piedra, sin cubrir, sobre el 
estero Vocal y otro cubierto, de piedra 
<5on piso de tabla, sobre el estero Ni- 
<juet, ambos en mediano estado, y tres 
puentes provisionales de madera, uno sobre 
«1 río, otro sobre el arroyo Bilatag y el 
tercero sobre el estero Natraván. 

NAGPARTIAN: Cuatro puentes per- 
manentes de madera, todos ellos descu- 
biertos y en mediano estado, «obre los 
esteros Masiisilbang, Naraponan, Bobon y 
Nanongtungan 

BANGUI: Un solo puente provisional 
de madera sobre el arroyo Baruyen en 
la calzada. 

VINTAR: Dos puentes permanentes de 
mampostería con piso de madera, cubier- 
tos ambos por techumbre de caña, sobre 
el arroyo Yangtirang y estero Ananaci. 

SAN MIGUEL: Dos provisionales de 
madera sobre el rio de Laoag que en 
dicha jurisdicción se llama rio Milamilan. 

PIDDIG: Dos permanentes, el uno des- 
cubierto y de mampostería sobre el es- 
tero Bugoc y el otro cubierto y, de ma- 
dera sobre el estero Saguebset, ambos 
en buen estado de conservación, y tres 
puentes provisionales de madera, uno so- 
bre el arroyo Gusab, otro sobre el arroyo 
^^J^g y el tercero sobre el arroyo Anao. 

SOLSONA: Ocho puentes provisionales 



— 72 — 

de madera sobre los arroyos Bambaiiay^ 
Quior y Taptapél. 

DINGRAS: Tres permanentes de ma- 
dera y descubiertos sobre los esteros Ca- 
lungbuyan, Puser y Boa, llamados res- 
pectivamente puentes de Biding, Cabaritan 
y Atabaan por estar en los sitios que 
llevan dichos nombres; los tres en regu- 
lar estado de conservación, y uno pro- 
visional de madera que enlaza con el pro- 
visional de San Miguel en el centro del 
rio de Laoag y sitio de Milamilan, for- 
mando entre los dos un solo puente. 

BANNA: Tres permanentes llamados 
8urgui, San Esteban y Pias, sobre los 
esteros de los mismos nombres en la ca- 
rretera que va á Dingrás, los tres de ma- 
dera, descubiertos y en mediano estado 
de conservación. 

BATAC: Cinco permanentes de mam- 
postería, con piso de tabla y cubiertas 
de caña, uno denominado Anangui sobre 
el arroyo del mismo nombre, otro deno- 
minado Garasgas sobre el estero que asi 
se llama, dos dentro de la población sobre 
el arroyo Pagdamiman y el quinto, de- 
nominado Tabug, sobre el estero de di- 
cho nombre. 

PAOAY: Seis permanentes de mam- 
postería con piso de tabla llamados de 
Tipcal ó Tical, de Tarangotong, de Cu- 
rrimao, de Laoa, de Galpac y de Nagrang- 



— /J — 

tayarij los dos primeros sobre los arroyos 
y los cuatro restantes sobre los esteros 
que llevan sus respectivos nombres. Los 
de Galpac y Tarangotong están en buen 
estado; los de Currimao, Laoa y Nagrang- 
tayan en un estado mediano y el de Ti- 
eal, sobre la carretera general, en perfecto 
estado de inutilidad y cerrado^al tránsito pú- 
blico. Existen además cuatro puentes pro- 
visionales de madera sobre el estero de 
Laoa. 

BADOC: Once permanentes todos ellos 
de piedra á saber: Santa Cruz, Salvosa, 
Sigsay, Gareta, Bangcarao, Balaybabug, 
todos ellos sobre arroyos ó esteros del 
mismo nombre, teniendo el primero piso 
de tabla; Pagsangraan-ti-danum, en el si- 
tio de Lacuben, Nagbaesayan sobre una 
zanja, Ganut en el sitio de Capiqued, Apa- 
tut y Pagsangraan-ti-danum, ambos sobre 
un estero y un arroyo en el mismo sitio 
de Apatut, encontrándose los once en 
buen estado de conservación. 

Los puentes provisionales relacionados, 
subsisten durante toda la temporada de 
secas ó sea de siete á ocho meses, 
y son sustituidos por balsas, en la de 
lluvias, los de Laoag, Bacarra, Piddig, 
Badoc y Dingras, siendo la balsa perma- 
nente en el arroyo Tical entre Batac y 
Badoc 



XVII 

Edificios públicos. 

Iglesias. — Son de mampostería con te*. 
chumbre de hierro las de Laoag, Viiitar 
San Miguel, Dingras, Piddig, San Nicolás 
y Batac: de luamposteria con techumbre 
de teja las de Paoay, Badoc, Bacarra, 
Pasuquin y Bangui: de mampostena eon 
techumbre de caña la de Nagpartián y 
de materiales ligeros las de SoUona y Ba- 
nná, pero estos tres últimos pueblos es- 
tán afectos respectivamente k las parro- 
quias de Bangui, Piddig, y Dingras de los 
que un coadjutor pasa á los fni-smos los 
días 'festivos á ctecir 'la misa. 

Las iglesias sof> todas espaciosas y su 
fábrica se encuentra en buen estado: las 
de Banná y Solsona son camarines de cana 
y ñipa. 

Conventos. — El de la cabecera es es- 
paciosisimo pues mide setenta metros de 



-76- 

frente por quince de fondo, sin patio, ni 
concluir las dependencias del mismo. Los 
de Batac, Paoay, Piddig, Dingras, Vintar, 
Bacarra y San Nicolás son también imiy 
espaciosos midiendo por término medio la 
edificación de cada uno de 600 á 900 me- 
tros cuadrados. Los de Badoc y Bangui 
son de planta baja y más pequeños, no 
pasando su edificación de 400 metros cua- 
drados. En Pasuquin no hay convento, 
ocupando el capellán que desempeña inte- 
rinamente el curato, una casa de tabla, 
y en Nagpartián, Solsona y Bainiá, solo 
existen camarines de caña y cogon para 
el coadjutor cuando va á dichos pueblos. 
El convento de S. Miguel está en cons- 
trucción y será de los mejores de la pro- 
vincia. 

Todos los conventos son de mampos- 
tería, teniendo la techumbre de hierro los 
de Laoag, Dingras, Piddig, Vintar, San 
Nicolás, Batac y Paoay, y de teja los de 
Badoc, Bacarra y Bangui, y es bueno el 
estado de conservación interior y exterior 
de todos, excepto el de Bacarra. 

Tribunales. — LAOAG: Para la cons- 
trucción de este tribunal, que es de fá- 
brica con techo de teja, se autorizó en 
18 de julio de 1861 el gasto de pesos 
4028'32 de cuya cantidad se invirtieron 
hasta pfs. 165ri4 3[8 con anteiioridad 
al 30 4e setiembre de 1876, según datos 



— n — 

oficiales, sin que los pfs. 2377 4(8 restan- 
tes hayan sido después invertidos, no obs- 
tante á haber quedado la obra sin ter- 
minación, pues solo se construyó la planta 
alta del Norte y el Oriente quedando 
sin edificar la del Sur y Occidente, asi 
es que la techumbre de estos dos frentes, 
formada provisionalmente por azoteas, se 
halla en la actualidad ruinosa por haberse 
podrido el maderamen á causa de la 
filtración de las aguas. 

BACARRA: Tenía un tribunal de fábrica 
abandonado y en estado ruinoso y el 
Municipio ocupaba y ocupa un camarin 
provisional de caña; pero en poco más 
de un año se ha reedificado por pres- 
tación personal aquel edificio y solo falta 
que el Estado conceda el crédito y au- 
torice el gasto que se ha solicitado para su 
terminación.- (1) 

BATAC: Para la construcción de este 
tribunal se autorizó en 18 de marzo de 
1861 el gasto de pfs. 2350 71, pero solo 
se invirtieron pfs. 643^06 2(8 quedando 
sin invertir pfs. 1707*74 6[8 y el tribu- 
nal menos que á medio hacer, y si bien 
se ha continuado á remiendos por pres- 
tación personal, carece de las condiciones 
necesarias, se halla en mal estado y 
hasta su techumbre es de caña. 



(1) Aún no se ha concedido. N. del A. 



-78- 

SAN NICOLÁS: En 13 de agosto 
de 1867 se autorizó un gasto de pesos 
2349*43 6[8 para la construccióa del tri- 
bunal de este pueblo, sin que hasta. la 
fecha se haya invertido en céntimo de 
dicha cantidad, y si bien la prestación 
personal ha levantado sus muros, lo ha 
techado de caña y le ha puesto un piso 
provisional, lo cierto es que el tribunal 
está á medio hacer, que carece de de- 
pendencias bajas, de suelo, de buena te- 
chumbre, de ventanaje, de revoque, de 
píintura y de otros mil detalles, presen- 
tando un aspecto que desdice del sitio 
que oQupa. 

. PAOAY: En 13 de agosto de 1867 se 
afUtoj:izó un gasto de pfs. 2349 43 6i8 para 
la construcción del tribunal de este- pue- 
blo, cuya, obra no ha empezado, no obs- 
tante los veinte años trascurridos, y el 
municipio actúa en un local de planta 
baija, húmedo, oscuro, malsano y sin con- 
diciones de.ftíngún género, que un tiempo 
sirvió de cuartel al destacamento de Ca- 
rabineros que allí habla. 

SAN Mli&UEL: Habiéndose arruinado 
hace años el tribunal de fábrica de este 
pueblo, se está restaurando por medio de 
la prestación personal que lleva bastante 
adelantada )a planta baja, toda de mam- 
postería, y es fácil que quede terminado 
en este año si el estado concede el eré- 



— 79 — 

dito pedido al efecto. En el ínterin el 
Municipio actúa en un camarin provi- 
sional de caña- 

PASUQUIN: El incendio que tuvo lugar 
en 11 de diciembre de 1886 destruyó el 
tribunal de mampostería en este pueblo 
y desde aquella fecta el Municipio está 
establecido en un camarin provisional de 
caña, en el Ínterin se aprueba la recons- 
trucción de aquel, á cuyo efecto se ha 
solicitado el oportuno crédito. 

DINGKAS: El tribunal de este pueblo 
es de fábrica con techumbre de teja, pero 
su estado es tan ruinoso que amenaza 
desplomarse y á fin de evitar desgracias, 
en lo posible, el Municipio actúa en una 
media agua de caña sobre el frente prin- 
cipal del edificio, en el ínterin se aprueba 
el presupuesto de reparación que se ha 
formulado y remitido a la superioridad. 

VJNTAR: El tribunalde este pueblo, 
si bien de mampostería con techumbre de 
teja, está completamente ruinoso y el Mu- 
nicipio aptúa en un camarin provisional de 
caña en el Ínterin el estado concede 
el crédito pedido para la reparación de 
aquel. 

PIDDIG: El tribunal de este pueblo es 
de mampostería con techo de caña; pero 
se encuentra en bastante mal estado y 
exige una pronta é inmediata reparación. 

BANGUI: El tribunal de ^ste pueblo 



— 8o — 

es un cainarin de tabla con techo de caña, 
en buen estado. 

NAGPARTIAN: Tiene por casa-tribunal 
otro camarín de tabla con techo de caña, 
en mediano estado. 

SOLSONA: Su Municipio actúa en un 
camarín de caña. 

BANNA: Se encuentra en igual caso 
que el anterior. 

BADOC: El tribunal de este pueblo es 
de mampostería con techumbre de teja y 
su estado es regular. 

En ninguna de las casas tribunales hay- 
local para Cárcel y si hasta hace medio 
año no era en rigor necesaria por cuanto 
cualquier detenido debía trasladarse inme- 
diatamente á la cabecera, desde que rige 
el Código penal, promulgando para estas 
islas, es de precisa necesidad que en todo 
tribunal exista un departamento para Cár- 
cel toda vez que, con arreglo á aquel, 
los arrestos que no excedan de treinta 
días deben sufrirse en el tribunal del 
pueblo en que se apliquen por los Jueces 
de Paz respectivos. 

Escuelas. - Respecto á escuelas, los pue- 
blos de Laoag, Bacarra, Pasuquin, Ban- 
gui, Vintar, San Miguel, Dingras, San 
Nicolás y Badoc, tienen para la de niños 
edificio de mampostería con techumbre de 
caña, en peor ó mejor estado, cada uno 
de cabida de 60 á 80 alumnos y el pue- 



— 8i — 

blo de Batac tiene para escuela de niños 
edificio de tabla con techumbre de caña; 
pero los de Piddig, Pacay, Nagpartián, 
Seisena y Banna^ carecen de escuelas para 
niños y todos los de la provincia, inclugo 
la cabecera, de Escuela para niñas, exis- 
tiendo en su lugar, en algunos pueblos 
malos cantarínes de caña y concurriendo los 
niños en otros á casa de los maestros, siendo 
de advertir que á estos no se les abona 
alquiler y tienen que satisfacerlo de su 
peculio. 

Para atender con rapidez y economía 
al remedio de tan grave mal, formuló el 
Gobierno civil un proyecto para la construc- 
ción las 21 Escuelas que hacen falta, uni- 
formes en todo, de tabla con techo de 
caña, local para 80 alumnos, habitaciones 
para los maestros y costo de pfs. 400 cada 
escuela, cuyo proyecto fué remitido á la 
superioridad. 

Cárceles. — Al hablar délos tribunales 
hemos consignado ya que en ninguno hay 
departamento para Cárcel municipal; pero 
tampoco hay en la cabecera edificio al- 
guno para Cárcel provincial, hallándí)se 
los presos almacenados en tres habitacio- 
nes bajas del tribunal que se habilitaron 
al efecto, y si bien se subastó ya la cons- 
trucción de un edificio para Cárcel, se anuló 
luego la subasta y así continúa. 

Casas-cuarteles. — La de la Sección de 

6 



— 82 — 

Guardia civil en esta oabecera e« de fá- 
brica con tecbuuibre de teja, amplia y 
bi^ena: la del puesto, de Dingras es de 
taji>la con teobo de cafia, lo bastante para 
la fuer3a que la ocupa 7 está eii regu- 
lar estado, y en iguales condicionen^ se 
encuentra la del. puesto de Badoc. 

Casa ooBiERNo.-^De fábrica con techo 
de teja excepto las alas de oriente y 
occidente que están techadas de caña, 
lo mismo que el kiosko que mira al Norte» 
Es espaciosa y cómoda teniendo el. sufi- 
ciente acomoao en ella para despacho del 
Jefe, oficina de Secretaria, oficinas de 
Gobierno y ramos locales, oficinas de Ha- 
cienda, Tesorería y Cuerpo de Guardia 
para cuadrilleros. Hace año y medio se 
estaba hundiendo la techumbre por tener 
podrida una gran parte del maderamen 
y ser inmenso el peso de la teja, y la 
pLnta baja donde están situadas las ofi- 
cinas necesitaba inmediata reparación para, 
que aquellas estuviesen decorosajqdMte esta- 
blecidas; pero comprendiendo el jefe de la 
provincia los largos trámites de los expe- 
dientes y la poca espera que daba el estado 
ruinoso del techo, según los reconocimien- 
tos practicados, se limitó á elevar en 31 
de Julio de 1886 un presupuesto de re- 
pai*ación dé la planta baja importante pe- 
sos 456 y.á pedir por separado 84 piezas 
de madera, que le fueron concedidas, para 



-83- 

renovar las del techo^ y á su costa ba tenido 
la casa en obra un año, dettejindola toda, 
renovando más de la mitad del maderimeD| 
Tolviéndolaá tejar, renovando puertas j ven- 
tanas, poniendo cristales y concbas, baciendo 
letrinas en los pisos alto y bajo, restaurando 
la planta baja, pintando toaa la casa, é 
invirtiendo en dicba obra más de mil pesos 
de su propio peculio, pues aún no se ha 
resuelto en ningún sentido el expediente 
de crédito de pfs. 456 para el arreglo de 
las oficinas; bien es verdad que, en los 
últimos diez años, no se ha concedido más 
crédito que uno de doscientos pesos para 
Obras públicas con aplicación á la provin- 
cia de Bocos Norte. 



^ 



xvm 

Instrucción pública. 

Por la Memoria que escribió el Secre- 
tari o interino del Gobierno y fué re- 
mitida á la Dirección general de Ad- 
ministración civil á mediados del año 
anterior, se comprende el lamentable es- 
tado de instrucción de estos pueblos y lo 
urgente que es cortar de raiz un mal que 
tan grare carácter reviste, mal que hasta 
ho}-, y á pesar de la profusa legislación 
que sobre la materia rige, en vez de ami- 
norar aumenta. 

En una pronncia de 150.000 habitan- 
tes, solo concurren por término medio á 
las Escuelas públicas 956 niños y 993 ni- 
ñas, esto es; el 13 por mil de la pobla- 
ción; y como el número de niños de am- 
bos sexos de 7 á 12 años, que tienen el 
deber de concumr, es aproximadamente 
de 18.000, resulta que las nueve décimas 
partes no lo efectúan; que de los 1949 
que por término medio asisten, solo 352 
saben leer y escribir el castellano, siendo 
de creer que sean menos los que lo sa- 



— So- 
ben hablan y que, aún en el supoestp 
de que muchos aprendan en sus casas por 
medio de maestrillos, que es mucho su- 
poner, el dato final es desconsolador por 
todo extremo. 

La primera causa de que se deriva este 
maly es la de que, no solo no existe en 
cada pueblo una Escuela de nifioe y otra 
de niñas por cada 5.000 alnias, según está 
pi'escrito, sino que en mogún pmeblo de 
e$ta provincia, inclusa la ctiWoera, hujr 
edificio para Escuela de nifian, y que e^- 
tkM concurren, bien 4 un oamarin de cafi^i 
impropio y sin condiciones, bien á la cm^ 
de la maesfaca que, como pagada del bol- 
sillo peculiar de la misma, no pviede por 
menos de ser reducidísima y m#)a, ocu- 
rriendo lo propio en seis pueblos respecto 
á los niños, por carecer también de escuela. 

£1 mobiliario y material que para unos 
y otros existe, no merece el nombre de 
tal y apenas si basta en la escuela me- 
jor dotada para una docena de alumnos, 
y esto, en lo que únicamente afecta i 
tener asiento y mesa para escribir* 

Con tales elementos, el retraimiento es 
natural y lógico, é iuiposible se trace tam- 
bién obligar y hacel* cumplir á les pa- 
dres con las prescripciones de asistencia 
obligatoria que determinan los Reglamen- 
tos, porque, de hacerse, la Administraci4p 
pública se pondría en evidf ncia, y en erta 



-87- 

cabecera, por ejemplo, en la que la man- 
dato imperioso de la Autoridad, se pre- 
sentarían indudablemente dos mil nifios y 
otras tantas nifias^ 8¿lo podría ofrecerse 
¿ los primeros una mala escuela de ca- 
bida de 80 alumnos, 7 á las segundas un 
trozo de caida en la casa en que la maestra 
babita, de oabida para 20 alumnas 

No es posible, por lo tanto, que el ins- 
pector provincial pueda ejercer la debida 
preéi¿ú 80 pena ae que su Autoridad se 
menos^be y la Administración pública 
se evidencie, y tiene que limitarse á re- 
comendar á los inspectores locales que 
ejerzan la suya con relación á la capa- 
cidad y condiciones de las escuelas en 
sus respectivos, pueblos, y al mobiliario 
y material de las mismas; pero aquellos, al 
ver que sin presión alguna concurren al 
aula más nifios y nifias de los que pru- 
dencialmente permiten los pepuefios y 
poco higiénicos locales sirven de es* 
cuelas y la carencia casi absoluta de 
mobiliario y material, se cruzan de bra- 
vos y con ello hacen lo suficiente. 

Bespecto á la enseñanza del idioma cas- 
tellano, además de las razones de inasis- 
tencia que son comunes á todos los pun- 
tof de la instrucción elemental, militwi 
otras de bastante interés, de las que 
solo consigharemos una. Hay profesores que 
necesitan de intérprete para entender 



— 88 — 

el castellano: los hay también que lo 
entieudeu y hablan algo, aunque, pé- 
simamente y solo cuando no pueden pa- 
sar por otro punto, y por último la ge- 
neralidad de los que saben hablaiio y 
escribirlo, lo hacen bastante mal. 

Mucho ha discutido la prensa perió- 
dica del pais sobre la conveniencia de que 
todos los íupcionarios del Estado h^iblen el 
idioma de la provincia en que presten sus 
servicios, como medio impulsor de gene- 
rali^r la instrucción del habla de Cer- 
vantes, y respetando las opiniones susten- 
• tadas en este sentido, creemos sincera- 
inente que más conocido seria el idioma 
castellano si, ningún peninsular, inclusos 
los Párrocos, hablara otro, por cuanto la 
necesidad en el indio de conocerlo sería 
mayor; pero dejando á un lado esta con- 
sideración, hay otras que se oponen ó que, 
por lo menop, dificultan Ja adopción de tal 
medida y son; primero: Ja diversidad de 
idiomas y dialectos que se hablan en el 
pais, que ascienden al considerable número 
de 34, y segunda: la inestabilidad de los 
funcionarios, amagados constantemente de 
una cesan tia ó de su traslado de unas 
provincias á otras, traslado que, esterili- 
zando sus esfuerzos en el conocimiento de 
un idioma ó dialecto, le obligaría á estudiar 
de nuevo otro invirtiendo en este poliglo- 
tismo el tiempo que debiera dedicar al 



-89 



desempeño de su cargo público. En el in- 
tei'in no se decrete la inamorilidad ad- 
ininístrativa en estas islas^ no es lógico 
pensar en semejantes imposiciones, con- 
venientes siempre, ya que no para la pro- 
pagación de nuestro idioma, para evitar i 
todo funcionario la necesidad de intérpre- 
tes que> podrán interpretar tal vez nues- 
tras palabras, pero que jamás interpretan 
nuestra idea. 

La asi»tencia de niños de ambos sexos 
á la»* Elscuelas de instrucción primaría de 
los pueblos, 6n el mes de diciembre úl- 
timo, ha sido la siguiente: 





Niaos xi 
último día 


lentes en el 
del me« an- 


Que poi 


térnÚDo 




terior 


medio concurrieron 


PUEBLOS. 


NIÑOS. 


MÑA8. 


NIÑ08. 


NIÑAS. 


Laoag . . 


. 102 


48 


79 


35 


San Nicolás 


. 250 


250 


100 


100 


Batac . . 


. 120 


70 


40 


59 


Pacay . . 


. 59 


281 


» 


30 


Badoc . . 


. 660 


200 


10 


40 


San Miguel 


, 124 


41 


69 


32 


Dingras. . 


. 117 


130 


30 


30 


Banna . . 


. 96 


40 


18 


35 


Piddig . , 


. 72 


103 


43 


35 


Solsona. . 


. 39 


36 


30 


28 


Vintar . . 


37 


180 


16 


15 


Bacarra . , 


184 


70 


50 


60 


Pasuquin . , 


70 


38 


35 


29 


Nagpartián . 


40 


40 


21 


19 


Bangui . . . 


47 


45 


30 


27 



90 — 



Nnros. 



lOlTAS. 





"» 


J 


8| 

^1 


■s 


S 


s 


1 






•S 


^ © 


^ 


?"C 


PUEBLO». 


1^ 


Él 


31 




li 


31 

II 


Laoag • . 


36 


34 


10 


20 


. 20 


t.^ 


S. NicoJás. 


10 


» 


36 






• 


Batac . . 


26 


10 


10 






3 


Paoay . . 


* 


» 


> 










Badoc . . 


» 


> 


Jl 










S. Miguel . 


3 


3 


3 










Dingras. . 


2 


2 


2 










Baiina . • 


• 


Jl 


»• 










Piddig . . 


'J 


2 


2 










Solsona. . 


1 


B 


- » 










Vintar . . 


? 


2 


» 










Sacarina. . 


29 


29 


10 


2 


.40 






Pasuquin . 


6 


6 


1 . 










Nagpartián 


3 


3 


» . 










Bangui . . 


2 


2 


2 











XIX. 

Movimiento cientifioo y literario. 

En esta provincia no existen Bibliote- 
casy Ateneos, Sociedades científicas, im- 
prentas, periódicos, ni se ha publicado li- 
bro alguno. 

En cuanto á establecimientos de ense- 
ñanza sólo hay uno en la cabecera, di- 
rigido por don Pancracio Adiarte, en el 
que se aprueba el primer año de latini- 
dad y se cursa el segundo. Tiene en la 
actualidad diez y nueve alumnos matri- 
culados. 



'w^'w^B^ 



XX. 

Razas: carácter y condícioneg de los habitantes; sus 
costumbres^ usos, hábitos, y fiestas, cívicas y re- 
ligiosas que celebran. 

Bazas. — Solo con el número de pueblos 
distintos que constituyeron el pueblo Ro- 
mano en sus mejores tiempos, puede com- 
pararse la heterogénea agrupación de gen- 
tes que constituian el filipino en la época 
de su descubrimiento, pues de todos los 
puntos de la Oceania y del Asia, por 
naufragios, por emigraciones ó por espí- 
ritu aventurero; habian ido llegando, con 
el trascurso de los tiempos, oleadas de 
gentes diversas que se establecían en las 
playas arrojando de ellas á sus poblado- 
res ó siendo arrojadas por estos á los mon- 
tes en los que llegaban pronto al estado 
salvaje, si no lo eran ya al venir. 

Imposible es, pues, fijar^ no la raza pri- 
mitiva ú originaria en esta provincia, sino 



— 94 — 

qoü tampoco ©1 cnisamiento de rtasw que 
haya producido la actual| por más que en 
ella preponderen la malaya y la china, 
y como por otra parte nuestros conoci- 
mientos no son, por desgracia, universales 
y on este punto dejan mucho que desear, 
nos limitaremos á aecir que, hoy por hoy, 
son conocidas con los nombres de cris- 
tianos é igorrotes las dos agrupaciones 
que constituyen la población total ie es- 
ta provincia, habitando la primera en los 
15 pueblos de ella y la segunda en las 
13 rancherías que están afectas á los 
mismos. 

Carácter y condiciones. — El carác- 
ter de los habitantes de esta provin- 
cia, no difiere én lo general del de las 
demás; pero sea en razón de lo menos 
cálido de la temperatura que en esta 
zbna se disfruta, sea por otras causas, 
8ü índole, sin dejar de ser apática, lo 
es menos que en otras provincias; se nota 
en ellos más docilidad, mayor respeto 
á las Leyes y más morigeramiento en' 
las costumbres. Son sobrios, económicos 
hasta la exageración , y si tuvieran más 
recursos, serían también pleitistas/ rasgos 
que, por analogía, hacen de esta provin- 
cia la Galicia del Archipiélago. Acos- 
tumbrados desde hace muchos años á ar- 
bitrarse recursos en las provincias limí- 
trofes) tanto porque á ello se les obligaba 



— 95 — 

€Q tiempo del ertanco del tabaco, cuanto 
p#r 8u Índole eaencíalmente ahorrativa, 
han fundado pueblos enteros en muchas 
proTÍncras de liusin; pero son al propio 
tiempo refractarios á emigrar más allá 
de la Pampanga y sobre todo á salir de 
la isla. 

CostUMBBis Y HÁBITOS. — Eln osta parte 
se. diferénciaa pooo también de los de- 
más del Archipiélago: loa hombres se de- 
dican á la» faenas del campo, al corte 
de maderas y cañas para el arreglo ó 
construcción de sus viviendas, al corte 
y busca de leña, á la pesca y al aca- 
rreo, cuando se ofrece; pero como abunda 
el ganado pava el arrastre, nunca Ue- 
\^an sobre si carga alguna y utiliaan 
^empre los carabaos^ caballos ó bueyes. 
Las mujeres salen poco al campo, pero en 
(^mbio se dedican á hilar y tejer la ropa 
que necesita la familia para todo el año, á 
Tender gulays, huevos, plátanos, etc, á las 
faenas domésticas^ y á los tejidos para 
la venta.. 

Las familias celebran los bautizos y 
casamientos, en igual forma, si bien con 
más ostentación los últimos que los pri- 
meros y con más lucimiento los princi- 
pales que los Cailianes, consistiendo la 
fiesta en bailes al son de un pito y dos 
ó . tres tambores, ó de una banda con 
honores de murga, mucho bd$igy y co- 



-96- 

mida en abundancia. Lo8 entierros se so- 
lemnizan oon nueve dias de rezos en la 
casa mortuoria y después de el pamiéct' 
han en la iglesia, reunión, comida y bo- 
rrachera en casa del finado. 

Fiestas oívico-EKLioi084g. — ^En esta pro- 
vincia solo se celebran las do los San- 
tos patronos de los pueblos y la celebra- 
ción consiste en una solemne misa can- 
tada con sermón y procesión del Santo 
por el atrio de la iglesia, acto á que 
suelen concurrir músicas y gente de otros 
pueblos, siendo la concurrencia infitúta- 
mente mayor si se representa alguna co- 
media, porque esto encanta á los natu- 
rales. 

Nada nos da idea más triste del es- 
tado intelectual de estos pueblos que sus 
predilectas comedias, y mentira parece 
que entre las personas ilustradas que 
poseen idiomas del pais, no haya habido 
una que se haya dedicado á escribir tres 
ó cuatro comedias sobre motivos patrió- 
ticos, y pues que tanto gusta á los in- 
dios el moro-moro, no haya explotado para 
sus argumentos, las legendarias expedi- 
ciones de nuestros almogávares, la epo- 
peya de Marruecos, la reconquista patria 
ó algún hecho glorioso de la historia de 
Filipinas, aderezándolos un tanto al gusto 
del pais, como periodo de transición, pero 
desterrando de ellos los encantamientos. 



— 97 — 

las resurrecciones, los anacronismos y la» 
infinitas faltas de sentido cornún de que 
están plagadas cuantas comedias repre- 
sentan los indios Y que en último resultado, 
en vez de ilustrarlos, contribuyen pode- 
rosamente á embrutecerlos. 

Las fíeaÉas de los 15 pueblos de la pro- 
vincia, tienen lugar en los dias que á con- 
tinuación se ejcpresan. 



PUEBLOS. 


PATRONOS. 


FECHAS. 


Laoag . . 


S. Guillermo . 


10 Febrero. 


S. Nicolás. 


S. Nicolás . . 


10 Setiembre. 


Batac . . . 


La P. Concep.n 


8 Diciembre. 


Paoay . . 


S. Agustín . , 


5 Mayo. 


Badoc . . 


S. J. Bautista , 


24 Junio. 


S. Miguel . 


Sta. Mónica. . 


, 4 Mayo. 


Dingras . , 


. S. José . . . 


19 Marzo. 


Banna . . 


S. Antonio . . 


, 17 Enero. 


Piddig . . 


Sta. Ana . . 


26 Julio. 


Solsona . , 


. A. Santiago. , 


. 30 Diciembre, 


Vintar . , 


. S. Nicolás . . 


. 10 Setiembre. 


Bacarra . . 


S. Andrés . , 


, 30 Noviembre, 


Pasuquin . 


A. Santiago. , 


, 25 Julio. 


Nagpartián. 


. S. Juan . . 


, 12 Junio. 


Bangui . . 


S. Lorenzo . , 


. 10 Agosto. 



XXI 

Criminalidad. 

Como hemos consignado en otro lugar, 
la provincia de llocos Norte es de me- 
jores costumbres que la generalidad de las 
del Archipiélago, tanto por su menor in- 
dolencia cuanto por su espíritu ahorrativo. 

El vicio del juego está muy poco des- 
arrollado y ni aún á la gallera acude gente 
los días festivos, si bien es de suponer 
que esto suceda más bien por el temor de 
perder que por lo poco que agrade la 
distracción. 

Aficionados al hdsig, en fuerza de ser 
esta una bebida barata, acostumbran á 
empinar el codo más de lo necesario para 
que el cuerpo permanezca derecho y la 
cabeza rija; pero, en honor de la verdad, 
son pocas las causas criminales á que la 
borrachera da lugar. No se conoce una 



lOO — 

partida de malhechores, ni un asalto, ni 
un robo e» cuadrilla, ni delito alguno de 
esos que revelan la perversidad de cos- 
tumbres y depravación de sentimientos;. 
y sin embargo, es grande el número de 
causas numeradas en un año por el Juz- 
gado de 1.a instancia: esto da un lugar 
muy preferente á la provincia en la es-^ 
cala de criminalidad en el Archipiélago,^ 
tomándolo como dato absoluto; pero si 
descendemos al análisis de los delitos, ten-^ 
dremos que el hurto y robo de efectos 
por cantidades pequeñas figura en primer 
término, el abigeato en segundo y di- 
versos delitos contra las personas, denun- 
ciados por enemistades y rencillas, en ter- 
cero; de suerte que si los robos y hurtos^ 
cuyo valor no excediera de 20 pesos fue- 
ran solo objeto de un juicio, es posible 
que en el año último no se hubieran nu- 
njerado 50 causas. La ratería es muy co- 
n:^ún en el indio de los campos por la falta 
de ilustración relativa, como lo es tam- 
bién en la servidumbre doméstica. 



XXII. 

Salubridad: asistencia mélica: Hospitales: Cemen- 
terios: Mataderos: Aguas minerales. 

Salubuidad. — La provincia de llocos 
Norte es una de las más sanas del Ar- 
chipiélago y si se tiene en cuenta que 
«u princijal cosecha es el palay y que 
toda provincia palayera, lo mismo en 
•éste que en los demás países es pro- 
pensa á toda clase de fiebres, se com^ 
prenderá cuan buenas deben ser sus cour 
liciones cuando neutralizan el mefitismo 
natural de los arrozales y el no me- 
nos natural de la falta de policía ur^ 
baña; pero nada más acertado para dar 
exacta idea de la provincia en parte tan 
interesante, que remitirnos á cuanto so- 
bre ella Vemos visto consignado en di- 
ferentes Memorias médicas redactadas por 
el titular de la misma. Demos, pues, la 
palabra á la ciencia. 



I02 — 

»La conformación geológica de esta pro- 
vincia no se halla aún bien definida, no- 
obstante en sus capas superficiales predo- 
mina la arcilla y arena y en los pueblos- 
palayeros debajo de aquellas, le sostiene un 
suelo sembrado de madréporas. 

•Las montañas se hallan cubiertas de^ 
constante vegetación, principalmente las 
cordilleras que hay al E. y N. de la pro- 
vincia, con sus estribad ;nes. 

*La situación de la provincia contri- 
buye á que su clima sea benigno: sus 
grandes montañas^ sus campos cubiertos 
de vejetación mecida por constante brisa 
y los rios que la cruzan, moderan la in- 
fluencia de los rayos solares, haciendo que 
en ella se goce de una temperatura agra- 
dable, en la mayor parte de las estacio- 
nes del año. 

»En los meses de noviembre, diciembre 
y enero se deja sentir el frío, viéndose 
obligados aún los naturales más pobres á 
abrigarse con sus mantas por las noches^ 
particularmente por las madrugadas por los 
vientos Nortes que reinan, á veces des- 
agradables^ á causa de la humedad de que 
se hallan impregnados. 

»Las estaciones que verdaderamente de* 
jan sentir su influencia, son la seca y la 
lluviosa, habiendo predominado más la 
primera. 

»Hay un viento llamado Dugudog que- 



— I03 — 

sopla del NE. y cuya influencia hace se- 
car y agrietar las mucosas de los labios; 
regularmente su intensidad reina durante 
el día. Principia este viento á mediados^ 
de octubre y dura basta la primera 
quincena de marzo. 

»La base de la alimentación del ilo- 
cano es el arroz que, cocido con cierta 
cantidad de agua, constituye el inapoj/j 
sirviéndole de vianda legumbres condi- 
mentadas con pescaditos en salazón ó sea 
el BoggO'Ong, plato predilecto para la in- 
mensa mayoría de los ilocanos que no 
pueden pasar sin él. Ellos fabrican su 
vino llamado basigj fermentación del jugo- 
de la caña del azúcar, que, excediéndose 
en su uso, hace emborrachar. 

>Las mujeres además de las ruda» 
faenas de la casa, saben hilar y tejer* 
Ellas fabrican para sí y su familia, te- 
jidos fuertes de algodón, que es lo que 
constituye sus ropas ó vestidos. 

•Los meses de noviembre, diciembre, 
enero y febrero hasta marzo inclusive, 
tiempo en que los naturales se dedican 
á la siega del arroz fpaláy) muchos de 
estos son atacados del paludismo, por ha- 
llarse constantemente expuestos á la in- 
temperie, pues la baja temperatura am- 
biente que se observa particularmente por 
las noches, pone en gran manera el orga- 
nismo de esos pobres en condiciones de 



— I04 — 

raceptividaí, para experimentar sus efec- 
tos. La clase proletaria y aún las más 
acomodadas, casi nunca llaman al médico 
para asistirles en sus dolencias: su fé en el 
chxrlatanisno es extravagante. 

a El paludismo en sus diferentes tipo.s 
y formas es de las enfermedades que ha 
causado y causan muchas víctimas entre 
los ilocanos por su manera de ser y vivir: 
ya hemos dicho que casi nunca llaman 
al médico en sus dolencias y si algunos 
le necesitan, es para comprometer su re- 
putación en casos desesperadísimos, cuando 
no hay ya ningún remedio huuiano posi- 
ble; pero cuando esos mismos, en tiempo 
oportuno, recurren á su llamamiento, aún 
en las formas anormales de esa enferme- 
dad, es tal la docilidad de la constitución 
de su economía, que tratado con el alca- 
loide de la quina ora tomado interiormente, 
ora en inyecciones hipodérmicas, basta al- 
gunas dosis de aquella substancia para pre- 
venir los accesos y asegurar luego su cu- 
ración. 

»Los pueblos en que más se padece esa 
enfermedad, los hemos señalado con color 
característico en el adjunto plano topográ- 
fico. 

»Una circunstancia digna de notarse es 
que en los pueblos donde existen algunas 
plantaciones de euciUptas glóbulus, se sien- 
te menor la influencia del paludismo y 



— 105 — 

que esos puebtos son: Lioag, San Miguel, 
Dingras, Nagpartián y Bangui. 

«La introducción en la provincia del 
Eucaliptus glóbuluSj se debe al señor La 
Guardia, Alcalde mayor que fué de la 
misma en 1887. Ignoramos cómo no se 
ha extendido su cultivo en otros pueblos. 

«Con las hojas frescas del eucaliptus 
en cocimiento, se han curado algunos 
casos de intermitentes normales, admi- 
nistrándolos en la siguiente fórmula: 
. De hojas frescas de eucaliptus G á 8 gramos 

Agua 2G0 gramos 

haciéndolas hervir á fuego lento por es- 
pacio de media hora y una vez frío el 
cocimiento, se toma en dos veces antes 
de los accesos, con intervalo de una hora 
cada dosis. 

»En los pueblos de Batac y Paoay abun- 
dan mucho los pantanos y sus habitantes 
se hallan siempre expuestos á sus perni- 
ciosas influencias: localidades son esta?, 
tan bajas, que el agua de las lluvias duerme 
en ellas. Dichos pantanos sin embargo de 
los cerrillos qiie los rodean, se pueden 
desecar buscando sitios en sus contornos, 
donde hay suficiente inclinación para ha- 
cerlos desaguar al mar, por medio de ca- 
nalización. El pueblo do Solsona á pesar 
de su elevación sobre el nivel del mar, 
también es muy pantanoso, tanto, que en 
tiempo de avenidas, suelen invadirlo con sus 



— io6 — 

aguas los ríos que lo circuyen; pero la 
exuberante vegetación que se vé en sus 
contornoH, es una causa auxiliar pode- 
rosa que impide evitar los nocivos 
efectos del paludismo, dejando pues mu- 
cho que desear la salubridad de su po- 
blación. De lo expuesto deducimos que 
para evitar en lo sucesivo la influencia del 
paludismo, se debe proponer á la Admi- 
nistración pública interese á los pueblos 
de esta provincia, la propagación de las 
plantaciones del eucahptusy en particular, 
en los sitios donde abundan los pantanos. 
En los meses de julio y agosto se ob- 
serva más mortalidad que en otros del 
año, siendo la causa de la mayor parte 
de esas defunciones en los niños y an- 
cianos, los c?.sos de disentería y catarros 
gastro-intestinales que han coincidido en su 
desarrollo con el cambio de estación y 
la caida de las primeras aguas. En los 
niños principalmente, una simple diarrea 
abandonada por la familia, ha terminado 
ca-ji siempre por la muerte. Eso obe- 
dece á que los naturales, particularmente 
los de la clase pobre, no observan ningún 
régimen alimenticio para el tratamiento 
de sus dolencias: la ignoracia y repren- 
sible abandono de la familia influyen 
en la terminación funesta de esas enfer- 
medades. Hemos asistido á niños con dia- 
rreas y otros con desinterías 1¡ jeras, al 



— I07 — 

principio de la enfermedad, haciéndoles 
tomar solamente agua gomosa ó albumi- 
nosa y sometidos á una alimentación ade- 
cuada, sobre todo, sustrayéndolos á la in- 
fluencia de la humedad, tuvimos la satis- 
facción de devolverles siempre la salud: cier- 
tamente que el cuadro de la miseria con 
su repugnante jopaje, juega un papel im- 
portante en el tratamiento de esas dolen- 
cias. Familias muy pobres hay que care- 
cen de todo recurso y no tienen con qué 
cubrir la desnudez de sus hijos. Sobre esto 
encarecemos á la Administración pública 
tienda una mirada de compasión en favor 
de esos desgraciados y que en su presupuesto 
anual de gastos, consigne alguna cantidad, 
para medicamentos y socorro de esos 
desdichados. 

«Eclamsia ó til-i de los ilocanos, es 
una afección qua ataca á los niños en 
esta localidad durante los meses de ju- 
lio, agosto, septiembre, octubre, noviembre 
y diciembre, que consiste en las convul- 
siones esenciales ó sintomáticas que se pre- 
sentan en los niños. En el poco tiempo 
que ejercemos en esta provincia la me- 
dicina, no hemos tenido ocasión de asistir 
á ningún niño ilocano alecto de esta do- 
lencia y, no obstante, sabemos por referen- 
cias que mueren muchos niños de esa en- 
fermedad, pues los mismos vacunadorciiios 
de los pueblos en sus partes de sanidad 



— lOJ — 

quincenales, espresan en su dialecto el 
til-i que no« ocupa. Así que no consig- 
namos nuestras observaciones propias so- 
bre esta enfermedad, por carecer de datos 
y además sabido és lo defectuoso de la or- 
ganización médica civil en e^tas Islas y 
la lucha constante del profesor no solo 
con el grosero charlatanismo sino también 
con la ignoracia y superstición de los na- 
turales. 

«Tisis pulmonar, enfermedad muy co- 
mún entre los ilocanos de ambos sexos, 
y tomando en cuenta la herencia y otras 
causas que favorecen su desarrollo, la 
principal determinante es el uso prema- 
turo de las funciones genésicas. Bajo el 
amparo de la ley contraen enlaces los 
jóvenes, ó mejor dicho, unos niños grandes, 
que tiene i ya la edad prefijada por 
nuestra legislación; pero que no han adqui- 
ridoaünen su organismo el desarrollo físico 
que necesitan fisiológicamente para el ejer* 
cicio de esas funciones y la fecundidad 
de la mujer minada luego su naturaleza 
por los partos, basta para predisponerlos á 
padecer esa enfermedad. Conviene, pues, 
evitar esos enlaces, sin tener ambos contra- 
yentes el desarrollo normal qu'S'la natura- 
leza exige: salvo raras excepciones, ese 
desarrollo se presenta en la mujer á los 
diez y seis años y á los diez y ocho en 
el hombre. 



— 109 — 

cLa 8Ífilis es cifermedad que Ka to- 
mado también carta de naturaleza entre 
los ilocanos. El cuadro de todas sus ma- 
nifestaciones desde la simple gonorrea 
basta la periostitis sifilítica con sus com- 
plicaciones, se obsena completa entre los 
mismos. Ante los estragos de esa dolen- 
cia, es victima, el ilocano que la padece, 
de su abandono, pues no pone de su 
parte medio alguno para curarse. Se evi- 
tarían aquellos, reglamentando la pros- 
titución, pues entre dos males preferimos 
el menor. 

Según los datos que tenemos á la vista, 
en el año 1885 hubo en toda la pro- 
vincia 6541 nacimientos por 3975 de- 
funciones: en el 86 hubo 6356 nacimien- 
tos por 3602 defunciones y en el último 
año de 1887 ha habido 7377 nacimientos 
y 3454 defunciones. 

Fijándonos bien en las anteriores ci- 
fras, veremos que el número de nacimien- 
tos con relación á la población, fué el 
de 45 li2 por mil en el año 85, el de 
43 por mil en el 86 y el de 50 por 
ráil en el 87; que el número de defun- 
ciones, con relación igualmente al censo, 
fué en el 85 el de un 27 por mil, un 
U y li2 en el 86 y un 23 y li2 en el 
87; que el incremento de población ha 
sido de un 18 y 1(2 por mil en cada uno 
de los años 85 y 86 y de un 26 y li2 en el 



no 



año último; y finalmente: que la provin- 
cia ha tenido en tres años un aumento 
de 9M3 individuos, por exceso de naci- 
mientos sobre defunciones en los quince 
pueblos que la constituyen, puesto que 
las Rancherías no pueden tomarse en cuenta 
por falta de datos. 

Para terminar con lo concerniente á sa- 
lubridad, consignamos á continuación varios 
estados referentes al movimiento fisiológico 
y al demográfico-sanitario del año 1887 
en Ix provincia. 





Casa- 


Naci- 


Defun- . 




mientos. 


mientOB. 


ciones 


Enoro . . . 


07 


650 


318 


Febrero. . , 


14') 


547 


300 


Marzo. . . . 


5 


G20 


227 


Abril. . . 


103 


483 


222 


Mayo. . . 


040 


518 


237 


Junio. . . 


225 


.589 


243 


Julio . . . 


9(5 


(525 


339 


Agosto. . . , 


28 


713 


359 


Septiembre 


29 


572 


333 


Octubre . . 


51 


759 


295 


Noviembre. 


207 


670 


263 


Diciembre . 


7 


631 


318 



Total. 



16(50 



7377 



3454 



— III 



Laoag . . 
S. Nicolás . 
Batác . . 
Paoay . . 
Badoc . . 
S. Miguel . 
Piddig . . 
Solsona . . 
Dingras. . 
Banna . . 
Vintar . . 
Bacana. . 
Pasuquin . 
Nagpartián. 
Bangui . . 



Naci- 


Defun- 


mientos. 


ciones. 


1536 


703 


512 


224 


789 


382 


614 


229 


442 


225 


465 


192 


379 


170 


193 


112 


593 


281 


193 


87 


346 


179 


665 


363 


250 


117 


72 


57 


327 


134 



Total 7377 34(34 



— 112 — 

CA8A- 
ICOCOS NORTE MIENT08. 



Laoag 455 

San Nicolás 127 

Batac 135 

Paoay 141 

Badoc 116 

San Miguel 80 

Piddig ......... 76 

Solsona ' . 34 

Dingras 108 

Banna '..*.. 17 

Tintar •.•.•.•. 84 

Bacarra . , . ... . . 167 

Pasuquin 46 

Nagpartián 13 

Bangui. ..•.'..,. 61 



Total . . . . . -. 1660 







113- 


- 








Nacimientos 


Defunciones 


An- 




. 





,.._ 





mento 




Varo 


Hem- 


Varo- 


Hem- 


de 
pobla- 




nes. 


bras. 


nes. , 


bras. 


ción. 


Laoag i . . 


71)4 


742 


3G3 


340 


883 


S. Nicolás. , 


2(>4 


248 


i03 


121 


288 


Batác . . . 


38'J 


400 


194 


187 


.408 


l'aoay . . . 


345 


209 


91 


138 


385 


Badoc . . 


231 


211 


107 


118 


217 


S. Miguel, 


. 243 


222 


114 


78 


173 


Piddig. . 


. 212 


107 


80 


90 


209 


Solsona. . 


, 100 


93 


53 


59 


81 


Dingras . 


318 


275 


100 


121 


312 


BaDiiá . 


. Iti) 


97 


40 


47 


100 


Vintar. . 


. 182 


104 


90 


89 


107 


Bacana. . 


. 3(58 


297 


100 


197 


302 


Pasuquin . 


. 124 


120 


50 


07 


133 


Nagpartián. 


. 40 


32 


33 


24 


15 


Bangui. . 


. 151» 


109 


00 


74 


194 




3805 


3512 


1704 


1750 3923 


Las princ 


¡ipales 


causas de 


las defun- 



ciones, son: fiebres palúdicas, fiebres ti- 
foideas, viruela esporádica, reumatismo ar- 
ticular, disentería, eclampsia, catarro gás- 
trico, catarro intestinal, tisii, enfermeda- 
des agudas de las visceras de las cavi- 
dades torácica y abdominal, vejez y otras. 
Se ha administrado la vacuna, en todos 
los pueblos de la provincia, al número 
de individuos, entre adultos y párvulos,, 
que figuran en el siguiente estado: 

8 







- 114 


— 








Hom- 


Mu- 


Ni- 


Ni- 


To- 


Año 1887. 


bre*. 


jeres 


ños. 


ñas. 


tal. 


Enero. . 


58 


106 


286 


260 


710 


Febrero . 


. 133 


142 


226 


236 


737 


Marzo. . 


136 


209 


19 J 


233 


768 


Abril. . 


. 15) 


155 


272 


221 


798 


Mayo. . 


98 


145 


253 


257 


735 


Junio. . 


5) 


175 


269 


236 


730 


Julio, . 


. 13 i 


156 


253 


231' 


774 


Agosto . 


. 122 


165 


246 


203 


736 


Septiembre 


100 


]28 


228 


196 


652 


Octubre. 


60 


88 


275 


239 


662 


Noviembre 


57 


96 


250 


225 


628 


Diciembre 


59 


107 


284 


246 


696 


Total. 


• 1157 


1672 


3032 


2783 


8644 


Y distribuida por pueblos 


la suma an- 


terior, el 


resultado es 


el siguiente: 




llocos 


Hom- 


Mu- 


Ni- 


Ni- 


To- 


Norte. 


bres. 


jeres 


ños. 


ñas. 


tal. 


Laoag. . 


63 


278 


614 


570 


1525 


S. Nicolás 


» 


» 


219 


218 


437 


Batác. . 


9 


8 


269 


289 


575 


Paoay. . 


9 


6 


280 


242 


537 


Badoc. . 


47 


56 


230 


195 


528 


S. Miguel 


n 


j» 


205 


149 


354 


Dingras. 


162 


61 


218 


193 


634 


Banná. . 


H 


. 


76 


60 


136 


Piddig . 


17 


23 


152 


148 


340 


Solsona . . 


52 


57 


74 


89 


272 


Vintar . 


125 


3)7 


160 


119 


711 


Bacarra . . 


168 


175 


190 


172 


705 


Pasuquin. 


. 137 


147 


119 


1.30 


533 


Nagpartián 


318 


370 


101 


71 


860 


Bangui . , 


50 


125 


138 


125 


497 



Total. 



1157 1672 3032 2783 9644 



— 115 — 

. La vacuna aunque ya data de muchos 
años, su poco desarrollo en algunas teiri' 
poradas del año, obedece ¿ circunstan- 
cias meteorológicas de esta localidad: siu 
embargo; su calidad y virtud profilácticas 
no se hallan alteradas. 

Asistencia MÉDICA — La de la provincia 
corre á cargo del médico titular estable- 
cido en la cabecera, y de los mediqui- 
llos eii los pueblos. Hay además un va- 
cunador general y un vacunadorcillo en 
cada pueblo y se ha declarado de plan- 
tilla una plaza de partera ó comadrona, 
que no se ha provisto aún, por falta de 
personal que la solicite en condiciones re- 
glamentarias. 

La asistencia que el médico titular 
presta es puramente oficial en los casos 
de ley que determina su reglamento, 
pues tan poco debia ser lo que ganaba 
en sus visitas particulares, que dejó de 
tomar la patente industrial necesaria al 
ejercicio de su ministerio en actos no 
oficiales. Los indios acuden á sus medi- 
quillos y mis en esta provincia en la 
que, se mueren ó se salvan, pero en am- 
bos casos lo verifican sin gastar un cén- 
timo, que e« so desiderátum. Es aquí muy 
popular el cuento de aquel indio ilocano 
que hallándose en trance de muerte y 
habiéndolo visitado casualmente un mé- 
dico, oyó de éste que le hacía gratis la 



— ii6 — 

visita, pero que tenia que comprar una 
medicina que costaba un peso, con la cual 
prometía salvarlo, á lo que el indio re- 
puso compungido que era desgraciadisimo^ 
pues no teniendo más que ocho pe^os que 
destinaba á su entierro, se veía en la triste 
necesidad de resignarse á morir sin tomarla 
medicina, por no tener con qué comprarla.. 
Lo8 mediquillos curan ó matan, según 
su leal saber y entender, pero es m^y 
de llamar la atención que sin médicos, 
sin boticas, sin higiene y en las malas 
condiciones de una provincia arrocera, 
los datos del último trienio no arrojen 
más que el 2 y 1[4 por 100 de defun- 
ciones anuales, cifra menor indudablemente 
que la que arrojará la estadística eñ los^ 
paises en que la ciencia médica ésta más 
adelantada. 

Respecto á los vacunadorcillos, puede 
asegurarse sin temor alguno, que en esta 
provincia desempeñan fiel y cumplidamen- 
te con los deberes de su cargo, y á su 
celo y á la buena clase del pus varioloso^ 
para las inoculaciones, se debe que la vi- 
ruela no aparezca sino de tarde en tarde 
y que apenas aparecida quede localizada 
y ai poco tiempo extinguida por efecto de- 
las medidas sanitarias y de aislamiento 
que inmediatamente se toman. 

Hospitales. No existe ninguno en la 
provincia y hasta la enfermería para los 



— 117 — 

presos de la cárcel ha desaparecido al ser 
trasladados estos al tribunal, porque, es- 
tablecida también en dicho edificio la 
estación telegráfica, no hay en él sitio ni 
para estar de pie. Oigamos ahora d la 
ciencia. 

«Al lado del cementerio de Laoag, hay 
una casa de madera y caña, que tiene 
•de largo 10'70 metros y de ancho 7^20 
metros y sirve de albergue á los laza- 
rinos. Junto á la misma existen las 
ruinan de im edificio de ladrillo, que an- 
tes se denominaba Gasa osilo de Santa 
Isabel. Su construcción é inauguración 
«e habían llevado á cabo el año 18C0, 
siendo Alcalde mayor de la provincia, don 
Estanislao de Vives. El principal objeto > 
■de ese asilo benéfico ha sido alojar á 
los lazarinos; pero la mano destructo- 
ra del tiempo unida al abandono, habia 
-dejado ese edificio en tan deplorable 
«stado, que no obstante las frecuentes re- 
paraciones de que fué objeto desde el citado 
año hasta el presente, se derruyó y hoy se 
halla reemplazado por una casa de mar- 
teriales ligeros y «los lazarinos en ella 
alojados, parece ser, que reciben su ma- 
nutención de los fondos del Estado, que 
anualmente asigna pfs. 88, en concepto 
de aumentos y vestidos, administrando 
«sa cantidad para la atención de aque- 
llos, el Reverendo Cura Párroco de Laoag. 



— ii8 — 

t Como se ve en ese ligero bosquejo his- 
tórico, la categoría de ese asilo es un 
hospital^ cuya administración, deficiente 
desde su fundación, ha prescindido de 
la asistencia facultativa para los enfermo» 
en él alojados, abandonados se puede de- 
cir, en el lecho del dolor, puesto que un 
asilo en esas condiciones, sin asistencia 
facultativa, no es hospital, sino un al- 
bergue de confinamiento, en que los po- 
bres enfermos á la vista de su reclusión, 
sin los auxilios de la ciencia, se hallan 
condenados á ser víctimas de sus propias 
dolencias. Y por otra parte, esos enfer- 
mos que están separados del seno de su 
familia, ¿acaso son todos incurables? Solo 
el médico es el llamado á diagnosticar 
la dolencia de aquellos, pues esas afec- 
ciones que les aquejan, no serán en todo» 
los casos de mal de Lázaro ó lepra de lo» 
griegos ó elefantiasis de los árabes; pu- 
dieran ser manifestaciones sifilíticas ú 
otras afecciones comunes de la piel, por 
consiguiente susceptibles de curación con 
un tratamiento racional, bien sea mé- 
dico-quirúrgico ó higiénico. 

t Ahora bien, yaque existen los cimien- 
tos de esa casa asilo, la Administración 
pública debiera atender á su reedifi- 
cación, convirtiéndola en un verdadera 
hospital con sus depart.imentos ó enfer- 
merías, unas para los lazarinos y otra» 



— 119 — 

para la asistencia facultativa de las per-^ 
sonas enfermas que son verdaderamente 
pobres de solemnidad y quisieran cau- 
sar estancia en ese hospital; asi estos na- 
turales al saber que nada les cuesta esa 
asistencia y régimen alimenticio, abdica- 
rían de sus errores y absurdas preocupa- 
ciones, y aceptarían de propia voluntad los 
medios científicos en sus enfermedades, 
abriéndoseles los ojos á la medicina racional 
y siendo sobre todo un medio poderoso para 
combatir el insolente charlatanismo de los^ 
intrusos. 

«Y bajo el punto de vista de la Admi- 
nistración, dotación facultativa y personal 
subalterno de ese hospital, ciertamente que 
los ochenta y ocho pesos mencionados ante- 
riormente, no son suficientes para su aten- 
ción; pero en cambio, si la Administración 
públicia quisiese arbitrar recursos para el 
sostenimiento de ese hospital, no le fal- 
tarían medios para su realización. Con es- 
tos y el óbolo de la caridad de muchos^ 
vecinos de la provincia, es como se po- 
dría llevar á cabo esa obra benéfica » 

Cementerio». Con objeto de dar á este 
punto toda la autoridad de la ciencia, nos 
limitamos á copiar el informe emitida 
por el médico titular de la provincia, y 
dice así: 

« Estos establecimientos públicos de me- 
fitis mo pútrido permanente, se hallan em- 



— 120 

plazadoB en los pueblos de esta provincia, 
en terreno terciario y tienen las condi- 
ciones y circunstancias que siguen, y que ne- 
cesariamente deben influir en la salubridad 
de cada pueblo en particular. 

»H cementerio de Laoag, capital de la 
provincia, 8e halla situado al N. del pue- 
blo; su piano afecta la figura de un óvolo, 
con una longitud de 176 metros y 75 
metros de latitud, cercado con muros do 
ladrillo, capilla al extremo N. y nichos 4 
sus lados, embutidos en los muros. En 
su suelo predomina la arcilla que retarda 
los fenómenos de la descomposición cada- 
vérica. Con reilación á los vientos reinan- 
tes en esta localidad, su situación, ninguna 
influencia nociva ejerce en la salubridad 
<le la población. Desde el costado dere- 
cho de ese cementerio á las primeras 
casas, hacia el NE. median 260 metros; 
del costado izquierdo á la casa de los 
lazarinos, 72 metros y desde la puerta 
del cementerio á las primeras casas, ha- 
cia el hl. 90 metros. Todas esas casas 
se encuentran diseminadas. En tiempo nor- 
mal, dadas su capacidad y el número de 
inhumaciones anual, llena regularmente 
las necesidades higiénicas de esta pobla- 
ción, faltando estas circunstancias en tiem- 
po de inv^asión epidémica. 

«Emplazado el cementerio del pueblo de 
S. Nicolás al O. sobre un suelo elevado 



— 121 

de constitución arcillosa, su pla'no forma 
casi una circunferencia, con muros de 
]adr¡llo Y capilla arruinada en el fondo; 
tiene de longitud ^0 metros do E. ȇ O., 
por 80 metros de latitud de N. á S. Desde 
la puerta do este cementerio á las pri- 
meras casas del E. de la población, me- 
dían 38 metros y hacia los vientos del 
3.0 y 4.0 cuadrantes, se halla aislado 
completamente. Su situación, se puede 
decir, que lo comprende en el perímetro 
de la misma población, por consiguiente 
con relación á la salubridad de esa lo- 
calidad, su emplazamiento en el referido 
sitio es inconveniente. ' 

»Se encuentra el cementerio de Batac 
al S. de la población, con muros de mam- 
postería de un metro próximamente de 
alto, que arrancan desde el N. donde está 
la puerta y por el O. y E. los lados 
que concurren á formar la longitud de 
dicho cementerio y detrás por el S., con 
cercas de caña y arbustos: tiene de lon- 
gitud 85 metros y de latitud 62 metros, 
con su capilla, cuya construcción se halla 
abandonada. Por los lados O. y S, lo 
protejen las faldas de dos montes, y por 
el E. dista de las dos primeras casas 47 
metros. Por delante pasa un riachuelo de 
cuyas aguas se sirven sus vecinos oara 
el riego y el lavado. Enclavado ese ce- 
menterio en sitio más elevado de la po- 



— 122 

blación, su extensión no es suficiente^ para 
la importancia del pueblo de Batac, esto 
es, con relación al número de inhuma- 
ciones que se verifican anualmente. 

• Situado el cementerio de Paoay al ex- 
tremo S. del pueblo, sobre un suelo arer 
lioso, más elevado que el casco de la po- 
blación, cercado con muros de mampos- 
tería, formando un cuadrilátero, cuya lon- 
gitud es de 50 metros, por 46 metros de 
latitud; por el O,, S. y N. hállase comple- 
tamente aislado y hacia el E. donde se 
encuentra un grupo de unas cuatro ca- 
sas, dista del cementerio 121 metros; 

•Este carece de capacidad, para las in- 
humaciones que anualmente se hacen en 
su recinto. 

»E1 cementerio de Badoc cuyo emplaza- 
miento se halla al extremo NO. de la 
población, sobre un suelo de elevación 
considerable, con muros de manipostería, 
tiene de longitud de SE. al NO. 60 
metros y del SO. donde está la puerta 
al NE., de latitud presenta 47 li2 me- 
tros. Su plano forma un cuadrilátero, cuya 
superficie no tiene la capacidad relativa 
para las inhumaciones que se llevan á 
cabo en un período anual. Desde el muro 
que mira al N. del cementerio á la pri- 
mera de las ocho casas agrupadas en este 
punto, dista 70 metros próximamente, desde 
la puerta á la choza del sepulturero 133 



iMetros y deade el ángulo SE. del re- 
petido cementerio á la» primeras casas 
de la población, su distancia es de 366 
metros y completo su aislamiento, á ex- 
cepción de las casas mencionadas. 

€ Enclavado el cementerio de S. Miguel 
al extremo NE. de la población, su plano 
tiene la figura cuadrilátera con una lon- 
gitud de 92 metros y 76 de latitud. A 
los lados laterales y detrás se halla ais- 
lado, y por delante desde la puerta á los 
primeros graneros ó depósitos de airoz la 
distancia es de 90 metros. La acción con- 
tinua de. los vientos del prime»' cuadríinte 
impregnados de miasmas pútridos, invade 
y baña la población, alterando su salu- 
bridad. Dicho cementerio también está 
cercado con muros de ladrillo. 

■ Situado el cementerio de Piddig al N. de 
la población, sobre la cima de un monte 
con subsuelo de cantos rodados, capilla 
arruinada en el fondo y dos hileras de 
nichos á sus lados y detrás, embutidos en 
los muros de mamposteria en cuyo plano 
cuadrilátero inclinado se levanta dicho ce- 
menterio, teniendo parte del muro dere- 
cho arruinado, y reemplazado con cerca 
de caña. El citado cementerio tiene de 
longitud 100 metros, por 35 metros de la- 
titud: desde la puerta á las primeras casas 
fuera de la población, la distancia es de 
unos ¿20 metros. 



— 124 — 

»E1 áe Solsona emplazado al S. de la 
población, 8u confíguración es cuadrilá- 
tera con una longitud de 70 metros y de 
latitud ()0 metros se halla cercado con 
cañas. Hacia el E, dista de las dos úni- 
cas casas 133 metros, al O, de la primera 
casa 28 metros, al S. á la orilla de ua 
riachuelo 12 metros, y hacia el N. desde 
la puerta á las primeras casas 12 metros. 

»L3L situación del cementerio de Dingras 
está en el extremo N. de la población 
con muros de ladrillo, formando un plano 
cuadrilátero, cuya longitud es de 111 1[2 
metros por 82 metros de latitud. En un 
lado de los muros ó sea el del fondo, hay 
dos hileras de nichos unos encima de otros 
embutidos en la pared y desde esta que 
mira al N. E. á la orilla de río, la dis- 
tancia es de 35 metros. Este río al pasar 
por la jurisdicción de Laoag y otros pue- 
blos toma sus nombres. En los ladoí SE. 
y NE. casi están las casas pegadas á 
los muros del cementerio de referencia, 
desde cuya puerta al depósito de la Com- 
pañía tabacalera, tiene la distancia de 
unos 50 metros. Este cementerio, on tiem- 
po de lluvias, llega á anegarse de agua 
su recinto y por su proximidad al río, es 
altamente perjudicial á la salud de los 
pueblos. 

)»E1 cementerio de Banna se halla al 
SO. de la población, cercado de cañas 



— 125 — 

•y tiene de longitud 51 }[2 metros, por 
50 li2 de latitud, rodeado de bosque en 
todos sus cuatro puntos cardinales; desde 
la puerta hasta las primeras casas del 
N. dista 190 metros, siendo las mismas 
en este sitio muy diseminadas. 

»E1 cementerio de Vintar tiene su em- 
plazamiento al N. de la población, con muros 
de mampostería y su plano es octogonal. 
Su longitud de N. á S. 70 metros y 
su latitud de E. á O. 57 metros, hallán- 
dose aislado en los puntos cardinales N,, S. 
y O. pero desde su extremo E. á las 
primeras casas, hay de distancia como unos 
26 metros. 

•Situado el cementerio de Bacarra al 
extremo O. de la población, con muros 
de ladrillo y capilla en construcción en 
el fondo', su plano tiene la figura de un 
eptógono, de 122 metros de longitud, por 
80 metr».s de latitud. Desde la fachada 
de lá capilla, entre el espacio de terreno 
que deja ésta, medido de un muro á 
otro, presenta de ancho 55 metros, la 
puerta del cementerio forma con la parte 
principal del edificio un anfiteatro. En- 
cuéntrase aislado dicho cementerio por 
el N. O. y S. y desde la puerta á las 
primeras casas hacia el E. de la pobla- 
ción hay 100 metros de distancia. 

»Se halla enclavado el cementerio de 
■Pasuquin al extremo SO. de la pobla- 



126 

ción^ cercado con muros de roampoBteria, 
figurando su plano un cuadrilátero y pre* 
senta 87 metros de longitud y de an- 
chura 43 metros. En el fondo á con- 
tinuación del lado que mira al O. hay 
un espacio cuadrangular, cuyas paredes 
parecen ser vestigios de una capilla y 
cuyo pedazo de terreno se destina asi- 
mismo para la inhumación. Hacia el N., O. 
y S. está aislado el cementerio y desde 
la puerta á las primeras casas, hacia el 
E. la distancia es de 192 metros. 

«Situado el cementerio de Nagpartián 
al extremo NO. de la población, con 
muros de mampostería, de un metro de 
alto y 40 centímetros de espesor, en es- 
tado ruinoso en varios puntos, su plano 
tiene la forma de un pentágono, hiendo 
«u longitud de 28 1(2 metros por 18 1(2 
metros de latitud: se halla rodeado el 
bosque y aislado completamente de la 
población. La superficie de este cemen- 
terio carece de capacidad para las inhu- 
maciones que se verifican en la loca- 
lidad. Desde la puerta á la carretera dista 
133 metros y desde este punto de la 
carretera, esto es, desde O. á E. donde 
se encuentran las primeras casas, su 
distancia es de 320 metros. 

»E1 cementerio de Bangui emplazado 
en la cumbre de un monte al extremo 
S. E. de la población con muros de 



127 — 



manipostería, de 1'20 centímetros de alto 
por 0*40 centímetros de espesor, se en- 
cuentra arruinado en parte de sus dos lados 
laterales; la figura de su plano es cua- 
drilátera, tiene de longitud 50*70 metros 
y de latitud 37*70 metros; por el SE. y 
SO, su aislamiento completo y por el 
NO,, desde la puerta k las primeras 
casas de la población, en la llanura, su 
distancia es do 70 metros. La super- 
ficie de ese cementerio no guarda la re- 
lativa capacidad para las inhumaciones 
que se practican dentro de su recinto. 

Las casas inmediatas á este cemente- 
rio, son de materiales ligeros, habién- 
dose empleado en su construcción la caña 
y paja ó cogon. 

Inhumaciones practicadas en un trienio, 
en cada cementerio de los pueblos si- 
guientes: 

Ano Año Año 
1885 1881» 1887 Total. 



Laoag . ,. . 


. SÜ2 


790 


703 


2385 


S. Nicolás . 


. . ;)ü4 


280 


224 


808 


Batac . . 


. . 4UÜ 


374 


381 


1161 


Paoay . . 


, 384 


327 


229 


940 


Badoc . . 


. . 169 


196 


225 


590 


S.Miguel . 


. . 264 


203 


192 


659 


Piddig . . 


. . 175 


172 


170 


517 


Solsona . . 


. . 151 


91 


112 


354 


Dingras . . 


. . 312 


301 


281 


894 



— 128 — 



Bdiina . . 


. . 100 


104 


87 


291 


Vintar . . 


. . 139 


151 


179 


469 


]kcan'a . . 


. . 370 


2Í)7 


363 


1030 


Pasuquin . 


. . lóG 


124 


117 


397 


Xagpartián. 


. . 40 


32 


57 


129 


Bangui . . 


. . 113 


IGO 


134 


407 



Total, 



3975 3632 3454 11031 



Puesto de manifiesto esto cuadro de de- 
funciones, la distancia que guardan esas 
casas de los cementerios y la extensión 
de terrenos, donde actualmente se en- 
cuentran emplazados, bajo el punto de 
vista higiénico, no dejan de afectar á las 
condiciones de salubridad de esos pue- 
blos, por lo que, una de las preferentes 
atenciones de la autoridad gubernativa 
que dignamente manda esta provincia, 
es su cuidado, por mejorar la higiene 
de estos pueblos. En su favor hablan 
la disminución de mortalidad y conside- 
rable aumento d© población, en el pre- 
sente año.» ^ 

MATADEROS. 

Establecimientos públicos incluidos en 
el número de los que desprenden mefi- 
tismo pútrido permanente, son los de los 
pueblos de esta provincia, consistentes en 
unos cobertizos muy reducidos de construc- 
ción ligera, teniendo por sostén cuatro cañas; 
su poca importancia obedece á que son 



129 ^- 

inuy coíítadas las reses que se sacrifican 
en lus mismos cada semana, á excepción 
del matadero piiblico de Laoag que ya 
difiere de los anteriores. Este consisto 
solo en un tinglado do cana y paja, si- 
tuado detrás de la iglesia y del mor- 
cado, cerca del río, tiene de largo 8'o<S 
metros y de ancho 4 metros. Al lado 
izquierdo de ese tinglado hay otro co- 
bertizo de caña, de 3 nutro» de largo, 
por 2 de ancho, donde exclusivamente se 
«aerifican los animales de cerda. »Su con- 
Huino diario en esta población es de (i á 
7 cabezas de cerda, menos en los días 
de cuaresma que se disminuye ose nú- 
mero. Los vacunos sacrificados en ese 
matadero, desde Enero á Diciembre de 
este año, ascienden á 414 más 5(3 de los 
mismos descuartizados en casos particu- 
lares y 262 del género bufalar (carabaos.) 
El estado actual de este matadero, no 
responde á la cultura de la Capital, y 
su emplazamiento debe ser en sitio apar- 
tado del Centro Urbano y que reúna las 
condiciones de ornato, limpieza y segu- 
ridad, como lo reclama la higiene de esta 
clase de establecimientos. 



JL Jh* Jri' Jh* ^ <Á> Jk* '^ Jíi^ Jí^ 'Áj Jf^ ^ Ji^ *Á* 



XXIII 

A¿;ricultura. 

Esta provincia es eminentemente agrí- 
cola: la calidad de sus terrenos, en con» 
cepto de los inteligentes, es buena: la 
capa de tierra vegetal permite toda clase 
de plantaciones en un área muy conside- 
rable y de plantaciones limitadas en el 
resto; pero como el terreno sobra para 
los braaos disponibles, dado el trabajo del 
indio, existen grandes zonas sin cultivo 
en la mayor parte de los pueblos, y muy 
especialmente, por sus buenas condiciones, 
en las jurisdicciones de Nagpartián, Vin- 
tar, Piddig, Solsona, Dingras, Banná, Ba- 
tac y Badoc 

Hace año y medio solo la jui'isdiccíón 
de Bacarra era de regadío, y á sus se- 
guras cosechas, ha debido el pueblo su 
constante bienestar. Las de Vintar, Sol- 



— 132 — 

8ona, Piddig, Dingras y Badoc, aproreclia- 
ban algo las aguas de sus ríos, arroyo- 
y esteros para el riego de algunas pars 
celas, pero el resto de estas jurisdiccio- 
nes y las de los demás pueblos, eran de 
secano. La acción individual era desde 
luego incompetente para acometer obras 
de cierta clase, y menos en una provin- 
cia en donde no ejíisten capitales por ha- 
llarse la propiedad muy dividida, y ser 
en ella desconocido el espíritu de asocia- 
ción con gran perjuicio de sus interese» 
materiales. 

En época bastante lejana incoó la Mu- 
nicipalidad de la cabecera un expediente 
con objeto de que se considerase de utili- 
dad pública la apertura de un canal que^ 
tomando sus aguas del rio Cauit por el 
sitio de Cadaclan, al E. de San Miguel, 
fecundizase los terrenos de ambos pue- 
blos, y hace siete años reprodujo su pe- 
tición prevaliéndose de la visita que hizo 
á la provincia el E. S. Gobernador ge- 
neral D. Fernando Primo de Rivera, sin 
que en una ni en otra ocasión obtuviera 
resultado de ningún género. En su vista 
y cediendo á las exhortaciones del actual 
Gobernador civil, arabos pueblos se pu- 
dieron de común acuerdo y después de 
orillar por sí las dificultades interiores 
de servidumbre etc., solicitaron, como sim- 
ples entidades particulares y por sn cuenta 



I 



y riesgo, el permiso para la constriiwióii 
de una presa y la apertura de una zanja 
de riego; y habiendo em pesado los tra- 
bajos en noviembre último, es posible que 
en todo el auo corriente la jurisdicción 
de San Miguel y las extensas llanuras de 
Laoag, estén convertidas en regadío. (1) 

Igual procedimiento adoptaron otros pue- 
blos, y siendo más fáciles ó de menos 
importancia los trabajos que han tenido 
que realizar, ya las aguas fecundan sus 
tierras, antea de secano, dándose el feliz 
resultado de que las tres quintas partes 
del terreno en cultivo en toda la pro- 
vincia, sea! ya de regadío. 

Las producciones más importantes en 
la provincia son el palay, el tabaco el 
niaiz y el algodón, produciéndose tam- 
bién el café, la cana y demás artículos 
ya relacionados en el epígrafe IV, al tra- 
tar de los cultivos existentes, en la im- 
poitancia que en dicho epígrafe se indica. 
El palay, en años normales, basta para 
el consumo de la provincia; pero como 
los naturales en algunos meses, suelen 
comer también maíz, siempre les queda 
algo para la exportación, y esta es de 
mayor importancia en años favorecidos 
por el tiempo y lo será siempre des- 

(1) Ya digimos que se suspendieron las obras 
y fracasó el proyecto con el cambio de Goberna- 
dor civil. N. del A» 



■^ 



134 — 



de el momento en que el riego ase- 
gure sus cosechas. El arroz sobrante de la 
cosecha anterior, exportado á Manila y otras 
provincias, no ha bajado de 50.000 cara- 
*^ i«es, y se calcula que la que se está re- 

colectando producirá 100.000 cavanes so- 
brantes para la exportación. Hace años, 
cuando la China no recolectaba arroz en 
cantidad suficiente para su consumo, este 
artículo era muy importante como de ex- 
portación para esta provincia por los al- 
tos precios qlie alcanzaba, y competía con 
el del tabaco; pero acrecentada la pro- 
ducción del arroz en China y abierto el 
mercado de Saigón, los precios han de- 
caído notablemente y la exportación se 
ha reducido á las provincias lindtrofes y 
á Manila, como queda dicho. Esto, no 
obstante, y atendida la depredación del 
tabaco, ho}^ sigue siendo el artículo que 
representa el mayor ingreso, y en el in- 
terés de la provincia está no limitar ei 
í'ullivo de palay, poique siendo escaso por 
lo general en las demás provincias, hasta 
el punto de exceder de dos millones de 
pesos el que anualmente importamos de 
Saigón, la venta del que aquí se pro- 
duzca está bien asegurada á precio 
más ó menos bajo, pero siempre acepta- 
ble, por ser de mejor clase y de más 
aceptación que el producido en Co- 
chin china. 



— ^35 — 

• El otro artículo, que con el arroz ce» 
rraba la lista de los de exportación agrí- 
cola en esta provincia, era el tabaco, que 
mientras fué renta del estado produjo 
pagamentos hasta de 400.000 pesos^ pero 
aún cuando por efecto del agio en la 
cotización de las liquidaciones ó papeletas, 
•el agricultor no obtuviera como ingreso 
líquido sino el 50 p3 de dicha suma, e- 
mimerario repartible entre los agricull 
tores llegaba á pfs, 200.000, quedando 
el resto en poder de los traficantes, y di- 
nero era todo, que quedaba en la pro- 
vincia. Desestancado el tabaco, su precio 
ha disminuido considerablemente, en pri- 
mer lugar, porque el Estado pagaba por 
él más de lo que valía; en segundo 
porque la competencia, que es la que eleva 
los precios, no es posible desde el mo- 
mento en que solo hay un comprador que 
merezca el nombre de tal, y en tercero 
por el inverosluail aforo que el citado 
comprador acostumbra á hacer clasificando 
como de cuarta para los efectos del pago, 
tabaco que siempre se ha clasificado de 
segunda y hasta de primera; así es que 
de siete á ocho pesos que era el precio 
medio del quintal en tiempo del Estanco, 
haya descendido á pfs. 1'25, y que los 
pfs^ 400,000 que agricultores y traficantes 
deiítro de la provincia, obtenían al año, 
se hayan reducido hoy ¿ pfs. 50*000 ex- 



- I3Ó — 

casamente cu la última co8ech«n, no obs- 
tante haberse recolectado Sá.OCK) quintales. 

Kfsultado tan mezquino, iníVrior aún 
al obtenido en la cosecha de 188(3 de- 
muestra la necesidad do buscar en otras 
producciones exportables el equilibrio per- 
dido, go pena do que la pobreza que se 
ha hecho general, se convierta en breve 
en espantosa miseria, y á este efecto se 
han dirigido constantemente los esfuer- 
zos de la autoridad gubernativa que han 
secundado con verdadero interés los pá- 
rrocos, dando por resultado inmediato: 
primero: extender algo las plantaciones de 
palay, de maiz, mong<»s, camote y caña 
de azúcar: segundo; elevar la de algodón 
á un duplo, por lo menos, de la de l(»s 
liños anteriores; tercero haberse verificado 
ya el trasplante en varios pueblos de 
cien mil pies de cafó y 9.200 de cacao: 
Cuarto, tener terrenos [u-eparados para el 
trasplante de 2.800,000 cafetos y 312.000 
pies de cacao, cuyos semilleros se encuen- 
tran en el mejor estado, y quinto: haberse 
acordado en Bangui, Bacarra, Solsona y 
otros pueblos, hacer grandes ensayos sobie 
el cultivo del abacá, á cityo efecto el Go- 
bernador civil tiene pedidos algunos ca- 
vanes de semilla al de Nueva Cáceres. 

El café se daba de buena calidad en 
varios pueblos, pero en cantidades infini- 
tesimales; sólo en Bangui se producía en 



— *ó/ — 

cantidad de 200 picos y se exportaba 
á Manila; y el cacao no se cultivaba 
uiás que en Solsoiia y Banná, muy bueno 
en clase, pero como artículo de lujo. En 
lo sucesivo, además de las grandes plan- 
taciones que se hagan eu los campos y 
montes, aprovechando los terrenos apro- 
pósito para ello, ambos arbustos se cul- 
tivarán también en mucho» cercos de casas, 
en vez de los árboles improductivos que 
hoy las rodean 

El algodón, ha dado por término medio 
durante los últimos años, unos dos mil 
á dus mil quinientos quintales de co- 
secha, en limpio, y se dedica á la in- 
dustria de tejidos en la provincia y á ex- 
portar á las limítrofes el poco sobrante 
que resulta. Los terrenos propios para 
el cultivo de la planta, dudas las con- 
diciones climatológicas que exige, se en- 
cuentran en las jiu-isdicciones de Bacarra, 
Vintar, Laoag, San Miguel, San Nico- 
lás, Batac, Paoay y Badoe. Los pueblos de 
Bangui, Nagpartián y Pasuquin al Norte, 
no son á propósito por las lluvias que 
acompañan á las nortadas en diciembre, 
enoro y febrero y queman las plantas en 
la lioreseencia, asi como las turbonadas 
tempranas suelen producir igual efecto 
en Dingras, Piddif^r, Solsona y Banná, por 
m pr(-xinnda<l á las estribaciones de la 
Cordillera. Sin cmbnrgo de esto, única- 



-138- 

mente los pueblos de Bangui y de Sol- 
sona han dejado de sembrar algodón este 
año, y por las plantaciones hechas y lo 
bueno que hasta ahora se ha presentado 
el tiempo, es de creer que la cosecha de este 
año duplicará la del anterior y podrá 
gestionarse la venta de dos mil á dos mil 
quinientos quintales después de segregar 
el necesario para la industria de tejidos 
en la provincia. 

La caña de azúcar que en pequeñas 
parcelas se ha cultivado hasta ahora en 
cantidad de producir unos 2400 picos, 
va á tener también bastante desarrollo 
por efecto de las mayores plantaciones 
que se han hecho en los últimos meses 
del año anterior y continúan haciéndose; 
y si bien será poco el azúcar que se 
exporte, ó tal vez ninguno, por dejarse 
para el consumo de los pueblos, se dará 
bastante alcohol para abastecer á esta 
provincia y las limítrofes. 

El rnaiz se produce en bastante can- 
tidad dándose dos cosechas al año, y com- 
plementa al arroz y al palay en el con- 
sumo gfeneral de la provincia por hom- 
bres y animales. El terreno en que se 
da es el bajo ó de huerta, y en los 
pueblos algodoneros se utiliza también 
este tan luego se concluye la recolección 
que es al empezar los primeros chubas- 
cos en fines de Mayo. 



— '39 — 

El camote y los inoiígos se han pro- 
ducíüo hasta ahora en pequeña cantidad; 
pero en la presento temporada se han 
ampliado mucho las plantaciones por in- 
dicación del Gobierno de la provincia, 
con objeto de exportar el 8obrj.nte á 
Manila, en donde siempre tienen buen 
precio estos artículos. 

No habiendo cocoteros en la provincia 
y resultando carísimo y malo el aceite 
de coco en ella, los naturales cultivan 
la planta llamada Taua-taua, y de su 
frnta a¿í como del añil, extraen el aceite 
que usan. También utilizan el que ex- 
traen del palo-maría, y ambos les bastan 
para el alumbrado 

lül añil permanece estacionario, y con 
el que recogen tienen lo suficiente para 
los tintes y aún venden alguno que com- 
pran los chinos. 

Las demás producciones agrícolas son 
de escasa significación, como hortalizas, 
guiáis, frutas, etc. y no merecen espe- 
cial mención. ^ 

Los aperos y sistema de labranza son 
bastante primitivos y se reducen al arado 
de China que apenas araña la tierra, 
usado por carabaos ó bueyes, con el que 
dan dos ó tres manos á la tierra Jín 
cuanto á abonar esta, solo la quema del 
rastrojo y el escremento de los anima- 
les, que pacen la yerba que después brota. 



— 140 — 

es todo el abono que las tierras reciben- 
de suerte que, en fuerza de ser buenas, pro, 
ducen constantemente. 

Aferrado el indio ilocano á sus tradi- 
cionales costumbres, refractario á todo 
cálculo ó experimento que exija algún 
tiempo ó el menor esfuerzo de entendi- 
miento, y satisfecho y contento con ha- 
cer lo que hicieron sus abuelos, creyendo 
de buena íé que lo que aquellos hicie- 
ron en su tiempo es lo mejor que puede 
hacerse ho}^ sufren resignadamente las 
contrariedades de la época sin preocu- 
parse seriamente de variar el sistema, 
como único medio de hacer frente á 
ellas, y no ya el consejo, el precepto ha 
fc<ido necesario para que salgan los pue- 
blos de su atonía y su rutina y se de- 
diquen á la irrigación, á la plantación 
del café y del cacao y á la ampliación 
del palay, la caña y el algodón, como 
el precepto será también necesario para 
arraigar el abacá si las pruebas que van 
á hacerse^ dan buen resultado. 

El que desde tiempo inmemorial ha 
dedicado una parcela al cultivo del pa- 
lay, del tabaco, del maiz etc. no ha he- 
cho ni hace estudio alguno para saber 
sí, siendo el terreno aquel más apropó- 
sito para otras producciones, habrían es- 
tas de darle mayor utilidad con igual 
ó menor gasto. Tampoco se avienen los 



— 141 — 

naturales, de buen grado, con la adopción 
de plantaciones que exigen tres ó más 
años de espera hasta obtener la primera 
cosecha, como sucede con el café y el 
eacao, y el ejemplo, en esta parte, es lo 
único eficaz para vencer tal repugnan- 
cia Puede juzgarse por esto de lo activa 
que habrá sido la gestión por parte de 
la autoridad provincial y lo bien secun- 
dada que habrá sido por la gestióií de 
los párrocos, cuando tanto se ha conse- 
guido en tan poco tiempo, y es de es- 
perar que, perseverando en esta línea de 
conducta, antes de seis años, la provin- 
cia de llocos Norte ha de ser de las 
que con más holgura vivan, sin echar 
de menos los tiempos aquellos en que 
el tabaco era un rio de oro, no por el 
mérito de la hoja, sino por la prodiga- 
lidad del Gobierno que pagaba por ella, 
cuando menos, el doble de lo que valía. 



'^:B 



1 






xxrv. 

Industria. 

Pocas son las industrias que se ejercen 
en esta provincia, y todas ellas bien ru- 
dimentariamente por cierto, siendo así que 
cuenta con elementos sobrados para que 
constituyeran una de sus mas importantes 
bases de riqueza. 

Fábricas de azúcar. — Habiendo consig- 
nado ya en otro lugar lo escasa que es 
la producción de la caña de azúcar y ha- 
biendo dicho que la mayor parte de ella 
se destina á bebidas alcohólicas, bien puede 
suponerse la escasísima importancia que 
tendrá la fabricación del azúcar. Para este 
objeto hay dos máquinas movidas á vapor, 
una en Dingras y la otra en Vintar, la 
primera suceptible de producir treinta pi- 
cos diarios y la otra diez; pero ambas están 
paradas la mayor parte del año. Hay tam- 
bién trapiches de construcción primitiva, 



/ 



i 



— 144 — 

movidos á brazo; pero no existe refinería 
de ninguna clase. 

Extracción ve ackites — También hemos 
consignado que en la provincia se elabo- 
ran al año unas 3200 tinajas de aceite, 
extraido de las frutas que producen el 
palo]maría, el ajonjolí y el taua-taua, ó sea el 
ricino, aceite que sustituye al do coco en 
el alumbrado, si bien con basfante des- 
ventaja. Para obtener este aceite, trituran 
primero la semilla y Ja cuecen Juego con 
agua para que suelte la grasa ó aceiie que 
contiene. El palo maría se explota prin- 
cipalmente en Bangui y el taua-taua y 
el ajonjolí en todos Jos pueblos. 

Fabricación de alcoholes. — Solo bay un 
alambique en la fábrica de azúcar mo- 
vida á vapor que existe en Bidin, juris^ 
dicción del pueblo de Dingras, en donde 
se quema toda la melaza que produce la 
gnca, en medio de la cual dicha fábrica está 
situada, y toda la miel que de otros pue- 
blos van á vender á dicha fábrica, ob* 
teniéndose por destilación en ella el aguar- 
diente de caña que se consume en Ja 
provincia. 

El vino llamado basy lo obtienen loe 
naturales del mosto ó zumo de la caña 
que dejan fermentar en tinajas, enterrando 
estas después de haber mezclado con el 
zumo de la caña, la boja, fruta, y corteza 
del árbol llamado Sama, 



— 145 — 

El tíntaiTÓn de añil en cantidad de 536 
tinajas, se consume en la provincia en 
el tinte de ias telas de algodón que en 
ella se tejen, y se obtiene, poniendo en 
inaceración el tallo y la hoja del añil en 
grandes tinas con cal y agua en canti- 
dades proporcionadas. 

Tabriles MANUFACTURERAS. — En esta pro- 
vincia se tejen telas de algodón y de algo- 
dón y seda para todos usos, mantas labradas 
y de las llamadas de pelo, mantelerías, to- 
ballas, pañuelos y bahagueSy i n virtiéndo- 
se al año unos dos mil quintales de al- 
godón limpio en dichas manufacturas. La 
clase del tejido no puede ser mejor bajo 
el punto de vista de su duración y io 
indeleble de sus tintes; pero dista de ser 
todo lo igual y fino que pudiera, y sobre 
todo, resulta bastante caro para el que tiene 
que comprar sus prendas de vestir y de abri- 
go, por cuanto no existe una sola fábrica de 
tejidos y estos se obtienen por medio de 
tosquísimos telares de madera á caña amar- 
rados con bejuco, y en fuerza de pacien- 
cia y de jornales que, por baratos que 
sean, elevan el precio de los artículos hasta 
un punto inconveniente. Prueba evidente 
de lo que decimos es la de habernos cos- 
tado la mano de obra de una manta de 
pelo, doscientos pesos en el taller del Padre 
Pantaleón Evangelista de esta cabecera, si 
bren sustituyendo el algodón por seda de 

IO 



— 146 — 

Obina; pero de todos iQodos resulta un costo 
exborbitante y hasta escandaloso que pone 
fuera de lo viable el tejido de mantas de 
•esta clat^e 

No entrando en las de 1.a de algodón 
más que 20 libras de filamentos ó sea el 
valor de peso y medio, y vendiéndose cada 
manta en veintitrés á veinticinco pesos, re- 
sultan veintiuno y medio á veintitrés 
y medio por manipulación y beneficio, y 
esto hace también que las mantas no se 
generalicen ni tengan la debida acepta- 
ción, y cosa análoga ocurre con las te-^ 
las para vestidos de señora y trajes de 
hombre. 

Cada casa tiene su telar para el uso 
doméstico y muchas lo tienen en concepto 
industrial; pero ni la industria florecerá 
ni la provincia obtendrá utilidades en tanto 
que no abandone la rutina y sustituya sus 
viejos y poco menos que inútiles artefac- 
tos, por la fabricación moderna que, me- 
jorando los tejidos por la mayor perfección 
de sus elementos y abaratando su manu- 
factura por la economía de brazos y jor- 
nales, los ponga en condiciones de com- 
petir con los extranjeros y los de origen 
peninsular, ya que aventajan á unos y 
otros en la bondad de su primera materia. 

Hasta que el Estado dejó de adquirir 
para los uniformes del Ejército, Armada 
y Establecimientos Penales y Benéficos los 



— 147 — 

tejidos de estas provincias, esta industria 
fué un buen recurso para las mismas; pero 
ha decaido mucho desde que el Estado 
les retiró su protección y se dedicó á ad- 
quirir géneros ultramarinos, más baratos 
sin duda, pero de mucha menos duración. 

Pequeñas indüstbias. Entre las muchas 
á que se dedican los indios de esta pro- 
vincia, sobresalen la confección d<3 ladri- 
llos y losetas en Laoag y San Nicolás; 
la elaboración de cal en Pasuquin que 
surte de ella á toda la provincia; la con- 
fección de escobas, petates y sombreros 
bastos en Bangui; la recolección del ma- 
guey y su trasformación en cuerdas, en 
todos los pueblos costeros, y algo de al- 
farería en San Nicolás. 

Industria minera. — Es" completamente 
desconocida en la provincia cuyos mon- 
tes y ríos permanecen inexplorados por 
personas competentes: sólo entre Nagpar- 
tián y Bangui y sobre el suelo, se en- 
cuentran trozos de amianto de los que 
se remitió muestra á la Exposición Fili- 
pina de Madrid. 

Industria pesquera. — Aunque no bien 
ni en grande escala por falta de embar- 
caciones á propósito y lo bravio de las 
costas, se ejerce esta industria en Ban- 
gui y Currimao de cuyos puntos sale mu- 
cho bagóong para el interior: también se 
hace alguno aunque poco en la barra de 



— 148 — 

Cauit ó rio de Laoag y en Pasuquin jr 
Dirique ó sea barrio de Dávila, jurisdiccióiv 
de Nagpartián; pero ni hay fábricas de 
salazón ni cosa que lo parezca, y la pre- 
paración es embrionaria como todo lo que 
aquí hace el indio y como tal, suscepti- 
ble de ensancharse, perfeccionarse y pro- 
ducir mayores rendimientos. 




XXV. 

Comercio. 

El comercio qize existe es casi nulo y 
-está concentrado en poquísimas manos, á 
«aber: en un delegado de la Compañía ge^ 
neral de Tabacos, en un comerciante ú 
por menor y en un centenar de cHíros, 
que siguen los usos y prácticas genera- 
les del comercio en estos paises. 

Los artículos de exportación son los si- 
guientes, por el orden de su importancia: 
arroz, tabaco, ganado vacuno, de cerda, 
caballar, caraballar, café, tejidos, mongos 
y camote; artículos que salen para Ma- 
ulla ó para las provincias limítrofes. 

Los de importación son, comestibles y 
bebidas de Europa, arados de China, aceite 
•de coco, petróleo, vino de ñipa, tejidos 
-de Europa, hilos, agujas, sedas, espejos, 
faroles, lámparas, quinqués, hierro en bruto, 



i 



— I50 — 

Ídem para techos, clavazón, cristales, con^ 
chas y algunas otras bagatelas, todas pro- 
cedentes del mercado de Manila, por un 
valor que no excederá de pfs. 40.000 al 
año. 

El tabaco, primer artículo de exporta- 
ción hasta el año último, está monopoli-^ 
zado por la empresa Tabacalera y por los^ 
chinos que acaparan loa desperdicios de 
aquella á precios ínfimos, á dos y tres pe- 
setas quintal, existiendo solo dos peninsu- 
lares en Batac y Badoc que adquieren una 
cantidad insignificante de dicho articula 
para negociarlo por su cuenta en Manila. 
En el año actual ya el tabaco ha cedido 
su puesto al arroz, como lo cederá des- 
pués al café y al cacao, por virtud del 
pésimo resultado que está dando al agri-^ 
cultor. 

El arroz que se exporta á la capital del 
Archipiélago, lo compran los chinos en lost. 
pueblos y lo envían por su cuenta em- 
barcándolo en Currimao, y el que sale para 
Cagayán y la Isabela, lo adquiere y ex-^ 
porta la Compañía general de Tabacos para 
sus colonias en dichas provincias. El café^ 
lo lleva á Manila el dueño de la única 
Hacienda ó Capital que hay en el pueblo 
de Bangui, consumiéndose en la provincia 
el de los pueblos de Oriente, así como el 
cacao, por más que este año todo se ha 
destinado á semilleros excepto el de Ban-^ 



— 151 — 

gui que solo ha contribuido con una pe- 
queña parte. Los pocos teüdos que salen 
van para Manila ó para las provincias li- 
mítrofes, así como unos 400 caballos, otras 
tantas reses vacunas, 100 caraballares y 
mil de cerda, que se calcula salen anual- 
mente de la provincia, bien por tierra bien 
embarcadas en pontines, y algunas en los 
vapores-correos. 

El comercio, como puede deducirse de 
lo lijeramente bosquejado, es tan incipiente 
que casi no merece ser considerado como 
tal; pero aún asi, los rendimientos pudie- 
ran ser algo mayores páralos i ueblos si 
la exportación del arroz, ganado y demás 
artículos la verificasen de propia cuenta 
en vez de venderlo á los chinos que tie- 
nen buen cuidado de colocar en su tierra 
las utilidades que les da el negocio. Ya 
en principios del año anterior y á exci- 
taciones de este Gobierno, dos vecinos de 
San Nicolás y Dingras llevaron á Manila 
por su cuenta 600 cavanes de arroz que 
\ei acusó un beneficio de pfs. 0*50 en ca- 
van sobre el precio de venta en Laoag, 
y siguiendo aquel ejemplo, son ya varios 
os pontines cargados de arroz y ganado, 
mongos, maiz, etc., que en los dos últi- 
mos meses del año pasado y en lo que va 
de éste, han salido de Currimao para Ma- 
nila por cuenta de sus dueños. 

El primer pueblo que, siguiendo los con- 



— 152 — 

66 jos de la autoridad ha formado una es- 
pecie de gremio ó asociación de agricul- 
tores para reunir los productos sobrantes 
de la tierra y enviarlos á una casa co- 
mercial eu Manila para su venta, ha sido 
el de San Miguel, que como remesa de 
prueba ha enviado de una vez cinco pon- 
lines y espera conocer el resultado para 
continuar remesando, en vez de vender en 
la localidad, medio único de obtener me- 
jores resultados, ya que por lo muy di- 
vidida que está la propiedad y la falta 
de capitales, nadie puede por si solo em- 
prender operaciones directas. 

Ferias y MEacAoos. — En esta provincia 
no se celebra feria ninguna, ni hay otros 
mercados que el tiangui diario en donde 
se compra y vende la carne, el pescado, 
verduras, arroz, maiz etc., según las lo- 
calidades. 

Crédito. — íío hay establecimiento algu- 
no con tal carácter, ni sociedad de segu- 
ros ni representación de ella; y aún cuando 
hay matriculados dos prestamistas á inte- 
rés sin garantía, el capital de cada uno 
no excede de seis á ocho mil pesos y el 
interés que imponen á los agricultores 
viene á ser crecidísimo y á corto plazo. 



,M¿L A A w$b A A vA,.»^ 4^ 4' 4^ A -4^ 4- '^ 



XXVI 

Precio medio que obtienen en el mercado cadu uno 
de los productos de la ti ¡erra y de la industria. 

Un cavan de palay . . . pfs. 0^50 

Uno id. de arroz 1^25 

Un quintal de tabaco 1'25 

Un cavan de niaiz 1^00 

Uno id. de mongos . . . . . 1*50 
Uno id. de algodón limpio . . . 6^00 
Una tinaja de aceite de taua-taua. 3 W 

Un pico de azúcar 1*12 4[8 

lino id. de café 10^00 

Uno id. de cacao 25'00 

Una tinaja de ti n tarro n. . . . 2 '00 

Un racimo de plátanos . . . , 0^06 2i8 
Una docena de mangas. ... 0'02 4j8 

Un carabao, . . . . . . de 4 á 10 

Un vacuno . . . . . . . de 2 á 8 

Un caballo de 3 á 20 

Un cerdo de 3 á 15 

Un carnero V'JO 



— 154 — 

Una docena de capones. . . . 2*25 

Una id. de gallinas 0^87 2[8 

Una id. de pollos ('*25 

Una id. de huevos. . • . . . 0,07 4[8 
Una arroba de pescado. . . . 2*00 
Una id. de vino básy .... l'OO 
Una id. de aguardiente de caña . 1*50 
Una manta de pelo de 1.a . . 23*00 

Una id. id. de 2.a 12*00 

Una id. id. de 3.a 7*00 

Una id. id. de 4.a 1'50 

Una pieza de 5 varas tela fuerte. 1*25 
Una id. id. tela sencilla. . . . 0'75 
Una mantelería del .a compuesta 
de un mantel y 12 servi- 
lletas 7*50 

Una id. id. de 2.a ... . 5*00 

Una docena de toballas de 1.a. . 7'50 

Una id. id. de 2.a 4*50 

Una docena de pañuelos de bol- 
sillo 3-00 

Mezclando seda en los tejidos de algo- 
don, aumentan los precios según los ca- 
sos, y no puede marcarse precio medio 
para ellos. 
Un millar de ladrillos .... 2*50 

Un cavan de cal 0*06 2[8 

Una docena de petates .... 1*50 

Una id. de escobas 0*37 4i8 

Una id. de sombreros 4*00 

Una docena de ollas de barro. , 0'70 



XXVII 

Navegación, vías comerciales, costo de acarreo. 

Navegación. — Corta es la que mantiene 
esta provincia en la que no liay Capita- 
nía del Puerto ni Comandancia de Marina 
ni otra autoridad que la de un cabo de 
mar en Currimao, dependiente del Coman- 
dante de Marina de llocos que reside en 
Vigan. 

Cada 14 dias, desde Noviembre á Mayo, 
tocan en Currimao los vapores en su viaje 
á Cagayán y dos ó tres días después á 
8u regreso á Manila, y durante dichos 
meses suelen también salir pontines ó pan- 
eos para las provincias del Sur hasta la 
capital del Archipiélago, aprovechando la 
monzón del Norte. 

Tanto la costa occidental desde Badoc 
á Nagpartián, cnanto la septentrional 
desde Nagpartián á Punta Pata, son bas- 



-156- 

tante bravias en todo tiempo; pero la pri- 
mera lo es mucho más en la monzón del 
SO. y la segunda en la del NE. siendo 
en ambas muy difícil el paso del cabo 
Bogeador, contra el viento, por la gruesa 
mar que arbola y la fuerza de las co- 
rrientes. 

No existe faro alguno en los 159 kiló- 
metros que la provincia tiene de costa, y 
si bien está determinada la colocación de 
uno de 1.a clase en Cabo Bogeador y 
hasta se ha subastado en Manila su cons- 
trucción, creemos que la subasta ha resul- 
tado desierta, lo que es probable no hu- 
biera sucedido, si, como parecía natural, 
la subasta se hubiese verificado simultá- 
neamente en Manila y esta cabecera. Di- 
cho faro es de suma importancia tanto 
para las navegaciones con China y el Ja- 
pón cuanto para las de cabotaje, y seria 
muy de desear que se activase el expe- 
diente todo lo posible, para verlo construido 
pronto en beneficio y tranquilidad de los 
navegantes. 

Vías comerciales. — Como terrestres lo 
son todas las calzadas de la provincia, 
cuyo estado no envidia nada al en que 
puedan encontrarse las mejores del Ar- 
chipiélago. Como vías fluviales solo debe 
considerarse el rio Cauit ó de Laoag desde 
Dingras y Piddig hasta el mar; pero no 
para embarcaciones sino para balsas, en 



— 157 — 

las que, bien á la sirga, bien por medio 
de tiquines, se baja á la cabecera el pa- 
lay para la venta. Los ríos sirven tam- 
bién desde su origen, para la conducción 
de las maderas que se cortan en los mon- 
tes, así es que por donde no pasa río, 
las maderas resultan más caras que en 
donde lo hay. En cuanto á vías marítimas, 
la prodnoia está muy mal por tener un 
solo puerto viable durante seis ó siete me- 
ses y ninguno en los restantes, teniendo 
en estos que verificarse todo el tránsito 
y el tráfico por el puerto de Saloma- 
gue en la vecina provincia de llocos Sur, 
con la extorsión, incomodidades y mayor 
gasto consiguientes, en plena temporada 
de lluvias. 

Costo de acarreo — El precio de al- 
quiler de un carretón tirado por un ca- 
rabao ó un buey pudiendo trasportar veinte 
arrobas de peso, es el de un real fuerte 
por legua, siendo de cuenta del arrenda- 
dor el pago de las balsas que pueda ha- 
ber en el camino; si bien está ya estable- 
cido que desde Laoag á Currimao, ó vice- 
versa, el alquiler de un carretón sea de me- 
dio peso y un peso desde Laoag á Sa- 
lomague; pero como este último tránsito 
se efectúa en la temporada de aguas, so- 
bre el peso del carretón, hay que satisfa- 
cer un real por la balsa sobre el río de 
la cabecera, otro por el paso del arroyo 



-158- 

Tical y otro, muchas vece?, por el del río 
de Badoc, de suerte que, sobre estropearse 
los efectos en tan largo trayecto, se tri- 
plica el valor ó importe del acarreo, mo- 
tivo por el que en dichos meses ge sus- 
pejide el comercio y solo se importa y 
exporta lo que es imprescindiblemente nece- 
sario, perdiendo buenas ocasiones de venta. 




XXVIII 

Estado económico de la provincia. 

Hace cinco aüos que el estado econó- 
mico de esta provincia decae rápidamente, 
y si bien no presenta hoy caracteres alar- 
maníes, la provincia está pobre y se ne- 
cesita mucha perseverancia en el que la 
mande, para vejicer la natural resistencia 
pasiva del indio á trabajos mayores á los 
ordinarios á que estaba acostumbrado, único 
medio de hacer brotar producciones luie- 
vas que equilibren las pérdidas sufridas 
por la depredación del tabaco que cons- 
tituía su prijicipal, casi su único recurso 
para el pago de sus tributaciones. 

El numerario que ha ingresado desde 
1.0 de julio de 1886 á fin de junio úl- 
timo, ¿ pesar de haber sido buenas las 
cosechas de tabaco y de palay, se ha re- 
ducido á pfs. 70.000 por arroz exportado; 



( 



I 



— 1 6o — 

á pfs. 70.000 por tabaco vendido; á pe- 
sos G.OOO por café, á pfs. 2.000 por te- 
jidos de algodón, á pfs. 7.000 por el ganado 
exportado, á pfs. 30.926 por sueldos de 
empleados públicos y material de oficinas 
y de cárceles, á pfs. 13.209 por est¡í>endios 
del Clero, á pfs. 250 para Obras públicas 
y á pfü. 24.000 por empaque y acarreo 
del tabaco y arroz exportados, hasta su 
salida de la provincia, todo lo cual su- 
pone la cifra de pfs. 243.385. El nume- 
rario que ha salido de los pueblos en 
igual período se eleva á pfs. 40.000 
por artículos de comercio iniportados, á 
pfs. 161.803 por Rentas, Impuestos y de- 
más del £amo de Hacienda, á pfs. 50.630 
por ingresos en el Hamo Provincial y á 
pfs. 16.363 por ingresos en el Municipal, 
formando una suma de pfs. 268.796 que, 
enfrente déla de pfs. 243.385 por ingre- 
sos, acusa un déficit de pfs. 25.411, dé- 
ficit que en años de peores cosechas tiene 
que ser mayor indefectiblemente; y como 
este déficit viene arrastrándose ya desde 
el año 1884 en que se desestancó de he- 
cho el tabaco, y en alguno ha sido de 
más importancia todavía, de ahí el es- 
tado precario de los pueblos y la falta de 
pequeños capitales para la industria y para 
el comercio. 

En este año, ó sea desde l.o de julio 
último hasta l.o de julio próximo, los iri- 



i6i — 

gresos disminuirán pfs. 20.000 por tabaco 
no obstante k haberse recolectado 5.000 
quintales más que en el año anterior; pero 
en cambio el precio medio de pfs. 2 por 
quintal ha descendido á pfs. 1^25: La cose- 
cha del ari*oz producii*á un sobrante de cien 
mil cávanos para la exportación en vez 
de los cincuenta mil que se exportaron de 
la cosecha anterior; y aún cuando el pre- 
cio medio del cavan sea de pfs. 1*25 en 
vez de pfs. 1*40, el ingreso por este con- 
cepto superará en pfs. 55000 al del año 
pasado; y si para el algodón que ha de 
resultar sobrante, se encuentra colocación 
ventajosa, es de presumir un ingreso de 
pfs. 15.000 por este concepto, de suerte 
que la provincia se encontrará nivelada 
y con un pequeño sobrante este año, den- 
tro, por supuesto, del estado de economía, 
rayano en la miseria, en que acostumbra 
á vivir, y en que todavía necesita perse- 
verar por algún tiempo ó sea hasta que 
se desarrollen las nuevas producciones que 
han de proporcionarle ingresos de conside- 
ración. 



i< 



XXIX 

Rentas, Impuestos y Arbitrios. 

Hasta ahora ha venido rigiendo para 
las tributaciones el padrón formado con 
seis meses de antelación al comienzo del 
año económico; y como en el padrón co- 
bratorio se hablan previsoramente incluido 
todos cuantos desde l.o de enero á pri* 
mero de julio cumplían la edad para th- 
butar sin ser posible prever, en cambio^, 
las defunciones que en dicho período ha- 
bían de tener los tributantes, resultaba 
que era inexacto todo el cálculo en que 
se basaban las Rentas y de ahí el que todos 
los años se saldaran con una minoración 
de ingresos considerable, pues ¿ laa bajas 
naturales en seis meses que tardaba en 
empezar el añoj había que agregar luego 
las que ocurrían en el trascurso de él. 
Asi vemos que la recaudación nunca ha 
correspondido á la contracción en Rentas 



— 164 — 

-é Impuestos de carácter puramente per- 
sonal, y es de presumir que, aún cuando 
el error disminuya en adelante por em- 
pezar á regir el padrón cobratorio desde 
el momento de hacerse, siempre ha de 
resultar uno y medio de diferencia entre 
lo recaudado y lo contraido. 

Las Rentas, Impuestos y Arbitrios que 
para el estado y para fondos locales sa- 
tisface esta provincia, según la contrac- 
ción de sus diversos presupuestos, es la 
de pfs. 212.389 en la siguiente forma: 
Para fondos generales del Estado $ 144.356 
Para fondos provinciales. . . » 51.188 
Para fondos municipales . . » 16.845 

La recaudación del ejercicio último de 
1886-87 comparada con la del anterior, 
acusa un aumento de pfs. 23.900^80 5[8 en 
la forma siguiente: 

Ejercicio de Ejercicio de 
Conceptos 1885-86 1886-87 Aumeuto 

Recaudado 
por fondos 
generales... 145622'821i 161802^65 4i 16179^83 3i 

Por fondos 

provincia- 
les. . . 43986^3461 50629^36 6[ 6643^02 

Por fondos 

municipales. 15284^83 4^ 16362*78 61 1077^96 2i 



Snmas. 204894'003i 228794^81 23900^80 5i 



L^ 



-i65- 

La causa del aumento consiste en que 
en el período del año económico del 8& 
y 87y se recaudó todo cuanto al citado 
ejercicio correspondía sin dejar rezago al- 
guno, y se cobraron todos los atrasos de 
ejercicios anteriores salvo una pequeñísima 
cantidad. 

Los ingresos realizados por todos con- 
ceptos en esta provincia en el semestre 
de 1.0 de julio basta 31 de diciembre úl- 
timos, son los siguientes: 

Por fondos generales 

del Estado. . . . pfs. 96.046^44 418 

Por fondos provinciales. • 31.714^44 3[& 

Por fondos municipales. » 5.690^92 1[8 

Total. . . . pfs. 133.451'81 

Para obtener tan brilJante resultado, no 
ha sido necesario, á pesar del estado pre- 
cario de la provincia, apelar á medida aU 
guna de rigor ni imponer siquiera las ve- 
jaciones del apremio dentro de la ley de 
contabilidad, sino en raros casos, bastan- 
do el Consejo y la perseverancia por parte 
de este Gobierno, y la gestión incesante 
del clero y de los gobernadorcillos en los 
pueblos. Respecto á la Subdelegación 
de Hacienda, no hay palabras bastantes 
para elogiar su eficacia, su laboriosidad, 
su celo, su buen deseo y la inteligencia 
de que viene dando continuas muestras 



— i66 — 

En ella nada se desatiende; todos los Ira- 
bajos están al dia, el público jamás se 
<jiieja de su proceder y á la moralidad 
de todos sus actos se une la abnegación 
por el trabajo inteligente; que no de 
otra manera dos oficiales y un escribiente 
pudieran llevar el enorme peso de una 
oficina en prorincia de 150,000 almas, 
cuando para las de otras de 50.000, hay 
detallado un personal de tres oficiales y 
nueve ó diez escribientes. Esta asiduidad, 
«ste celo, esta inteligencia y esta mora- 
lidad ejemplar, podrán no ser más que el 
incumplimiento exacto del deber; pero son 
dignos de ser consignados y recompen- 
sados. 



^^:^ 



XXX 

Cantidades con que en el ejercicio de 1886-87 han 
contribuido los fondos públicos á las diferentes 
obras ejecutadas en la provincia. Expedientes 
pendientes de resolución. 

Prescindiendo de los cincuenta pesos de 
que puede disponer anualmente el Jefe 
de la provincia para la reparación y en- 
tretenimiento de todos los edificios pú- 
blicos, puentes, imbornales, caminos etc. y 
de los cinco pesos al año para los gas- 
tos de entretenimiento de la cárcel, en 
los diez años j medio últimos, sólo han 
contribuido los fondos públicos con dos- 
cientos pesos para las obras de esta pro- 
vincia, y esto justifica la falta de escue- 
las y de tribunales y el malo ó mediano 
•estado de los que existen. 

La provincia, después de cubiertas to- 
das sus atenciones ordinarias del año, da 
un sobrante á la Tesorería Central, de 



— i68 — 

pfs. 113126 por fondos generales del Es- 
tado, pfs. 38.151 por Hamo Provincial y 
pfs. 7 647 por Ramo Municipal; es decir, 
de cerca de 160.000 pesos, y bien me- 
rece que se la atienda con preferencia á 
otras que, por sus rezagos y poca pun- 
tualidad en el pago de sus tributaciones ó- 
por haber estado muy atendidas en esto» 
últimos diez años, no se encuentren tan 
necesitadas de edificios y obras como la 
de llocos Norte. 

Los expedientes pendientes de resolu- 
ción son los siguientes: 

1.0 Separación de la planta baja de 
la Casa-gobierno para la decorosa insta- 
lación de las oficinas, importante pesos 
457^63 6(8, remitido al Gobierno general 
en 31 de Julio de 1886. 

2.0 Expediente para la construcción de 
seis escuelas de niños y quince de niñas 
en los diferentes pueblos de la provincia,, 
importante pfs. 8.400 ó sea á pfs. 400^ 
cada escuela, remitido á la Dirección ge- 
neral de Administración civil en 23 de 
octubre del año anterior y 

3.0 Seis expedientes de reparación de 
los Tribunales de San Miguel, Nagpar-^ 
tián, Dingras, Bacarra, Pasúquin y Vin- 
tar, remitidos á la Dirección general de 
Administración civil en 5 de Diciembre^ 
último. 



XXXI 

Medidas que deben adoptarse para impulsar el me- 
joramiento de la provincia. 

Sabias, muy sabias fueron en su tiempo 
nuestras Leyes de indias; pero las socie^ 
dades marchan con el tiempo por el ca- 
mino del progreso, y las Leyes que un 
día fueron propias y amoldadas á las cir- 
cunstancias, condiciones y carácter de los 
pueblos para que se dictaron, exigen mo- 
dificación apropiada á la marcha de aquellos 
so pena de resultar contraproducentes, y 
el verdadero talento del legislador consiste 
en compenetrarse en sus evoluciones con 
la sociedad para que ha de legislar y ce- 
ñir estrictamente las reformas á lo que 
aquellas demanden; que no todos los pue- 
blos progresan de igual manera ni las con- 
diciones fisiológicas de sus habitantes son 
las mismas: bueno y hasta loable que k 



— I70 — 

las reformas colouiales presida cierto es- 
píritu de asimilación con las leyes que 
rigen en la Metrópoli; pero nunca más 
allá de lo que buenamente convenga, por- 
que desde el momento en que el espíritu 
de asimilación rebase el limite de lo con- 
.reniente, habremos dejado de dictar leyes 
en harmonía con las necesidades de los 
puebles y tendremos que comenzar la es- 
cabrosa tarea de reformar el carácter y 
costumbres de los pueblos para que en- 
cajen dentro de las modernas leyes; es 
decir, que en vez de agrandar ó achicar 
un sombrero para que se amolde á la ca- 
beza, tendremos que achicar ó agrandar 
la cabeza para que encaje en el som- 
brero. 

Nuestras leyes de indias fueron buenas 
en su tiempo y nunca será bastante el 
elogio que se haga de los hombres sabios 
que las dictaron; pero si aquellas leyes 
fueron hijas del concienzudo estudio y pro- 
funda observación que sus autores hicieron 
del estado de nuestras nacientes socieda- 
des coloniales, no sucede lo mismo cier- 
tamente con esa sérí© de reformas legis- 
lativas que el país registra desde enton- 
ces, pues si las hay buenas, también las 
hay deplorables, acusando muchas de ellas 
desconocimiento verdadero ó afán inmo- 
derado de asimilación. 

Digan lo que quieran los apóstoles del 



— 17.1 — 

desinterés y del humanitarismo, la misión 
de todo pueblo conquistador va siempre 
más allá de la idea puramente religiosa por 
elevada y grande que ésta sea: en dicha 
misión entra la idea civilizadora en toda 
su magnitud y la civilización no consiste 
solo en la adoración de Dios. Si nos di- 
jeran que de ella se deriva, estaríamos 
conformes; pero hi historia nos demues- 
tra que no siempre marchan al unisono 
y que hasta en los pueblos más cultos 
el desacuerdo es patente. 

Nuestra patria, que dio vida al inmor- 
tal Quijote, se ha enamorado de tal ma- 
nera de su tipo, que ha llegado á conna- 
turalizarse con él, y si ésto habla muy 
alto en favor de sus ideas caballerescas 
y de su hidalguía, le ha proporcionado 
retrasos en su marcha civilizadora, y en 
ciencias, artes y letras, le ha producido un 
letargo que va sacudiendo afortunadamente 
de medio siglo á esta parte. Hora es ya 
de pensar que en nuestro vasto Archipié- 
lago filipino debemos hacer del indio, á 
más de un católico ferviente, un ciudadano 
honrado y trabajador, un buen padre de 
familia y un hermano de raza ya que lo 
hemos hecho de nacionalidad; pero para 
llegar á este resultado hemos de proceder 
con mucho tino; hemos de huir de inmo- 
derados afanes de asimilación, hemos de 
•deponer credos políticos de todo género 



— 172 — 

y hemos de empezar por hacer un nuevo 
y profundo estudio del carácter, condicio- 
nes y necesidades de estos pueblos en el 
presente momento histórico para evitar- 
nos, con el disgusto consiguiente, el es- 
fuerzo estéril de amoldarla cabeza al som- 
brero en vez de amoldar el sombrero á 
la cabeza. 

£1 indio es un ser racional pero no es 
una inteligencia; podrá llegar en artes y 
oficios mecánicos hasta ser una notabili- 
dad, Yero siempre se registrarán como ex- 
cepciones raras sus aptitudes cientifícas: 
estas se vislumbran con el primer cruza- 
miento de raza y se evidencian en el se- 
gundo, de suerte que para la verdadera 
cultura del país, para el progreso moral 
de sus ideap, la base más firme y sólida 
es la inmigración peninsular en grande 
escala, y como por otra parte este cru- 
zamiento es el móvil más poderoso de la 
actividad en contraposición á la inercia que 
forma el rasgo más saliente de la raza 
india, tendremos que la sdvia penvisular 
es por 81 sola base ineludible y precisa de 
la organización moral y material del país j 
y n^ decimos regeneración, porque esta 
palabra implicarla un bizantinismo que no 
existe. Sentado esto, pacemos adelante. 

Tres y medio siglos llevamos aquí de 
ocupación y locura sería negar el ade- 
lanto obtenido en ellos por más qué este 



— ^73 — 

adelanto no responda á lo largo del pe- 
riodo. La sumisión y la evangelización 
fueron los dos objetos principales, casi 
únicos, de los primeros tiempos y aún de 
los segundos, pues el ideal de la patria 
se cifraba en ver glorificado á Dios, res- 
petada nuestra bandera y una Arcadia en 
cada pueblo: cierto es que para ayudar 
al sostenimiento del Gobierno y del culto 
se impusieron algunas gabelas y que para 
obtener con más facilidad estas se esti- 
muló algo &1 trabajo haciendo obligatorio 
al indio el cultivo de cierto número de 
árboles y la posesión de cierto número 
de animales, obligación que luego ha ca- 
ducado; pero el estimulo no pasó de ahi 
en lo que se relaciona con el aprovecha- 
miento individual y solo en lo que afecta 
al aprovechamiento comunal se tradujo 
por 40 dias anuales de trabajo con el nom- 
bre de pohs y servicios. 

Y asi pasaron los años, y pasaron los 
siglos y dentro de la era española llegó 
para este pais su edad moderna sin que 
al indio le hubiéramos hecho sacudir su 
pereza, sin que monumento alguno mar- 
cara en mármoles ni en bi*once;s tres si- 
glos de dominación, sin que el libro ni 
el periódico evidenciaran destellos de su 
genio y sin que los productos de su suelo 
y de su industria hubieran admirado al 
mundo en mercado alguno extranjero ni 



— 174 — 

aún en el do la Metrópoli; es más, sin 
que en la madre patria, se conociera lo 
que es moral y materialmente este Archi- 
piélago. Qué mucho? si hoy se desconoce 
por los más alt^s gobernantes á pesar de 
la reciente Exposición? 

Pero con la edad moderna entró el 
afán de las reformas, que si. necesarias 
á todas luccí», impremeditadas fueron en 
la mayor parte de los casos y encami- 
imdas más bien á satisfacer necesidades 
d^ partido enlazadas con su credo polí- 
tico, y alardes de asimilación, que á sa- 
car al país de su atonía y de su ma- 
rasmo. Prueba evidente de ello tenemos 
en el escaso éxito de dichas reformas 
y prueba también de lo poco que del 
acierto se cuidaron los que la» llevaron 
á cabo, que rarísima ves se consultó so- 
bre la convenieneia ó inconveniencia de 
Jas mismas á los Alcaldes mayores y 
Gobernadores Político Militares, quienes 
por hallarse en contacto más íntimo con 
los pueblos, eran los llamados á informar 
con mayor conocimiento de causa. 

Y hoy nos encontramos con una buro- 
cracia inmensa para tan poco paü y casi 
divorciada de él, constituyendo un mons- 
truo de cien cabezas con un cuerpo raquí- 
tico: un país con muchas agrupaciones á 
que se da el nombre de pueblos y otras 
mayores que de provincia solo tienen el 



— 175 — 

nombre, porque la centralizaóión es ab- 
ííoluta y en realidad todo el archipiélago 
constituye un solo pueblo, y de ahí que 
siendo tan vasto y tan heterogéneo, sea 
por los altos centros tan desconocido; que 
las ruedas de su máquina administrativa 
giren con tanta torpeza; que los ade- 
lantos morales apenas se perciban; que 
el desarrollo de sus intereses mate- 
riales vaya á paso de tortuga; que la 
falta de caminos, puentes y edificios pú- 
blicos sea casi «bsoluta, y que los tras- 
pieses sean continuos, cuando se trata de 
legislar para él. 

. Nuestras palabras^ resultarán amargas 
como lo son generalmente todas las ver- 
dades que no gustan, pero ineludibles 
para demostrar la necesidad de cambiar 
de rumbo en el Gobierno de estas islas 
si hemos de hacer de ellas una región 
rica y floreciente como debe ser, atendi- 
das la feracidad y extensión inmensa de 
su^ suelo y la. población d^ siete millo- 
nes de almas que contiene. 
. A este efecto presentaremos dos so- 
luciones á la cuestión: la primera, com- 
,pleta en cuanto la ilustración de los pue- 
blos permite implantarla hoy, y la se- 
gunda, defectuosa y deficiente, por cuanto 
se limita á pequeñas medidas dentro de 
la legalidad vigente. 

Empecemos por la primera. 



— 176 — 

Paimera Solución. 

Controvertida es la idea de la creación 
de los Municipios en Filipinas, no porque 
se juzguen inaceptables por persona al- 
guna, sino porque se duda de la oportu- 
nidad de su creación, dados los escasos 
elementos intelectuales y de arraigo con 
que cuentan aún muchas localidades, es- 
casez de que se deriva el natural temor 
de que, ó han de vivir una vida atónica 
y sin iniciativa, ó han de ejercer como 
satélites obligados de los jefes de provincia, 

Y así habría de suceder, efectivamente, 
si á su creación no preside la inteligen- 
cia práctica necesaria á evitar uno y otro 
escollo con el objeto de hacer viable desde 
un principio la institución que reclama, 
no la aspiración popular aquí embotada 
hasta los limites del no ser, sino la con- 
veniencia pública, ante la evidencia del 
pésimo resultado que está produciendo la 
centralización administrativa. 

En varias ocasiones y en diferentes for- 
mas, por medio d^ la prensa unas veces 
y con menos publicidad otras, hemos to- 
cado ya la difícil cuesHón de la reforma 
provincial para este Archipiélago; pero 
nunca de una manera concreta y acabada 
nos hemos propuesto plantear y resolver 
él problema, limitándonos á someras ó 
extensas indicaciones, pues el asunto en 
demasiado complejo para tratado de soslayo 



— 177 — 

y sobradamente arduo para tratado á fondo 
sin la preparación conveniente. 

Hoy, 8in embargo^ no» lanzamos á la 
palestra con esforzado átiiaio^ siquiera no 
contemos con uaayores elementos que con- 
tásbamos ayer; pero hay dias en que, sin 
explicación racional posible, el impulso de 
nuestro corazón es mayor, y más osado 
el ruelo de nuestra inteligencia; dias en 
que la luz vivificadora que titila en nues- 
tras almas con un destello del fulgor di- 
vino, engrandece nuestro ser y nos ins- 
pira aliento para acometer empresas que 
ei^ otros dias hemos juzgado superiores á 
nuestro flaoo saber, y á ellas nos lanza- 
moa, á riesgo de que, en fuerza de i^gi- 
tamos, se derritan nuestras alas de cera 
y . en vez de elevarnos por el horizonte 
esplendoroso del saber humano, demos de 
bruces en el polo opuesto de la igno- 
rancia; que á tal extremo puede condu- 
cir li^ humana debilidad y más aún, al 
ver cómo acaba de remontarnos al de la 
alma poesía con motivo de un argumentó 
tan pr(>sáico como el de la Administración 
pública. 

Ante todas cosas, procede hacer una rec- 
tificación de pueblos civiles en las pro- 
vincias y no contar como tales á los que 
no, lleguen á cinco mil habitantes, á me- 
no.s que por causas excepcionales, fundadas. 
en sus elementos de riqueza ó en su gran 

I 2 



-178- 

alejamiento de los demás pueblos, con- 
venga considerarlos civilmente indepen- 
dientes, rectificación en la que se debe 
prescindir de toda recpínendación ó em- 
peño para aterider únicamente á líi pública 
conveniencia. 

Verificada la rectificación, debe formarse 
en cada pueblo civil un padróu do ma- 
yores pudientes en la razón de uno por 
cada 75 cédulas personales, padrón que 
deberá rectificarse por bienios ó anual- 
mente, según se cr^a más acertado, y 
que constituirá la lista de electores y 
elegibles para cargos públicos en cada lo- 
calidad. Estos serán, en lo sucesivo, un 
Qobernadorcillo ó Alcalde de 1.a elección, 
un Teniente mayor ó Alcalde 2.o y los 
Jueces de policía, sementeras y ganados, 
todos de elección popular, y cuatro con- 
cejales más elegidos por el Gobernador 6 
Jefe civil de la provincia, de entre los 
mayores pudientes. El Gobernadorcillo será 
Presidente nato del Ayuntamiento á que 
daremos por lo pronto la denominación 
de Junta local, el Teniente mayor Vice- 
presidente y el Párroco asesor de la misma. 
Todos los acuerdos de la junta local se 
tomarán por mayoría de votos, y los que 
tengan carácter ejecutivo^ se realizarán des- 
de luego si el parecer del asesor es con- 
forme con el de la mayoría de la junta 
ó se diferirán hasta la resolución del Go- 



_ 1 79 — 

bernador ó Jefe civil cuando la mayoría y 
ti asesor disientan entre si. La interven- 
ción qne en estas juntas damos al Clero 
parroquial, creemos que ha de ser contro- 
vertida; pero imponiéndose la reforma y 
no estando aún bastante generalizada la 
ilustración en ei país para prescindir de 
un elemento moderador é ilustrado que 
trace á los munícipes sus primeros derro- 
teros y les ayude á dar los primeros pa- 
sos en la vida holgada de los pueblos, no 
encontramos otro más adecuado que el pá- 
rroco, ni que más se harmonice con el modo 
de ser de la organización actual. 

Constituida la junta local de cada pue- 
blo en la forma que deiamos indicada, su 
primer cometido deberá ser el nombramien- 
to de Regidores, alcaldes de barrio ó te- 
nientes de barrio, pudiendo elegir de en- 
tre las tres la denominación que mejor 
plazca: estos munícipes estarán en razón de 
uno por cada 200 cédulas personales en 
tanto que la diseminación de los barrios lo 
pennita, y vendrán á sustituir á los actua- 
les cabezas de harangay que, ipso factOj que- 
dan suprimidos^ debiendo figurar precisa- 
mente en la lista ó relación de mayores 
pudientes. 

Todos los cargos concejiles durarán dos 
años; podrán ser reelegidos por una sola 
vez los que constituyan la junta local é 
indefinidamente los regidores ó tenientes 



— i8o — 

de barrio; pero unoa y otros podrán re- 
nunciar ó declinar la reelección si no les- 
conviniera continuar en el desempeño de 
sus cargos respectivos. 

Ningún municipe estará exceptuado de 
pagar la cédula personal que le corres- 
ponda, según su ciase, ni la del impuesto 
provincial; pero disfrutarán todos de ios 
beneficios y honores que más adelante 
consignaremos detalladamente. 

La junta local de cada pueblo será 
la entidad administrativa con que se en- 
tenderán para todo las oficinas provín- 
eiales de Hacienda y Administración lo- 
cal. Eátas forñiarán anualmente á cada 
pueblo su cargo con arreglo al padrón 
y le abrirán su cuenta corriente, por 
cada ramo cuya administración ó cobranza 
les esté encomendada. Las juntas loca- 
les elegirán un Tesorero-Recaudador, afian- 
zado, y un Secretario; pero únicamente 
la junta, es decir, presidente y vocales,, 
responderán , solidaria y mancomunada- 
mente con sus bienes hal^ientes y por 
haber á ia totalidad del cargo del puebla 
aíite la administración piiblica, si bien 
pudiendo deducir en fin de año lo cor- 
respondiente á las bajas legalmente jus- 
tificadas en la forma que se determine. 

Del mismo modo serán responsables, 
las juntas locales; pero no los Regido- 
res, del Qátgo que por derrama de ar- 



— i8i — 

bitrios corresponda al pueblo, ciñéndose 
-en este punto á las recientes disposicio- 
nes dictadas por la Dirección general de 
Administración civil en cuanto sea coni- 
paginable con el presente proyecto de 
jeforma; (1) y dichas juntas quedarán fa- 
<iultades para acordar un impuesto pura- 
mente local sobre la propiedad rústica 
•en la importancia de pfs. 0^25 por hec- 
tárea de terreno de labor y de pesos 
•042 4j8 por hectárea de terreno bal- 
dío ó de pastos, con idéntica aplicación 
que la <teda al sobrante de los arbitrios^ 
•si bien pudiéndose ampliar á la adquisi- 
•ción de maquinaria agrícola ó industrial que 
sirra de modelo ó disayo práctico en 
Ja localidad respectiva. 

De este sobrante ó fondo puramente 
local y del 5 por 100 de recaudación, 
se satisfarán los gastos de la junta y 
se asignará un sueldo para el Tesorero 
y Secretario que, como hemos dicho, ele- 
girá la misma en sustitución de los ac- 
tuales directorcillos, y para los escribien- 
tes que, para cada pueblo, determine la 
junta provincial. 

Los Regidores tendrán asignados dos 
alguaciles, elegidos por ellos, para las 
citaciones y distribución de cédulas, al- 
guaciles que estarán exentos dé presta- 



(,1) Aquellas disposiciones caducaron en seguida. 



— l82 — 

cióii personal, de igual manera que ios 
destinados á las órdenes de la junta lo- 
cal y nombrados por ella misma en el 
número que para cada pueblo determine 
el jefe de la provincia. 

Todo municipe, á los diez años de ejer- 
cicio en una ó vanas ocasiones, sin ha- 
ber sido procesado, destituido, ni embar^ 
gado por desfalco propio, tendrá derecha 
á la medalla del mérito civil con todos 
sus honores y preeminencias y a los 20 
quedará exento para siempre del trabajo 
ó prestación personal; y todo el que, sin 
nota que le desfavorezca^ haya ejercido 
por cuatro años el cargo de Presidente 
de una Junta local y por ocho el de Vice- 
presidente ó vocal de la misma, estará en 
aptitud de ser nombrado vocal de la Junta 
provincial, de que más adelante hablaremos. 

La responsabilidad colectiva de la Junta 
local ante las oficinas de la Administra- 
ción será puramente civil; pero podrá de- 
ducirse contra la junta ó contra alguna 
de sus individuos la responsabilidad cri- 
minal que proceda por malversación. 

En el Ínterin los elegibles para vocales 
de la Junta provincial puedan reunir laa 
condiciones consignadas para el desempeña 
de dicho cargo, la elección recaerá en ex- 
Gobernadorcillos que hayan ejercido sin 
nota, como tales, cuatro años por lo menos. 

Los jefes civiles de las provincias tie- 



-i83- 

nen hoy^ la presidencia de varías junta» 
denominadas « de Cárceles» «de composi- 
ción de terrenos realengos» «de censo de 
población» «de agricultura, industria y co- 
mercio» «de Beneficencia y Sanidad» etc., 
todas ellas formadas de una manera dis- 
tinta y con distinto personal, por cuanto 
cada junta obedece & circunstancias dadaa 
ó del momento, y está heterogeneidad 
debe desaparecer creando una Junta pro- 
vincial que, á manera de diputación, sirva 
para todo aquello que no esté reservada 
al exclusivo conociihiento del Goberna- 
dor civil que en todos los casos será su 
presidente nato. 

En dicha junta debe tener el Estado 
su legítima y natural representación, como 
deben tenerla también los pueblos, ya 
que ella ha de tratar del desarrollo de 
sus intereses materiales, y ha de contar, 
por lo tanto, con un personal, sino nu- 
meroso, con todas las garantías de apti- 
tud necesarias al buen desempeño de la 
interesante misión que se le encomienda. 

Formarán parte de dicha junta, en el 
concepto de vocales natos, el juez de l.á 
instancia, el Administrador ó Subdelegado 
de Hacienda, el Promotor Fiscal y el mé- 
dico titular de la provincia y serán vo- 
cales amovibles dos vecinos de ella nom- 
brados por el Excmo. Sr. Gobernador ge- 
neral y otros seis elegidos por la;» Junta» 



• r84 — 

l(>cale8 en i^epresentaeíón de la agricul- 
tura, las artes, la industria j el Comer- 
cio, sin distinción alguna de indígenas Ó 
peninsulares, pues todos como españoles y 
vecinos de ios pueblos de la provincia, 
deben tener iguales derechos. 

La redacción de los reglamentos porque 
en todos los casos hayan de regirse estás 
Juntas y las locales y sus relaciones y de- 
pendencia, sobre necesitar un largo y con- 
cienzudo estudio, no es de este sitio, asi 
es que nos limitaremos á indicar lo de más 
bulto en lo referente á alguno que otro 
ramo de los de su incumbencia. 

Facultados ya los Jefes ciriles de las 
provincias para i^utorizar el gasto de las 
obras de carácter provincial ó municipal 
que no exceda de cierta cantidad, debe 
darse un paso más, y fijar sus facultades 
eri dos mil pesos para las de carácter mu- 
nicipal y pfs. 5,000 para las obras provin- 
ciales, siempre que estas sean considera- 
das de utilidad y conveniencia por la Junta 
de la provincia; y para que ni las facul- 
tades actuales ni las que consignamos 
resulten ilusorias y sólo sean concesio- 
nes hechas sobre el papel pero irreali- 
zables por falta de crédito, se Consig- 
nará anualmente á cada provincia para 
material de obras públicas una cantidad 
proporííionada á su censo de población en 
la razón de pesos 0^05 por habitante. 



-i85- 

8in perjuicio del sobrante qiie 4 cada pue- 
blo puedan dejarle so* arbitrios, sobrante 
que nonca podrá inventirse en obras que 
no sean de exclusivo carácter Municipal. 
£1 Corregimiento de Manila tendrá una 
cantidad alzada^ como hoy la tiene y será 
independiente de la Junta provincial, fun- 
cionando esta para los pueblos que no 
estén afectos al Corregimiento. La Junta 
provincial de Manila, por excepción, será 
más numerosa que la de las demás pro- 
vincias, si se juzga conveniente, y tendrá 
diversa constitución. 

Creados ya los ayudantes de Obras pú- 
blicas para todas las provincias del Ar- 
chipiélago, (1) debe dárseles él carácter 
de arquitectos provinciales y hacer que 
sea de su incumbencia exclusiva la for- 
mación de planos y presupuestos de las 
Obras Municipales que, aceptados por la 
Junta Provincial como de conveniencia para 
la localidad, serán aprobados por el Jefe 
civil de la provincia si el gasto no excede 
de mil pesos ó remitidos á la aprobación 
superior, administrativa y técnica, si ex- 
ceden de dicha suma. Formarán también 
los planos y presupuestos de toda, obra 
de carácter provincial acordada por la 
junta; pero si su ga«¿o \excede de mil 
pesos, pasará á informe técnico del In- 

(1) Duraron pocos meaeí. 



geniero jefe del distrito y si excede de 
pfs. 5.000 se remitirá ¿ informe de la 
Inspección general de Obras publicas. Eva- 
cuado favorablemente el informe técnico 
ó hechas las modificaciones oportunas^ el 
Jefe civil de la provincia aprobará el 
gasto no excediendo de pfs. 5.000 ó pe- 
dirá su aprobación al Excmo. Sr. Gober- 
nador general, si excediera de ella. 

Las obras, tanto de carácter provincial 
como de carácter municipal, pueden ser 
aprobadas aún cuando no exista crédito 
suficiente en el año para su ejecución ni 
baste para las primeras el sobrante local 
de los arbitrios; pero su ejecución no em- 
pezará hasta que se cuente con fondos 
bastantes al objeto, á cuyo efecto los pe- 
sos 0^05 que anualmente se asignen por 
habitante á cada provincia no caducarán 
5^ permanecerán siempre en disponibilidad 
mientras no se inviertan. De estos pesos 
0^05 el 25 p3 quedara á disposición de la 
provincia y el 75 pg restante se prorra- 
teará á los pueblos, según su censo. 

Las juntas locales dispondrán libremente 
de la prestación personal para aplicarla 
á toda clase de obras nuevas y repara- 
ciones en la localidad, previa la aproba- 
ción del jefe de la provincia después de 
oir á la Junta provincial. Las obras nue- 
vas y reparaciones de carácter provincial 
serán retribuidas en todas sus partes. 



— i87 — 

Se considerarán obras provinciales, las 
casas-gobiernos, las cálaseles en las cabe- 
ceras, los hospitales si son para albergar 
enfermos pobres de toda la provincia, los 
edificios para institutos de 2.a enseñanza^ 
para escuela de artes y oficios, para ca- 
sas de maternidad, para hospicios etc. y 
todas aquellas obras de saneamiento, co- 
municaciones ó irrigación que afecten á 
más de dos pueblos; y locales todas las 
demás. 

A los dos años de puesto en vigor 
este sistema de descentralización, no se 
abonará en presupuestos cantidad alguna 
para pago de alquileres en pji*ovincias, por 
los Ramos de Gobernación y de Fomento ni 
aún para casas-cuarteles de la fuerza pú- 
blica encargada de velar por la seguri- 
dad de personas y propiedades, y á los 
diez años dejarán de abonarse también al- 
quileres por dichos conceptos, al Corre- 
gimiento de Manila. 

Veamos qué cuestan hoy al Estado los 
tribunales de los pueblos y los Cabezas 
de barangay: 



1.0 Personal de tribu 
nales ... 

2.0 Material de id. . 

3.0 2 p3 de recauda 
cien de cédulas per 
sonales . . . 



pfs. 75,238^00 
» 16494W 



92,48 .^20 



— i88 — 

4.0 2 p3 de recauda- 
ción por el Ramo 
provincial .... 36,243^88 

5,0 2 p3 de recauda* 
ción por ' el Ramo 
municipal. . . . > 2,118^61^ 

6.0 Minoración de in- 
gresos, á saber: 

Por cédulas perso- 
nales de 1,000 Go- 
bernadorcilloa^ 30 
mil Cabezas 4e ba- 
rangay, 24,000 mu- 
jeres de id. y 30,000 
primogénitos con re- 
cargo de consumo . » 133,875^00 
Por las de impuesto 
-provincial de 1,000 
Gobernadorcillos, 
30,000 Cabezas de 
barangay y 30,000 
primogénitos á pe- 
sos 1^50 . . . . » 91,500W 



Suma .... pfs. 447,651*69 6(8 

Precisamente llega á nuestro conocimien- 
to, al terminal eL precedente resumen, la 
circular de la Dirección general de Admi- 
nistración cítíL fecha 8 del actual que de- 
termina no están exceptuados del pago del 
impuesto provincial los Gobernadorcillos, 



— i89 — 

Cabezas de barangay ni sus primogénitos^ 
de suerte que la suma de pfs. 447,651,69 6[8 
queda reducida á pfs. 356,151^69 6[8; y 
aún cuando esta rebaja inopinada perju- 
dica mucho á la comparación que hemos 
de hacer luego, no quita su bondad á nues- 
tro proyecto ni lo elev^a sobre los gastos 
del presupuesto vigente, según vamos á 
demostrar á continuación. 

Los gastos que irrogará al Estado nues- 
tro proyecto de Provincias y Municipios, 
será el siguiente: 

Por el 5 p3 de recaudación 

de cédulas personales. • 237,899'00 

Por id. id. del fiamo provip- 

cial para id 95,184^70 

Por id. id. del Ramo munici- 
pal para id .... . 5,296*54 3[ 

Suma 338,380*24 3[ 

cantidad que enfrente de la de pesos 
356,151*69 6(8 á que asciende el gasto ac- 
tual, después dé deducidos los pfs. 91,50(V 
del impuesto provincial de los cabezas y 
primogénitos, arroja una economía de pe- 
sos 17,771*45 3j8 para el Tesoro, distribui- 
ble equitettivamente entre los fondos gene- 
rales del Estado y los provinciales y mu- 
nicipales. 

En el precedente presupuesto de gas- 
tos, hemos suprimido las consignacioaes 



— 190 — 

de pfe. 75,238 y pl'ií. 16,194 para personal 
y material de Tribunales toda ves que 
el sobrante de los arbitrios que por de- 
rrama quedan á cargo de los pueblos 
debe figurar por pfs. 5'i,000 por lo menos, 
y el arbitrio sobre la propiedad rústica, 
no suponiendo más que dos millones de 
hectáreas en cultivo y otros dos en baldíos 
y pastos de propiedad particular, han de 
producir como ingresos locales pfs. 625,000, 
á cuyas cantidades habremos de agregar: 
pfs. 300,000 en equivalencia de pfs. 0^5 
por habitante: pfs. 200,000 para el Co- 
rregimiento de Manila y pfs. 178,977^03 7[8 
para la caja central de la Dirección ci- 
vil, con destino á obras de utilidad ge- 
neral, calamidades pública» y premios y 
estímulos á las chencia», las artes, la 
agricultura y el comercio. Las tres últi- 
mas partidas importantes pfs.- 678,977^03 7[ 
equivalen á los pfs. 210,000 consignados 
para material de obras- [xúbücaa en el 
actual presupuesto general del Estado; á 
los pfs. 30,000 que figuran en el mismo 
para auxiliar á los fondos locales en las 
obras de utilidad general; á loa f&so& 
360,401^03 3[8 dedicados á material de 
obras públicas en el • resupuesto provin- 
cial y á los pfa. 128,576 dedicados á 
igual objeto en el Municipal. Para faros 
y servicios marítimos seguirá destinán- 
dose el 50 p 3 de la recaudación para 



— 191 — 

las obras del puerto de Manila, ó sean 
unos pfs. 250,000 aproximadamente. 

Resumiendo veremos que, sin gravar 
presupuesto alguno, antes «bien con una 
ligera economía de pfs. 17,771^45 SjS, la 
suma total destinada anualmente á impul- 
sar fj desarrollar los intereses generales 
del pais, por medio de obras de pública 
utilidad, será, según nuestro proyecto, la 
de pfs. 1.607,000, sin contar el pago del 
personal y otras atenciones que hoy figu- 
ran en presupuesto, suma ya muy res- 
petable y qup, auxiliada por la inteligente 
cooperación de la prestación personal, se- 
gún las necesidades de cada pueblo apre- 
ciadas por la Junta del mismo, ha de tras- 
formar en brevísimo espacio la faz del país. 

Lo único que habremos ya de consignar, 
como terminación de esta primera solución, 
es que, según nuestro parecer, los Regla- 
mentos que se dicten para regular las fun- 
ciones de las Juntas, deben redactarse so- 
bre base tan amplia como sea posible; pero 
no de manera que desnaturalicen el espí- 
ritu descentralizador que informa este pro- 
yecto. 

Segunda Solüciox. 

Comprendiendo que las reformas tras- 
cendentales exigen estudio laborioso y larga 
meditación, por cuanto forzosamente han 
de variar, en más ó en mencs, los mol- 
des en que se encierra hoy la legalidad 



192 

adininigtrati^'a^ y que en el ínterin se im* 
plantan, conviene evitar, en lo posible, el 
malestar de Id^ pueblos y los perjuicios 
que la Administración sufre, vamos á con- 
signar nuestra opinión sobre todas aque- 
llas que, dentro de nuestra actual legis- 
lación, pueden adoptarse por simples De- 
cretos, de carácter general y que habrán 
de contribuir poderosamente al mejora- 
miento do los pueblos. 
En el ordex moral. — Son las siguientes: 
1.a Ordenar que la vagancia probada, 
sin medios de vivir conocidos, se;^ casti- 
gada con la deportación á la Paragua ó 
Joló. 

2.a Decretar que la vida escandalose, 
CQnsiderando como tal la prostitución pú- 
blica y el concubinato manifiesto, sea 
corregida con cinco pesos de multa por 
primera vez, con 25 ia segunda, con 50 la 
. tercera y con extrañamiento la cuarta , pre- 
via información gubernativa. 

Y 3.a Que todo el que haya sufrido tres 
condenas de hurto, jH)bo ó heridas por sen- 
tencia firme de la Audiencia, sea some* 
tido á extrañamiento por inconveniente en 
la provincia. '^ 

Ho puede ocultarse á nadie que en este 
país de la indolencia, es más pernici<^o 
que en otro alguno el ejemplo del vago^ 
y que, debiendo éscogitarse : los medias 
que impulsen el desarrollo de la agricul- 



— 193 — 

tui'a, Jas industrias y el comercio, el prin- 
cipal de todos es extirpar lá vagancia con 
medidas tan enérgicas cual de consuno 
reclaman el carácter apático de los natu- 
rales y los principios de la más severa 
moral. 

En el orden material. — Deben adop- 
tarse las medidas siguientes: 

1.a Facilitar por todos los centros y 
autoridades, en cuanto la Ley lo permita, 
la irrigación de los pueblos, como me- 
dio de ensanchar las plantaciones de ma- 
yor utilidad, y recomendar muy eficaz- 
mente que se gestione en tal sentido 
allí donde la existencia ó proximidad de 
ríos 6 manantiales lo permita, sin perju- 
dicar derechos anterior y legalmente ad- 
quiridos. 

2.a Obligar^ con prudente presión, á 
que no disminuyan en ninguna provincia 
las plantaciones de palay, por ser el ar- 
tículo de mayor necesidad en el Archi- 
piélago. 

3.a Obligar igualmente á que se am- 
plíen ó implanten en donde las condicio- 
nes del terreno lo permitan, las del abacá, 
algodón, añil, café y cacao, instruyendo la 
Dirección general de Administración civil 
premios ó recompensas graduales á los 
agricultores que, en terreno propio, culti- 
ven tal ó cual número de plantas, según 
las clases. 

13 



— 194 — 

4.a Recordar por Superior Decreto el 
exacto cumplimiento de los artículos 71, 72 
y 73 de las Reales ordenanzas de buen^ 
gobierno, imponiendo como correctivo á 
los infractores, un peso de multa por pri- 
mera vez, cinco por la segunda, 25 por 
Ja tercera, 50 por la cuarta y su traslación 
á la Paragua ó Joló por la quinta; pero 
debiendo mediar un a&o de corrección á 
correeción. 

Y 5.a Disponer que las autoridades 
gubernativas velen, bajo su responsabili- 
dad, por la pureza y no adulteración de 
Ipg productos agrícolas ó industriales, fa,- 
Ci^ltíiudoles para la imposición de la p^- 
Aalidí^d que establece el art. 577 del Có- 
digo penal, en la primera falta, y en la 
segunda y simientes con la multa de cín- 
cjuenta pesos, en harmonía con lo precep- 
tuado en el apartado 2 1 , del articulo 6.o 
4eí R^a^ decreto de 5 de marzo de 1886. 

Las precedentes disposisiones, reclama- 
das hace ya mucho tiempo por los agri- 
cultores y comerciantes de buena fé é in- 
dicadas por la prensa, deben tener carác- 
ter preceptivo y obligatorio en un país 
como éste en el que tanto se descon,oce 
el Interéat propio y eii el que n,o vacila 
ni titubea el natural en sacrificar por uu 
peso en el acto, lo que con seguridad ha- 
bría de producirle diez, una ó dos sema- 
nas después. El derecho administrativo, que 



— 195 — 

por alguien se ha invocado contra esta 
medida^ es una gran cosa para los habi- 
tantes de cualquier país ilustrado; pero 
para Filipinas^ en donde sólo hay ilustr^- 
oión relativa, el derecho adniinistrativo es 
letra muerta, es una bella teoria y nad^ 
más: apliqúese en buen hora, si se quiere, 
á ios que lo merezcan; pero no á los que 
desconocen sus excelencias y necesitao ser 
llevados de la mano como niaos á la es- 
cuela. A estos debe el listado educarlo» 
ante todo, destruir sus preocupaciones, ha- 
bituarlos al trabajo, infundirles el cono- 
cimiento de lo que más les conviene, ha- 
cerlos, en fin, agricultores, industriales y 
comerciantes, y después que lo sean, que 
cada cual compre uno ó veinte tratados 
de derecho administrativo y los estudie si 
les place; pero entretanto, el Estado que 
tiene que hacer grandes gastos para di- 
fundir la ilustración en los pueblos; el Es- 
tado que funda sus principales recursos 
en la producción y en la industria como 
base del comercio; el Estado que si no ca- 
bra no puede sostener sus obligaciones, 
debe considerar como la primera y más 
apremiante de todas ellas, la de impulsar, 
por cuantos medios le sean posibles, el 
desarrollo de los intereses materiales y 
4ictar sus disposiciones en harmonía con 
li48 costumbres, carácter é índole de lojs 
habitantes. Tal es al menos, nuestra uip- 



— 196 — 

destísima opinión, tal la de los antigaos 
legisladores, consignada en los artículos 71, 
72 y 73 de las Reales ordenanzas de 20 
de febrero de 1768 y tal la del actual 
Gobierno, según se desprende de la Real 
orden fechada en octubre último. 

En eC okden administrativo. — Connene 
dictar, las medidas siguientes: 

1.a Recordar, pues parece haberse ol- 
vidado en muchas provincias, que con arre- 
glo 4 la Ley nadie puede solicitar su 
cambio de empadronamiento sin tener sa- 
tisfechas todas su* tributaciones del ejer- 
cicio en curso. 

2,a Ordenar que, para evitar oculta- 
ciones, quede nulo todo traslado de radi- 
cación si en el plazo de un mes, el que 
lo ha solicitado no presenta al (joberna- 
dorcillo del pueblo que deja, certificación 
del Gobernadorcillo del pueblo á que va, 
de haber sido alta en su padrón, docu- 
mento que deberá unirse en la liquidación 
á la orden de baja, sin cu, o requisito no 
será tomada ésta en cuenta por las ofici- 
nas de contabilidad. 

3.a Que para las inclusiones en padrón 
por razón de residencia á que se contrae 
el artículo 48 del vigente Reglamento de 
cédulas, no se tenga en cuenta si los do- 
miciliados tienen ó no casa propia en aquel 
pueblo ó en otros y que los Gobernador- 
cilios que ordenen el alta, oficien previa- 



— 197 — 

mente en la primera qinneena de diciem- 
bre á los de los pueblos de que procedan 
para que no los incluyan en los suyos, 
si son de la misma provincia, y siendo de 
otra, lo efectúen por conducto de sus res- 
pectivos Jefes civiles, medio único de 
evitar las complicaciones y trabajo que 
produce el resultar después inscritos los 
individuos en dos padrones distintos. 

4.a Que al formarse el padrón de cada 
pueblo todos los años, se reorganicen las 
Cabecerías para que ninguna tenga me- 
nos de 90 cédulas ni más de ciento, evi- 
tándose de este modo favoritismos y ve- 
jaciones de localidad. 

6.a Que todos los individuos que so- 
liciten ó deban ser, incluidos por primera 
vez en el padrón de los pueblos con de- 
recho 4 cédula de décima clase gratis por 
pobres é inútiles, sean previamente reco- 
nocidos en el mes de diciembre por el 
Médico titular que certificará de su estado, 
manera de evitar las inclusiones indebi- 
das á que dá margen en muchos casos la 
falta de ciencia médica de los llamados 
en los pueblos á hacer la calificación de 
inutilidad, y tal vez la malicia en otros. 

6.a Que en todos los pueblos se forme 
un padrón especial de transeúntes inscri- 
biendo en él á cuantos domiciliados en 
otros pueblos residan en aquella localidad, 
con expresión de su procedencia y fecha 



— 198 — 

de su llegada al pueblo, padrones que 
han de servir de doto para las altas á 
que se contrae el art. 48 del Reglamento 
de cédulas. 

7.a Que los Clobernadorcillos exijan en 
el primer dia del tercer mes de cada se- 
mestre á los transeúntes, los documentos 
que acrediten haber satisfecho sus tri- 
butaciones del semestre en los pueblos 
de su radicación, y de no presentarlos los 
remitan á ellos por tránsito de tribuna- 
les por indocumentados. 

Y 8.a Que se advierta á la Guardia 
civil que no considere indocumentados, 
durante los dos primeros meses de cada 
semestre, á los individuos que exhiban sus 
cédulas personales y de impuesto del se- 
mestre anterior, por cuanto la Ley les 
otorga dicho plazo para proveerse de 
ellas. 

Difícil es demostrar hasta qué grado 
llega la perturbación que produce el tra- 
siego de radicaciones que, no por conve- 
niencia sina por genialidad, solicitan los 
indios tan luego han finiquitado su cargo 
del año, cambios que quizá hayan pasado 
de dos mil en mayo y junio últimos en 
esta provincia, y como la experiencia viene 
demostrando que estos cambios no se rea- 
lizan luego sino en parte infinitesimal; que 
gran número de los solicitantes piden otra 
vo2 a su Gobernadorcillo ser alta en finejs 



— 199 — 

de agosto en el mismo pueblo, pero en 
distiirtas cabecerías; que otro número con- 
siderable pide ser alta en otros pue- 
blos de aquellos para donde lo hablan 
solicitado; y por último: que á la sombra 
de todo ello habrá muchos, y los hay 
indudablemente, que no vuelven á inscri- 
birse en padrón alguno constituyendo otras 
tantas ocultaciones difíciles de descubrir, 
pero gravosas siempre al interés del Es- 
tado, necesario es dictar medidas que, 
sin coartar la libertad que la Ley con- 
cede para los cambios de radicación, corten 
los abusos, que al amparo de la misma se 
vienen cometiendo. 

Esto; los perjuicios que al tesoro cau- 
san las inclusiones indebidas en el pa- 
drón de inútiles por la falta de idonei- 
dad de los llamados en los pueblos á 
hacer la calificación de inutilidad, y la 
anarquía administrativa que suele pro- 
ducir el cumplimiento del artículo 48 del 
Reglamento de cédulas, abonan la adop- 
ción de las medidas que quedan consig- 
nadas. 



«^^^ 



>^,á;o^>^o^oá;<>á«á<^oá..4x^-<^;á:^ 



XXXII 

Organización de la provincia en lo Gubernativo — 
en lo Eclesiástico — en lo Judicial — en lo Eco- 
nómico — en Administración local y de Fomen- 
to — en lo Militar — en lo Marítimo. — Servicio pos- 
tal y Telegráfico. — Censo de población. — Flora y 
Fauna. — Curiosidades naturales. 

La provincia de llocos Norte fué creada 
(jobierno civil de 1.a clase por Real Decreto 
de 5 de marzo de 1886 dejando de ser Al- 
caidía Mayor de término. 

El personal del Gobierno consta de 
un Gobernador civil Jefe de Administra- 
ción de 2.a clase, de un Secretario jefe 
de Negociado de 2.a y de un oficial de 
Secretaría, oficial 2.o de Administración. 
Tiene también de plantilla tres auxi- 
liares de Fomento, uno de los cuales presta 
sus servicios en la Dirección general de 
Administración civil de orden superior, 
y tiene asignados pfs. 300 para escri- 



— 202 — 

bientes y pfs, 100 para material de ofi- 
cina. 

El Gobernador es en su provincia el 
representante de! Gobernador general de 
las islas, la primera Autoridad en el or- 
den geiárquico y la superior en el ad- 
ministrativo y económico. Depende direc- 
tamente del Gobernador general con el 
que se comunica y entiende para cuanto 
concierne á los diferentes servicios de la 
Administración civil y económica, reci- 
biendo, sin embargo, órdenes, del In- 
tendente general de hacienda en lo 
que se refiere á la mejor gestión del 
ramo, y del Director general de Admi- 
nistración civil en lo relativo á los asun- 
tos de la Administración local y de Fo- 
mento, sin perjuicio de entenderse con 
otros Jefes y corporaciones cuando con 
aireglo á las Leyes deba hacerlo. 

Sus subalternos en la parte gubernativa 
son los Gobernadorcillos de los pueblos 
á cuyo cargo corre cuanto se relaciona 
con el orden público en ellos. 

En lo eclesiástico, todos los pueblos de 
la provincia dependen del Obispado ^ de 
Nueva Segovia, cuya silla reside en vlr 
gan, cabecera de la provincia de IlocoX 
Sur, ejerciendo las funciones de VicarioV^ 
Foráneo el Provisor Vicario general del 
Obispado, y las de Vicario Provincial el Pá- 
rroco de la cabecera. Los quince pueblos no 



— 203 — 

forman más que doce parroquias por estar 
afectos Baniiá á le de Dingras, Solsona 
á la de Piddig y Nagpartián á la de 
Bangui. 

La administración parroquial está con- 
fiada á la Orden de agustinos calzados 
que tiene en \a actualidad cubiertas once 
de las parroquias de la provincia: la duo- 
décima, ó sea la de Pasúquin, está inte- 
rinamente desempeñada por un capellán 
indígena. Todas las parroquias tienen de 
uno á tres coadjutores, según su impor- 
tancia, cargos que ejercen los capellanes 
indígenas. 

Los Curatos se han dividido en tres 
categorías, según el presupuesto vigente, 

Íerteneciendo á la de término los de 
laoag, Bacarra, Batac, Pfloay y Dingras, 
á la de ascenso los de Bangui, Vintar 
San Miguel, Piddig y Badoc y á la de 
entrada el de Pasúquin únicamente. 

El Estado abona sus sueldos al clero pa- 
iToquial, con el nombre de estipendios y 
con cargo al artículo, capítulo y sección co- 
rrespondientes del presupuesto general de 
gastos, en la proporción determinada en los 
mismos. Además abona con el nombre de 
limosna del Santortim para atenciones del 
culto y construcción y reparación de tem- 
plos y casas parroquiales, ochocientos pesoíi 
anuales á cada curato de término, seiscientos 
á los de ascenso y cuatrocientos á los de 



— 204 — 

entrada, cuotas que se satisfacen por 
nicíisnalidades vencidas. Los párrocos tie- 
nen además los rendimientos de pie de 
altar; pero es de su cuenta satisfacer nien- 
sualmente diez y seis pesos de sueldo á 
cada uno de sus coadjutores. (1) 

Sería conveniente que, de continuar la 
actual división Municipal, se declarasen 
pronto parroquias independientes los pue- 
blos civiles de Nasrpartián, Solsona y 
Banná dotándolos de párroco, medio se- 
guro de impulsar el acrecentamiento de 
dichos pueblos, de fomentar el desarrollo 
de su agricultura y de mejorar sus cos- 
tumbres, algo dudosas hoy, pues el ale- 
jamiento del párroco, dada la distancia 
á que dichos pueblos se encuentran, los 
deja en una libertad á todas luces incon- 
veniente. 

La provincia entera constituye un solo 
partido judicial dependiente de la Audien- 
cia de Manila, desempeñado por un juez 
de término, un Promotor Fiscal de término, 
un Escribano público, otro auxiliar y un 
Intérprete. 

En cada pueblo hay un Juzgado de Paz 
para conocer de las faltas de que trata el 
libro 3.0 del Código penal vigente; pero 
solo en la cabecera y en Vintar están 
estos Juzgados ejercidos por persona con 

(1) Todo este ha 8Ído modificado posteriormente. 



— 205 — 

nombramiento de la Audiencia: en los de- 
más ejercen dicho cargo los Gobernador- 
cilios. El conocimiento y penalidad de las 
faltas se verifica por medio de juicios de 
los cuales conoce en apelación al juzgado 
de 1.a instancia. En las referentes á actos 
contrarios á la Religión del Estado, á la 
moral pública y á las de respeto á la Au- 
toridad, puede conocer y castigar con su- 
jeción al Código el Gobernador civil de la 
provincia con arreglo á la cláusula 3.a del 
art. 6.0 del Real Decreto de 5 de marzo 
de 1886, cuya Autoridad puede aplicar tam- 
bién gubernativamente las penas deter- 
minadas en las leyes y disposiciones de 
policía y en los bandos de buen gobierno, 
é imponer multas hasta la cantidad de cin- 
cuenta pesos ó la máxima de prisión sub- 
sidiaria de 30 días, para corregir las in- 
fracciones legales, según la cláusula 21 del 
mismo artículo; pero debe sobreentenderse 
que el conocimiento compete en cada caso 
á la Autoridad que primero haya entendido 
en el asunto, pues no es lógico suponer 
que se inflijan dos penas pot una misma 
falta 

Los Gobernadorcillos en los pueblos con- 
servan la delegación de los Juzgados de 
1 a instancia en los asuntos criminales á 
que se refiere el libro 2.o del Código, y 
en tal concepto instruyen las primeras di- 
ligencias en averiguación de los delitos 



206 

que se cometen y á la detención de las 
presuntos autores; pero con la obligación 
de ponerlos dentro de las 24 primeras ho- 
ras á disposición del Juzgado de 1.a ins- 
tancia con las diligencias practicadas. 

La Administración económio de 1?^ 
provincia, con el modesto nombre de 
Subdelegación, corv© á cargo de ún ofi- 
cial 4.0 en concepto de Subdelegada de- 
positario, teniendo un oficial 5.o de Con- 
tador, otro de igual categoría encargada 
del aluiacén y un escribiente de plan- 
tilla, con asignación de cien pesos para 
material de oficina, estando situada e&ta 
eu la planta baja de la casa-Gobieruo- 

En agosto de 1886 y en comunicación 
dirigida al Gobierno general, hizo ver 
el Gobierno civil lo anómalo de que las 
oficinas de Hacienda de esta provincia 
continuasen siendo una Subdelegnción sin 
otra dotación que la de pfs. 9o al añ^x 
pai'a escribiení^es y otros pfs. 96 para 
material, en tanto que las provincias de 
Zambales, Bataan y otras, con la mítadi 
ó tercera parte de la población que esta 
y consiguientemente con mucho menos 
trabajo, son administraciones con igual 
ó mayor dotación de oficiales y tieneii 
pfs. 844 para escribientes y ordenan- 
zas y pfs. 250 para material; y no se 
diga que basta, puesto que el servicio 
no se ret;rasa y todas las operaciones se 



207 — 

ejecutan en los plazos marcados, porque 
sí esto sucede asi, se debe á que el Sub- 
delegado depositario y el Ordenador de pa- 
gos de la provincia, que conocen muy 
bien el art. 180 de la Ley de contabi- 
lidad, saben igualmente que no les ha de 
servir de exculpación la falta de perso- 
nal ni de material, y prefieren gastar de 
su bolsillo todo cuanto es necesario, so 
pena de renunciar á un cargo que ne- 
cesitan para vivir. Urge pues, la pronta 
resolución del expediente que sobra esto 
debió incoarse, por ser injusto é inequi- 
tativo lo que acontece con la Subdele- 
gación de Hacienda de esta provincia. (1) 

El Gobernador civil de la provincia es 
Subdelegado de los fondos locales y Jefe 
superior de todos los Ramos de la Admi- 
nistración local y de Fomento, ejerciendo 
el Secretario como Interventor y el Sub- 
delegado de Hacienda como depositario. 
Los servicios Provinciales y Municipales s© 
realizan por contratación pública, siempre 
que es posible, y por administración, cuando 
aquella no tiene lugar por falta de lici 
tadores. 

La provincia pertenece al distrito de 
Obras públicas cuyo jefe reside en Vigan, 
cabecera de llocos Sur, sin que en esta 
jurisdición haya ayudante alguno. Perte- 

(1) Ya g elevó á la categoría de Administración. 



— 208 — 

nece al distrito forestal del Norte de Lu- 
zón cuyo jefe tiene residencia en esta lo- 
calidad, sin perjuicio de lo cual, hay en 
la misma un Ayudante jefe de la sección 
forestal de la provincia, y no hay en ella re- 
presentación del Ramo de Minas. 

En lo militar, el Gobernador civil tiene 
6 debe tener el carácter de Capitán á 
Guerra que tenían los antiguos Alcaldes- 
Gobernadores en todas aquellas provincias 
que carecían de Comandantes militares ó 
de armas, como sucede en esta, y como 
parece comprobarse por la autorización 
concedida para marchar contra las ranche- 
rías alzadas con la fuerza de Guardia civil 
y cuadrilleros; pero siendo este un punto 
que puede tener, en momentos dados, im- 
portancia suma, convendría fuese oportu- 
namente aclarado á fin de evitar dudas 
y tal vez conflictos en momentos difíciles. 

En lo marítimo pertenece esta provin- 
cia á la Comandancia de ambos llocos 
cuyo Jefe, como Capitán del puerto de 
Caoayan, reside en la' inmediata provincia 
de llocos Sur. 



XXXIII. 

Obras públicas. 

En ejecución. — Ninguna. 

En proyecto, — La cárcel de la cabecera, 
la construcción de 21 escuelas y la re- 
paración de los tribunales de Pasúquin, 
Bacarra, Vintar, Dlngras, San Miguel y 
Nagpartián, asi como el tribunal de Laoag, 
cuyo proyecto fué remitido por el In^je- 
niero del distrito á la Inspección general 
de Obras públicas en 19 de junio de 
1876. 

Pendientes de estudio. — Según el s^- 
ñor Ingeniero Jefe del distrito de Obras 
públicas, la de un puente sobre el arroyo 
Tipcal. 

Forma de ejecución. — La única obra 
subastada es la Cárcel provincial y se rea- 
liza por el sistema de contratación pú- 
blica. 

14 



2IO 

Medios t sisteiías preferibles. — Cree- 
mos funesto para el adelanto del país el 
sistema centralízador que se sigue res- 
pecto á Obras públicas bien evidenciado 
por el estado actual de las del Archipié- 
lago y ya hemos expuesto en otro (;api- 
tulo nuestro pensamiento descentralizador. 

Materiales de construcción. — En lá pro- 
vincia existen ladrillos, teja, cal, hormi- 
gón, arena, maderas, caña, palma-brava 
y cógon, utilizables unos para la edifica- 
ción sólida y otros para la edificación ligera. 




XXXIV 

Bfedidas de capacidad, peso, volúmea j superfi- 
ciales, usadas comanmente en la provincia, y sas 
relaciones con las castellanas y métricas. 

De capacidad. — ^El cayán^ la ganta y 
la chupa. £1 cavan equivale á setenta y 
cinco litros ó á una fanega, cuatro ce- 
lemines y medio cuartillo. 

La tinaja equivale ¿ 10 gantas ó á 
treinta litros. 

De peso. — £1 quintal castellano, la arroba, 
libra, onza etc: el pico equivalente á 
137 1[2 libras ó sean 63^250 kilogramos. 
La balóla en algodón, equivalente á unas 
5 libras de algodón en limpio. 

Dk volumen. — ^El metro cúbico y el pie 
cúbico. 

SüPrEFicuLEs. — El quiñón equivalente 
á 40,000 varas cuadradas ó á 2.790,584 
hectáreas: la hectárea equivalente á 10,000 
metros cuadrados: la braza «uadrada. 



i 



XXXV 

Flora y Fauna. 

No siendo competentes, ni pooo ni mii* 
cho, en este género de estudios, y no 
habiéndonos sido posible obtener datos del 
Ramo de Montes por la prohibición re- 
glamentaria que tiene de facilitarlos ni 
aún á los Grobernadores civiles y demás 
Jefes de proyincia,, contra lo que en la 
Península sucede, nos vemos obligados^ 
bien á pesar nuestro, á omitir todo lo 
referente á este epígrafe* 



í 



XXXVI 

Servicio postal y telegráfico. 

El correo terrestre es diario entre los 
pueblos de la provincia y con las demás 
del Archipiélago, existiendo además un 
correo marítimo cada 14 días; pero es 
tanto lo que deja que desear el primero, 
que bien puede decirse que con Manila sólo 
ae sostiene comunicación postal cada 14 dias. 

Cuando el correo terrestre se hizo dia- 
rio en 1.0 de Enero de 1885, las expe- 
diciones entre Manila y Laoag y vice- 
versa, solo invertían cinco días en tiempo 
de secas, y de ocho en época de lluvias, 
sin contar con otros elementos que los 
146 conductores que figuran en el ar- 
tículo 4.0 del capítulo 9.o de la sección 
Ta del presupuesto general de gastos; 
jmn> hoy que para el servicio se dispone 
(le> drcfaos 146 conductores, 151 ordenan- 



2l6 

zas, 94 celadores montados y 31 de á pie, 
el correo terrestre entre Manila y Laoag in- 
vierte de diez 4 once días en tiempo de 
secas y de doce á dieciseis en época 
de lluvias, llegando la correspondencia 
tan estropeada, que algunas veces queda 
ilegible. 

En esta provincia solo desde Laoag á 
Badoc hay conductor de correos y aún 
así va acompañado de un polista: entre 
Laoag y los pueblos del Norte y del 
Oriente, el servicio se presta exclusiva- 
mente por polistas, de suerte que, por 
lo que á esta provincia afecta, bien pu- 
diera el Estado economizar los pfs. 13,223^50 
que paga para loa 146 conductores, y no 
se perjudicaría en nada el servicio. 

El vapor-correo suele fondear en Curri- 
mao á la una de la tarde y no habiendo 
más que cinco leguas desde Currimao á 
Laoag, de carretera llana y hermosa, 
siempre se reparte en esta el correo á las 
ocho de la mañana del día siguiente, lo 
cual no acusa una gran celeridad. Ocurre 
con mucha frecuencia recibir en un día 
tres ó cuatro expediciones de Manila y 
después estar tres ó cuatro días sin re- 
cibir ninguna, y muchas veces, y esto es 
lo más inexplicable, se reciben por tierra 
periódicos y cartas con dos ó tres fechas 
anteriores á los recibidos ya por igual 
vía, lo cual supone que han estado déte- 



' 217 — 

nidas y olvidadas dichas expedicioues en 
alguna Administración subalterna^ que otra 
cosa no cabe suponer. 

Es, pues, de necesidad reformar ó 
mejorar la trasmisión del correo terres- 
tre, so pena de quedar atenida esta pro- 
vincia al correo marítimo únicamente; 
y para ello lo más conveniente sería 
contratarla en el trayecto de Manila á 
Láoag, debiendo verificarse en carro 
ó coche-correo con dos asientos para 
viajeros, con facultad de subarrendarla 
por trozos, ya que esta línea permite 
el tránsito de carruajes en todo tiempo 
y en toda su extensión. 

Capitulo adicional 
Tres años y medio hace que teníamos 
escritos los capítulos precedentes, que no 
hemos querido rectificar en lo más mí- 
nimo, limitándonos á consignar en ellos 
alguna que otra nota, con el fin de dar 
exacta idea del estado en que estaba 
aquella provincia ilocana al empezar el 
año 1888. En estos tres años y medio 
ha decaído la provincia, en vez de pro- 
gresar, por la enorme pérdida sufrida 
en su ganado de labor á causa de la 
epizootia, pérdida que no ha podido por 
menos de influir poderosamente en su 
producción y en su escaso comercio, y 
¿ cuyo remedio no pudo acudir la Ad- 



— 2l8 — 

ministraciÓD pública por la escasez de 
Sus recursos ante la generalización y 
enormidad del mal, agravado^ meses des- 
pués, con la invasión colérica. 

Algunas reformas ha sufrido en este 
período de tiempo nuestro sistema eco- 
nómico administrativo, pero no en lo 
capital sino en lo accesorio, en lo secun- 
dario, en aquello que no afecta esencial- 
mente á la marcha de los pueblos, como 
es la rectificación de clases en las é^-^ 
dulas personales; su cobranza por años 
y no por semestres; que aquellas entra- 
ñen el 50 p3 de recargo para la pro- 
vincia y el municipio; que en los pre- 
supuestos locales haya desaparecido la 
asignación por prottincias de cantidad al- 
guna para obras y reparaciones, excepto 
los haberes del personal, centralizando en 
la caja de la Dirección civil todos los^ 
recursos consignados en presupuestos para 
tal atención; que desaparecieran las jun- 
tas locóles creadas para la administra- 
ción de determinados arbitrios, volriendo* 
las cosas á su anterior estado; que los* 
ayudantes de Obras provinciales fuesen 
sustituidos de nuevo por los Auxiliaren 
de Fomento por no haber sancionado su 
creación el Gobierno de S. M.; y no ha- 
blamos de la reforma intentada, y hasta 
promulgada, del sistema de cabecerías, 
por haber quedado en Suspenso, muy 
acertadamente, antes de lá fecha en que 



— 219 — 

debió comenzar á regir y ouya medida 
hubiera sido la única de carácter tras- 
cendental entre las dictadas en tal pe- 
riodo. 

Concretándonos á la provincia de llocos 
Norte, la única novedad introducida en 
ella ha sido la sustitución de la Subdele- 
gación de Hacienda por una Administración 
de dicho ramo, necesidad sentida desde 
que, con el desestanco del tabaco, se pri- 
vó al Jefe civil de la provincia de los 
recursos necesarios para sostener á sus. 
espensas, el personal y material que aque- 
lla dependencia exigía. Por lo demás^ algo 
se ha hecho en escuelas provisionales en 
virtud de las medidas de carácter gene- 
ral dictadas por la Autoridad superior de 
estas islas en los primeros meses de 1889; 
pero la cárcel, única obra de importancia- 
entre las de carácter provincial y cuya^ 
construcción parecia inminente^ continúa 
sin hacer y sin resolución todavía que 
sepamos, los e:xpedientes incoados para la 
terminación de varios tribunales, edificación 
de alguno, reparación de otros y construc- 
ción de algunas obras, y si bien sobr» 
el Cabo Bojeador se ha levantado un her- 
moso faro, esta obra no puede ni debe 
considerarse como de gestión provincial ni 
iimi;)icipal, por cuanto es una de las que 
constituyen el sistema general de ilumina- 
ción de las costas, realizada por junta y 



— 2 20 — 

fondos especiales, centralizados en Manila. 

Respecto á las obras que pudiéramos 
llamar de carácter intimo, á los canales 
y acequias que se estaban construyendo 
por los pueblos mediante concesión á par- 
ticulares y en virtud de la iniciativa y 
esfuerzos del Jefe de la provincia; al es- 
tudio de los caminos que convenía abrir 
para abreviar distancias entre los centros 
productores y el puerto de embarque, ó 
para evitar las frecuentes contingencias 
de la interrupción, por los destrozos que 
en algún camino de los existentes causa- 
ba la avenida de los ríos, todo quedó pa- 
ralizado y muerto al pasar á mandar otra 
provincia el Jefe civil de aquella en sep- 
tiembre de 1888, como en olvido quedó 
todo cuanto á semilleros, trasplantes de 
cafetos y cacaos se relacionaba, así 
como el ensayo de plantaciones de abacá. 

Triste 63 decirlo; pero no lo debemos 
omitir: el estado de cultura, en la mayor 
parte de los pueblos Filipinos, exige aún 
el cuidado y solicitud paternales de la 
autoridad y la perseverancia de ésta; pero 
perseverancia tenaz hasta el punto de ven- 
cer con ella la resistencia pasiva de la 
inercia en unos casos, ó del apego á tra- 
dicionales costumbres en otros, y tal per- 
severancia se hace imposible desde el mo- 
mento en que, los empleados todos, y los 
Jefes de provincia^ con más frecuencia 



2 2 1 

tal vez, varían de destino ó cambian este 
por la cesantía. Provincia conocemos que 
en cuatro años ha tenido más de diez Go- 
bernadores, en propiedad é interinos. Con 
tal procedimiento no se vá á nada útil y 
provechoso, y menos aún, si se tiene en 
cuenta que, por efecto de nuestra picara 
condición humana, es lo general que en- 
contremos siempre detestable lo hecho por 
nuestros antecesores. 

Como todo se desliza aquí con mages- 
tuosa calma y el período de tres años y 
medio apenas supone lapso alguno de tiem- 
po; como dejamos ya consignadas las únicas 
y pequeñas reformas introducidas durante 
él en su sistema económico y administrativo^ 
y como hemos trazado, siquiera sea some- 
ramente, lo que en el mismo ha podido 
alterar los datos que sobre la provincia te- 
níamos al empezar el año 1888, damos 
fin á esta monografía, que tal vez resulte 
demasiado extensa, pero que, al dar idea 
exacta de una de las provincias de pri- 
mera clase en la isla de Luzón, creemos 
despierte algún interés entre los aficio- 
nados á esta clase de estudios y sea de 
alguna utilidad para todos. 



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